Martes, 28 de julio de 2026
BALANCE DEL PONTIFICADO

​Un grito apagado: la oposición del Papa Francisco a la guerra

Francisco "no ha dejado de alzar la voz en contra de la guerra durante todo su pontificado", aunque le haya costado incomprensiones. Incluso en su última aparición, el Domingo de Pascua, se acordó de Gaza, Ucrania o Nagorno Karabaj, entre otros sitios en conflicto. Lo analiza el escritor Pablo Mariñoso, que se encuentra estos días en el Vaticano.

Pablo Mariñoso de Juana Pablo Mariñoso de Juana 25 de abril de 2025
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El Papa durante la oración por las víctimas de la guerra de Irak en la plaza de las Cuatro Iglesias de Mosul, en su viaje apostólico de 2018. | Ismael Adnan / Zuma Press / ContactoPhoto
El Papa durante la oración por las víctimas de la guerra de Irak en la plaza de las Cuatro Iglesias de Mosul, en su viaje apostólico de 2018. | Ismael Adnan / Zuma Press / ContactoPhoto
En la preciosa continuidad de los últimos pontífices de la Iglesia católica, una nos resulta especial: su oposición a la guerra. Si Juan Pablo II —que llegó a Roma desde el otro lado del telón de acero— combatió con vehemencia la violencia de los totalitarismos y Benedicto XVI —que aterrizó en la cátedra de Pedro tras largos años de claustros universitarios— construyó una conversación pública sobre la paz con mandatarios políticos y líderes religiosos de numerosos países, el Papa Francisco no ha dejado de alzar la voz en contra de la guerra durante todo su pontificado.

Que la Iglesia católica condene la violencia nos parece ahora sensato, pero esto nunca fue así. La historia no siempre es sencilla y durante siglos todos los papas han reconocido cierta vigencia en la idea de la "guerra justa", como respuesta a un mal superior. Desde el pontificado de Juan XXIII, sin embargo, esta idea quedó en entredicho y el Papa Francisco, en su encíclica Fratelli tutti, añadió su visión personal: "Jamás la guerra". Estas tres palabras del Santo Padre, fallecido el pasado 21 de abril, nos permiten hoy trazar un recorrido en este mapa de oposición a la guerra durante el papado de Francisco.

"Cada día, hacia las ocho de la tarde, hacía una videollamada con el padre Gabriel Romanelli y la parroquia de la Sagrada Familia de Gaza"
Rebobinando a Jorge Mario Bergoglio, apenas unas horas antes de fallecer, asomado al balcón de San Pedro, se leía su discurso del Domingo de Resurrección. La última aparición pública de Francisco estuvo marcada precisamente por esta oposición a la guerra: "Pido una vez más un alto el fuego inmediato en la Franja de Gaza, la liberación de los rehenes y acceso a la ayuda humanitaria". Unas palabras sentidas que cada día, hacia las ocho de la tarde, se concretaban en su videollamada con el padre Gabriel Romanelli y la parroquia de la Sagrada Familia de Gaza. El pastor conoce las necesidades de su rebaño y vaya si Francisco las conocía.

En ese mismo discurso, y tan solo unos instantes después de recibir en Santa Marta al vicepresidente de Estados Unidos, J. D. Vance, Francisco reivindicó la cultura de la paz y la necesidad de un desarme organizado. El Santo Padre sabía que tras la vuelta de Donald Trump a la Casa Blanca, las democracias occidentales iban a acelerar en la carrera del gasto militar, y precisamente por eso recordó desde San Pedro: "La paz tampoco es posible sin un verdadero desarme. La exigencia de cada pueblo de proveer a su propia defensa no puede transformarse en una carrera general hacia el rearme".

Pendiente de la "martirizada" Ucrania

Otra de sus obsesiones durante los últimos años de su pontificado ha sido Ucrania, pueblo "martirizado" tras la invasión rusa. No en vano, el Papa Francisco se mantuvo siempre muy pendiente de Zelenski y su empeño por la paz para Ucrania. En su último discurso público, el Santo Padre exclamó: "Que Cristo resucitado infunda el don pascual de la paz a la martirizada Ucrania y anime a todos los actores implicados a proseguir los esfuerzos dirigidos a alcanzar una paz justa y duradera". También se acordó de los cristianos perseguidos en la región de Nagorno Karabaj: "Que se llegue pronto a la firma y a la aplicación de un acuerdo de paz definitivo entre Armenia y Azerbaiyán". Así, frente a la idea de una guerra justa, el Papa Francisco ha gritado repetidamente para buscar una paz justa.

Haciendo uso de sus características expresiones, el Papa tampoco dudó en oponerse públicamente a la guerra delante de mandatarios poco afines, tildándola de "locura", "sufrimiento" o "derrota". Precisamente en diciembre de 2023 recordó que "decir sí al Príncipe de la Paz significa decir no a la guerra, a toda guerra, a la misma lógica de la guerra: un viaje sin meta, una derrota sin vencedores, una locura sin excusas. Pero para decir no a la guerra es necesario decir no a las armas". De nuevo, frente a las críticas de muchos sectores de la sociedad, el Santo Padre se opuso a los presupuestos desorbitados para la fabricación de armamento.

Todos estos discursos, en cualquier caso, fueron siempre acompañados de gestos significativos. Así lo revelaba el propio Francisco en una de sus audiencias generales de los miércoles: "Esta mañana recibí a dos delegaciones. Una israelí, que tiene a sus familiares rehenes en Gaza, y otra de palestinos, que tienen familiares prisioneros en Israel. ¡Sufren tanto! He sentido cuánto sufren ambos. Las guerras hacen esto. Pero aquí hemos ido más allá de la guerra. Esto ya no es guerra, es terrorismo". Aquella valiente expresión bien le valió numerosas incomprensiones y tensiones diplomáticas, ¿pero qué iba a decir si no el Papa de Roma?

Este grito del Papa ahora parece apagado, pero todavía resuenan en la Iglesia y en el mundo entero los ecos de sus repetidas peticiones de paz. Unos ecos que, sin lugar a duda, orientarán al próximo pontífice en un mundo marcado por la violencia. Utilizando ahora sus propias palabras, si la guerra es un viaje sin meta, la paz ha sido para Francisco un recorrido de esperanza, y doce años después de aterrizar en Roma, el Santo Padre por fin ha llegado a su destino.
Pablo Mariñoso de Juana
Pablo Mariñoso de Juana
Escritor y editor
Graduado en Relaciones Internacionales bilingüe y Filosofía, Política y Economía por la Universidad Francisco de Vitoria, colabora con diversos medios de comunicación como 'Vozpópuli', 'La Iberia', 'Alfa y Omega', 'La Gaceta' o 'Revista Centinela'. Además, fue coordinador en la Escuela de Gobierno y Liderazgo Isabel la Católica, dirigió el ciclo de entrevistas 'Rediscovering Conservatism' del 'think tank' británico New Direction y es profesor en el Máster en Relaciones Internacionales de la UNIR.
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