Martes, 28 de julio de 2026
ORIENTE MEDIO

¿Desencadenará la guerra de Irán una crisis de refugiados?

Europa puede ser el bloque geopolítico más afectado por la escalada del conflicto, fuera de Oriente Medio. Una nueva crisis de refugiados pondría a prueba sus sistemas migratorios y valores fundamentales, con un impacto potencial mayor que la crisis siria. 'Agenda Pública' ofrece en exclusiva en español este análisis de 'The Economist' para entender a fondo la situación.

The Economist The Economist 20 de junio de 2025
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Un grupo de iraníes tratan de cruzar la frontera con Turquía por el paso de Gurbulak, el pasado 18 de junio. | Mustafa Kaya / Xinhua News / ContactoPhoto
Un grupo de iraníes tratan de cruzar la frontera con Turquía por el paso de Gurbulak, el pasado 18 de junio. | Mustafa Kaya / Xinhua News / ContactoPhoto
Desde que comenzaron los ataques de Israel, el miedo se ha apoderado de Teherán. Hasta el momento, al menos 585 iraníes han perdido la vida, según Human Rights Activists, un grupo con sede en Washington. Israel, sin embargo, asegura que prolongará los ataques aéreos al menos una semana más. La guerra amenaza con convertirse en un conflicto regional a gran escala. No se descarta, además, la caída del régimen clerical de Irán. Mientras tanto, los servicios básicos están colapsando. Los ciberataques han paralizado los bancos, la mayoría de los comercios han echado el cierre y el personal de enfermería abandona los hospitales en un momento de urgencia en el que se preparan para recibir una avalancha de heridos.

Miles de personas aterrorizadas huyen de Teherán y de otras ciudades que son el blanco de ataques, convirtiéndolas en urbes fantasma. Con los aeropuertos cerrados, las únicas salidas son por carretera. En redes sociales, las publicaciones muestran atascos kilométricos. Los países vecinos sopesan cómo responder en caso de que el éxodo traspase las fronteras de Irán. Muchos recuerdan la crisis de la guerra civil siria, que provocó la huida de seis millones de refugiados. Por ahora, el éxodo desde Irán ha sido minúsculo, pero la situación podría cambiar.

"Está por ver si el caos desatado en Irán quedará contenido dentro de sus fronteras"
Muchos de los que escapan de Teherán se dirigen al norte, hacia las zonas menos pobladas cerca del mar Caspio, a unos cien kilómetros de distancia. Pero incluso ese viaje es una odisea. Las carreteras están congestionadas y la gasolina escasea, a consecuencia de las compras de pánico y, posiblemente, de los ataques israelíes a instalaciones petroleras. La cobertura móvil es intermitente. Una persona que se encuentra fuera del país relata que su familia, aún dentro, ha tardado más de doce horas —en lugar de las cuatro habituales— en llegar a la región montañosa de Gilán, en la costa. Cuenta que, durante el trayecto, veían "artillería en el cielo e incendios de fondo". Su plan es quedarse en el país. "No quieren irse de Irán, es su hogar".

Está por ver si el caos desatado en Irán quedará contenido dentro de sus fronteras. Tras la toma del poder por los mulás, que secuestraron una revolución popular para establecer la República Islámica en 1979, se produjo un éxodo masivo e inmediato. El número de migrantes iraníes en el extranjero pasó de 480.000 en 1978 a más de 830.000 en 1980. En 1990, la cifra ya rondaba los 1,25 millones. La gente huyó hacia la Armenia soviética y Azerbaiyán por el norte, Irak y Turquía por el oeste, y Turkmenistán, Afganistán y Pakistán por el este. Algunos consiguieron llegar a Estados Unidos y Europa Occidental. En los últimos años, la crisis económica de Irán ha provocado una nueva oleada migratoria. Según algunas estimaciones, hasta ocho millones de iraníes viven hoy fuera de su país, mientras que otros noventa y dos millones permanecen en él.

"Los gobiernos de la región no quieren correr ningún riesgo. Temen que grupos separatistas, milicias iraníes e incluso espías israelíes se infiltren en su territorio"
Desde el 13 de junio, más de 600 ciudadanos extranjeros han huido a Azerbaiyán. Para los iraníes de a pie, no obstante, las rutas de salida más evidentes son a través de Turquía y Armenia, países a los que pueden viajar sin visado. The Economist ha conversado con empleados de varios hoteles y restaurantes de dos localidades fronterizas en las provincias de Hakkari y Van, en el sureste de Turquía. Confirman que, por ahora, el flujo de personas ha sido escaso, con unos cincuenta o cien coches más de lo habitual cruzando la frontera en los últimos días. "El hotel lleva tres años vacío y así sigue", se lamenta un trabajador.

Tal vez el éxodo nunca llegue a materializarse. No obstante, es posible que sea solo cuestión de tiempo. La frontera turca se encuentra a 640 kilómetros de Teherán. Las imágenes por satélite que muestran incendios en el noroeste del país apuntan a dificultades en el trayecto. Esto significa que el flujo de personas podría tardar semanas en hacerse visible. Algunos ya están alquilando minibuses para tratar de llegar a Irak. Las autoridades de la región autónoma del Kurdistán iraquí confirman la llegada de kurdos iraníes.

Los gobiernos de la región no quieren correr ningún riesgo. Temen que grupos separatistas, milicias iraníes e incluso espías israelíes se infiltren en su territorio. Pero, sobre todo, les preocupa una llegada masiva de refugiados. El 16 de junio, trascendió que Pakistán había cerrado sus pasos fronterizos terrestres con Irán. Según una fuente familiarizada con la estrategia del Gobierno turco, este lleva entre seis y siete años preparando su frontera sur para nuevas olas de migración irregular desde Irak, Siria e Irán, reforzándola con nuevos muros y barreras, además de desplegar drones y tecnología de radar. Si la guerra se recrudece o el régimen se tambalea, todo ese sistema podría enfrentarse pronto a una verdadera prueba de fuego.
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