Ni británico del todo a efectos de fronteras ni español en ciernes, como soñaban algunos en el lado norte de la Verja.
Gibraltar será básicamente europeo cuando entre en vigor el acuerdo logrado este miércoles en Bruselas por los gobiernos británico y gibraltareño con la Comisión Europea y el Gobierno español. El pacto a cuatro bandas, cuyos detalles técnicos se plasmarán en un Tratado internacional en los próximos meses,
restaña la última herida del Brexit, y
saca al Peñón de una peligrosa tierra de nadie que amenazaba su viabilidad política y comercial.
"El Peñón es un pulmón de empleo para la La Línea de la Concepción y comarca (10.000 españoles trabajan en Gibraltar, según sus autoridades)"
El laborioso documento, negociado desde octubre de 2021, llega después de que el Gobierno de Keir Starmer haya puesto fin a las ínfulas eurófobas de los anteriores ejecutivos británicos —el de Boris Johnson, muy en particular—. Downing Street intentó sin éxito dictar a la UE claramente favorable a los intereses de Londres. Pero la unidad del club comunitario permitió a Bruselas imponer la mayoría de sus términos. Primero, en el
acuerdo de salida del Reino Unido; después, en los protocolos sobre la relación de Irlanda del Norte con su vecina Irlanda europea. Y, por último, con un acuerdo sobre Gibraltar que, a efectos prácticos,
permitirá a la Unión absorber de facto al Peñón e integrarlo en el mercado único europeo, en la unión aduanera europea y en la zona europea libre de fronteras establecida por los acuerdos de Schengen.
Tras meses de forcejeo,
Londres se ha plegado finalmente a admitir un Gibraltar europeo tras toparse con el deseo de los gibraltareños de mantener los vitales lazos comerciales con la Unión Europea (
el 95,9% de los gibraltareños votó en contra del Brexit, el resultados más contrario para los euroescépticos de todo el Reino Unido en el referéndum de 2016). Además de constatar la tajante exigencia de España de que el control de las fronteras europeas de la zona Schengen, que se extenderán al puerto y aeropuerto del Peñón, corresponda a las autoridades europeas, es decir, en el caso del Peñón, a las españolas.
La presencia de policías españoles en los controles de entrada por mar y aire recordará a diario a los viajeros que están entrando o saliendo en un territorio que, a efectos de libertad de movimiento, es europeo.
Reino Unido y Gibraltar insisten en que el Tratado no modificará en absoluto la soberanía británica del Peñón y su estatus como territorio británico de ultramar. Lo cual es tan cierto como que
la dilución de las fronteras acentuará la integración económica y social del territorio gibraltareño con el espacio comunitario del que, inevitablemente, depende su futuro. Ya ha ocurrido en Irlanda, donde el
Brexit ha acelerado un acercamiento entre las poblaciones de las dos partes de la isla (la europea y la británica) a pesar del recuerdo de décadas de violencia.
"La presencia de policías españoles en los controles de entrada por mar y aire recordará a diario a los viajeros que están entrando o saliendo en un territorio que, a efectos de libertad de movimiento, es europeo"
En el caso de Gibraltar, el caldo de cultivo es mucho más favorable, porque desde la apertura española de la Verja en 1982, los flujos de personas, servicios y mercancías no han hecho más que aumentar. En la actualidad, unos 15.000 trabajadores transfronterizos cruzan a diario la frontera. Con el acuerdo de este miércoles en Bruselas, el paso será totalmente libre y miles de personas solo notarán que han cruzado una frontera si el operador de telefonía móvil los avisa de que han cambiado de red, tal y como les ocurre a los 420 millones de europeos que disfrutan la zona Schengen en veintinueve países.
Fabian Picardo, ministro principal de Gibraltar, ha descrito el acuerdo como "un momento de progreso, de claridad y de optimismo". Y el líder gibraltareño confían en que represente "una oportunidad para restablecer una relación entre nosotros y España que pueda conducir a la asociación económica y social y a la cooperación por encima de la confrontación".
Un borrón y cuenta nueva que augura un Gibraltar más europeo que nunca, tan alejado de los vientos políticos que soplan en Londres como dependiente de los que llegan desde Bruselas.
Para La Línea de la Concepción y comarca, el acuerdo también augura buenos réditos.
El Peñón es un pulmón de empleo para la zona (10.000 españoles trabajan en Gibraltar, según sus autoridades) y el aeropuerto
llanito se convertirá en un punto de entrada y salida tan accesible como el de cualquier ciudad europea. El alcalde de la Línea, Juan Franco, reconocía con alivio tras el acuerdo que "hemos estado al borde del precipicio" y celebraba que "el primer problema que teníamos, que era el tránsito a través de la Verja, parece que se va a garantizar". El edil advierte, no obstante, que La Línea requerirá una atención especial por parte de las autoridades españolas porque con la desaparición de la frontera "es como si nuestra ciudad hubiera crecido en 35.000 habitantes más", en alusión a una población gibraltareña que a partir de ahora estará aún más integrada con el resto de Andalucía.
"Bruselas y Londres adaptaron los términos de su acuerdo para reconocer que Madrid tendría la llave sobre el futuro europeo de Gibraltar. España ha utilizado esa llave para derribar la Verja y abrir un futuro común para el Peñón y todo su entorno español"
El éxito del acuerdo de esta semana comenzó a fraguarse en otoño de 2019, en la recta final de la negociación sobre la salida del Reino Unido. España se cuadró entonces para evitar que el negociador europeo, el francés Michel Barnier, cediese a Londres la última palabra sobre la relación del Peñón con la
Unión Europea. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, amenazó con vetar el acuerdo del Brexit, lo que hubiera provocado una gravísima crisis geopolítica. Bruselas y Londres adaptaron los términos de su acuerdo para reconocer que Madrid tendría la llave sobre el futuro europeo de Gibraltar.
Casi seis años después, España ha utilizado esa llave para derribar la Verja y abrir un futuro común para el Peñón y todo su entorno español.