Jueves, 6 de agosto de 2026
DERECHA RADICAL

Radiografía del lepenismo catalán: causas y votantes detrás del crecimiento de Aliança Catalana

La extrema derecha avanza en todo el mundo, y Catalunya no es una excepción. Sin embargo, su caso es singular por la convivencia de Vox y la emergente Aliança Catalana. Mario Ríos, politólogo especializado en comportamiento electoral, perfila a sus votantes con los datos más recientes y examina el impacto de este 'lepenismo' catalán.

Mario Ríos Fernández Mario Ríos Fernández 8 de abril de 2025
Añadir AgendaPública en Google
La diputada de Aliança Catalana, Silvia Orriols, durante una sesión de control al Govern, en el Parlament de Catalunya. | David Zorrakino / Europa Press / ContactoPhoto
La diputada de Aliança Catalana, Silvia Orriols, durante una sesión de control al Govern, en el Parlament de Catalunya. | David Zorrakino / Europa Press / ContactoPhoto

En los últimos años, la extrema derecha ha avanzado a nivel global, consolidándose como una fuerza política con impacto sistémico en la mayoría de las democracias occidentales. Desde Alemania hasta Estados Unidos, pasando por Francia, Italia o Portugal, la cuarta ola de la derecha radical ha convertido a estos partidos en actores clave, capaces de transformar los sistemas políticos en los que irrumpen. Sin embargo, en algunos territorios este fenómeno ha llegado más tarde, aunque con características similares.

Hasta 2021, la derecha radical no había tenido una presencia institucional relevante en Catalunya, salvo la experiencia municipal de Plataforma per Catalunya (PxC), ya analizada previamente en esta misma publicación. Fue en las elecciones autonómicas de 2021 cuando, por primera vez en la historia del autogobierno catalán, una formación de extrema derecha logró representación en el Parlament. Vox obtuvo 11 escaños, un 7,7% de los votos y más de 200.000 sufragios, consolidando su presencia en Catalunya tras las elecciones generales de 2019, donde ya había conseguido representación por Barcelona. No obstante, dentro del sistema político catalán —definido por la influencia del eje territorial en la adscripción política— Vox quedaba claramente ubicado como una extrema derecha españolista, sin conexión alguna con el catalanismo o el nacionalismo catalán.

"La entrada de Aliança Catalana convierte a Catalunya en un caso inédito dentro de Europa: la convivencia de dos extremas derechas con planteamientos políticos similares, pero diferenciadas por su adscripción identitaria"
Esto cambia en 2024 con la entrada de Aliança Catalana, que convierte a Catalunya en un caso inédito dentro de Europa: la convivencia de dos extremas derechas con planteamientos políticos similares, pero diferenciadas por su adscripción identitaria. Mientras Vox representa la extrema derecha españolista, arraigada en el nacionalismo español en Catalunya, Aliança Catalana es una escisión del catalanismo político que, como veremos, desafía algunos de sus principios fundamentales.

Recordemos que Aliança Catalana se enmarca dentro de la familia de la derecha radical populista, cumpliendo con las características definidas por Cas Mudde: ultranacionalismo, nativismo, populismo y autoritarismo. Su visión de la comunidad política es radicalmente excluyente, dejando fuera a la población migrante y a sus descendientes.

Históricamente, el catalanismo ha funcionado como un marco de integración de las sucesivas transformaciones demográficas en la sociedad catalana. Aliança Catalana propone lo contrario: convertir el nacionalismo catalán en un instrumento de exclusión social, política y cultural hacia quienes considera ajenos a la comunidad nacional.

Los dos diputados y los más de 118.000 votos obtenidos por Aliança Catalana en las elecciones al Parlament representan una ruptura histórica dentro del catalanismo político, así como una posible mutación reaccionaria de su rama conservadora. Es precisamente este impacto sobre el catalanismo lo que convierte a Aliança Catalana en un objeto de estudio clave para analizar las transformaciones que pueden producirse en el sistema político catalán.

Además, cada nuevo estudio electoral muestra a Aliança Catalana como una fuerza en ascenso, mejorando sus resultados previos, como evidencia el último barómetro publicado por el CEO. Por ello, en este análisis exploraremos las razones detrás de su irrupción, los factores que explican su crecimiento y el perfil de su base electoral, a partir de los estudios publicados por el CEO y el ICPS. Solo mediante una comprensión precisa del fenómeno podrán diseñarse estrategias eficaces para abordar los malestares que lo alimentan.

Las causas de la irrupción de Aliança Catalana

Las elecciones de 2024 marcan el final de una etapa política en Catalunya caracterizada por la superposición de dos grandes ciclos: el proceso independentista y el ciclo de la nueva política nacida del 15M. Durante más de una década, estos ciclos moldearon las preferencias políticas, económicas y sociales de los catalanes. La polarización nacional, el desempleo y la insatisfacción con la política definieron la agenda pública, estrechamente vinculada al conflicto entre Catalunya y España y a las consecuencias de la Gran Recesión.


"Aliança Catalana propone lo contrario: convertir el nacionalismo catalán en un instrumento de exclusión social, política y cultural hacia quienes considera ajenos a la comunidad nacional"
Sin embargo, a partir de 2021 comienza a vislumbrarse un cambio en el clima político y social. Los problemas que marcaron la década anterior pierden protagonismo y emergen nuevas preocupaciones entre la ciudadanía: vivienda, inmigración y seguridad. Paralelamente, el eje territorial pierde relevancia, las preferencias independentistas caen drásticamente y el nacionalismo catalán obtiene su segundo peor resultado histórico. Al mismo tiempo, la sociedad catalana se realinea hacia posiciones más moderadas, la polarización disminuye y el PSC recupera el centro del sistema político, alcanzando niveles de apoyo comparables a los de la época del tripartito.

Es en este nuevo contexto donde debemos situar la irrupción de Aliança Catalana. Su ascenso responde, como en otros casos de derecha radical en Europa, a un sentimiento de agravio persistente en ciertos segmentos del electorado nacionalista catalán que no se sienten representados por la política tradicional.

Este descontento se articula en torno a varias dimensiones: nacional, social, territorial y política.

En primer lugar, existe una percepción de agravio hacia Catalunya como nación y comunidad política, sustentada en dos factores clave. Uno de ellos es la frustración independentista, que ha generado desilusión, especialmente en sectores conservadores y apolíticos que estuvieron fuertemente movilizados durante el procés. Aliança Catalana capitaliza este sentimiento, acusando a los partidos independentistas tradicionales de haber claudicado en la defensa de Catalunya y traicionado al pueblo catalán. La sensación de humillación nacional y la pérdida de un proyecto político identitario tienen un impacto profundo en quienes identificaban el procés como parte de su identidad política.

El otro factor central es la inmigración, percibida como una amenaza existencial para la identidad catalana. En el discurso de Aliança Catalana se presenta una visión apocalíptica del fenómeno migratorio, donde el supuesto "descontrol" migratorio se traduce en tres preocupaciones fundamentales: una, vinculada a la erosión de la identidad catalana y al retroceso del catalán como lengua vehicular; otra, relacionada con la transformación demográfica que convertiría a los catalanohablantes en una minoría en su propio territorio; y una última, que establece una relación directa entre inmigración y delincuencia, reforzada por episodios como el atentado islamista o el aumento de la criminalidad cotidiana.

Este imaginario que defiende Aliança Catalana genera una nostalgia por una Catalunya cohesionada cultural, social y religiosamente que, según esta visión, se ha perdido. De hecho, como veremos más adelante, el factor fundamental de rechazo entre los votantes de Aliança Catalana hacia la inmigración es de índole cultural.

"Más allá del componente identitario, Aliança Catalana también canaliza un malestar económico y territorial"
Pero más allá del componente identitario, Aliança Catalana también canaliza un malestar económico y territorial. Aunque el llamado "chovinismo del bienestar" —la competencia por recursos entre autóctonos e inmigrantes— está presente, el núcleo del descontento radica en la desindustrialización. El partido surge en el Ripollès, una comarca que antaño contó con un fuerte tejido industrial y que hoy se encuentra precarizada por su conversión en una economía basada en el turismo y la hostelería. Esta transformación económica ha dejado una sensación de abandono y falta de oportunidades, reforzando la demanda de alternativas políticas.

También resulta pertinente traer a colación los estudios de Andrés Rodríguez-Pose sobre la variable territorial como factor explicativo del ascenso de las extremas derechas. El economista sostiene que aquellos territorios olvidados por un modelo económico globalizado —basado en la inserción en mercados internacionales y de gran dinamismo— acaban inclinándose por opciones políticas que plantean una enmienda al modelo del que se consideran perdedores. Si aplicamos este marco al caso catalán, observamos cómo las zonas periféricas de la economía catalana, que en los últimos años han padecido un fuerte deterioro económico, social, laboral y productivo, tienden a inclinarse por Aliança Catalana. La despoblación, la pérdida de actividad económica, la conectividad deficiente y la escasez de servicios públicos han generado un creciente sentimiento de abandono, llevando a ciertos sectores sociales residentes en estos territorios a apoyar una formación de este tipo. Además, en estas zonas, el rechazo al centralismo barcelonés se ha convertido en un eje clave del descontento político, asociado a esta especie de "venganza de los lugares olvidados".

Aliança Catalana, por último, también se presenta como la alternativa política para quienes se sienten excluidos del sistema. Para aquellos que consideran que el sistema político no les satisface, tienen una visión negativa de su funcionamiento y desconfían de las instituciones y de sus principales actores, el partido representa una opción viable. Su base electoral incluye tanto a independentistas desencantados —que creen que los partidos tradicionales han traicionado la causa— como a sectores críticos con la corrección política progresista, que buscan un discurso directo y sin filtros, y también a la parte más identitaria del nacionalismo catalán.

¿Quién hay detrás del agravio que da lugar a Aliança Catalana? Análisis del perfil de votante.

La última encuesta del CEO presenta la estimación más alta para Aliança Catalana (AC) desde que se tienen registros, con un rango de entre 8 y 10 escaños y un 6% de voto. Esto la sitúa como la única fuerza que crece de manera clara a nivel electoral, ya que multiplicaría por 4 o 5 su actual representación y duplicaría su porcentaje de voto. Esta estimación electoral, que amplía la muestra de votantes de Aliança, nos permite efectuar un análisis más detallado de quién se encuentra detrás del ascenso de los de Orriols. A partir de la agregación de los tres barómetros del CEO en los que AC ha aparecido (junio y noviembre de 2024 y marzo de 2025), podemos trazar con gran detalle el perfil de los votantes que respaldan el lepenismo catalán. Veámoslo:

Hombres de mediana edad nacidos en Catalunya que residen en municipios pequeños y ciudades medianas. Aliança Catalana es un partido en el que predomina, como en cualquier coalición de votantes de la derecha radical, el voto masculino. Casi 7 de cada 10 votantes de Aliança Catalana, como muestra el gráfico 1, son hombres, mientras que solo un 30% son mujeres. Sin embargo, lejos de lo que podría pensarse con el auge de las fuerzas de derecha radical entre los hombres jóvenes, el votante de Aliança Catalana se concentra mayoritariamente en las franjas intermedias, con más de un 60% de su voto entre los 35 y 64 años. En cuanto al lugar de nacimiento, más del 93% de sus votantes han nacido en Catalunya.

Si nos fijamos en el tamaño del municipio de residencia, vemos que un 34,4% de los votantes de Aliança Catalana vive en ciudades medianas o pequeñas de menos de 50.000 habitantes, y casi un 30% reside en municipios con menos de 10.000 habitantes. Esto se refleja en el mapa 1, donde se observa un voto fuerte en la Catalunya interior, en las comarcas de Girona y en la Plana de Lleida, así como buenos resultados en las ciudades medianas y pequeñas de esta área. En contraste, Aliança Catalana tiene pocos votantes en las grandes ciudades o en las urbes metropolitanas de Catalunya.

 

 

 

Catalanoparlantes independentistas con fuerte identidad catalana 

Como no podría ser de otro modo, una formación ultranacionalista y nativista como Aliança Catalana cuenta con votantes con una identidad nacional y cultural claramente marcada. Casi el 80% de estos votantes son catalanoparlantes con una fuerte identidad catalana, ya que casi el 70% se ubica en las posiciones de mayor catalanidad en el eje sobre sentimiento de pertenencia

 

 

Además, los votantes de Aliança Catalana se identifican como independentistas tanto en la pregunta binaria como en su modelo de estado preferido: un 48% se decanta por un estado independiente como modelo y 7 de cada 10 votarían en un referéndum de independencia.

 

 

Centrismo ideológico, fuerte catalanismo y escasa importancia de la religión 

Al analizar la autoubicación ideológica de los votantes de Aliança Catalana, encontramos un fenómeno peculiar en Catalunya: a pesar de votar a una opción claramente ubicada en la derecha radical, el peso del eje territorial sitúa a los votantes conservadores más en el centro, ya que las posiciones más derechistas se asocian al españolismo político. Por ello, la media es de 5,5 sobre 10, y un 30% se ubica en el 5 de la escala, mientras que más del 20% se posiciona en la izquierda (del 0 al 4 en la escala). No sucede lo mismo con la autoubicación en el eje nacional sobre españolismo y catalanismo, donde los votantes de Aliança Catalana se sitúan en las posiciones más extremas: con un 7,9 sobre 10 y el 36,2% de sus votantes en el 10 de la escala.

En cuanto a la religión, no parece tener un gran impacto: aunque la mitad de los votantes se declaran católicos, más del 40% se identifican como ateos o agnósticos.

Votante activo laboralmente y con profesiones cualificadas, aunque con matices 

La gran mayoría de los votantes de Aliança Catalana están laboralmente activos: un 53,5% son trabajadores indefinidos, casi un 6% son eventuales o interinos, y casi un 12% son autónomos o empresarios con asalariados a su cargo. En total, 7 de cada 10 votantes están en situación laboral activa. No obstante, cabe destacar un 13,4% que está jubilado y un 7,4% de desempleados, en un contexto de fuerte incremento de la ocupación en Catalunya y el resto de España.

Si analizamos la ocupación de los votantes activos, descubrimos que la mayoría son cuadros intermedios o profesionales cualificados. Un 21,8% son técnicos, profesionales científicos o intelectuales, y un 19,7% son técnicos y profesionales de apoyo. Si a esto le sumamos el 5,4% que son gerentes o directores y el 6,8% que son empleados contables o administrativos, más de la mitad de los votantes de Aliança Catalana se ubican en profesiones cualificadas. El resto son trabajadores de baja cualificación en el sector servicios (20,4%) y el sector industrial.

 

 

 

Clases medias propietarias con buen nivel de formación y nivel de ingresos medio 

Más de un tercio de los votantes de Aliança Catalana se ubican, según la clasificación social de la EGP10, en la clase de servicios: un 22,6% en clase de servicios baja y un 14,4% en clase de servicios alta. Si sumamos a esto el 18,5% que desempeña trabajos rutinarios no manuales, el 7,5% que son autónomos sin trabajadores y el 5,5% que son empresarios, más del 60% del electorado de Aliança Catalana pertenece a la clase media. Solo un 20,5% son trabajadores manuales semi o no cualificados, lo que dibuja un electorado más bien ubicado en las clases medias, que además son propietarias de su hogar: un 36,4% ya tiene pagado el piso en el que vive y un 21,6% está hipotecado

Además, a nivel formativo, un 35% tiene estudios universitarios y más de un 40% formación profesional o bachillerato, siendo muy bajo el porcentaje de votantes potenciales de Aliança con un nivel formativo bajo.

En cuanto a ingresos, vemos que, aunque el 28,3% de los votantes de Aliança se ubiquen en una franja de ingresos netos familiares de entre 2.001 a 3.000 euros mensuales, casi un 40% asegura obtener más de 3.000 euros, lo que los ubica en una franja media-media alta de ingresos según la distribución general

 

 

 

 

Inmigración, seguridad y política: las principales preocupaciones de los votantes de Aliança Catalana 

Un 26,4% del electorado de derecha radical independentista considera que el problema más importante es la inmigración, lo que lo sitúa como el principal problema en Catalunya. Esta cifra es la más alta en comparación con otros electorados, incluido el de Vox (21,1%). En segundo lugar, se encuentra la inseguridad ciudadana, con un 14,1% de las respuestas, y en tercer lugar, la insatisfacción con la política. También cabe señalar que un 10,4% de estos votantes sitúan la vivienda como el problema principal. El tema nacional, las relaciones entre Catalunya y España, solo es considerado el principal problema por un 3,1% de los votantes de Aliança Catalana

 

 

Restrictivos y duros con la inmigración

Los votantes de Aliança Catalana son claramente antiinmigración. Todas sus opiniones, preferencias y actitudes hacia este fenómeno son negativas y hostiles, como las de cualquier electorado de partidos de derecha radical nativista. Según los últimos estudios del CEO y el sondeo anual del ICPS, los votantes de Aliança se sitúan en el extremo más duro y restrictivo hacia la inmigración. El 97% de estos votantes considera que hay un volumen excesivo de migrantes en Catalunya (9 puntos más que Vox y casi 50 más que la media de la población general), el 87% piensa que el Govern ha perdido el control sobre quién entra en el país (61,6% en la población general) y solo un 6% cree que la población migrante es muy parecida a la gente nacida en Catalunya en aspectos clave

Además, son los que puntúan más bajo sobre los efectos de la inmigración en la economía, la cultura y la convivencia, con puntuaciones que no superan el 4 sobre 10: 3,8 sobre el impacto económico, 2,6 sobre la cultura y 2,4 sobre la convivencia social.

Por último, hay que señalar que el rechazo a la inmigración entre el votante de Aliança Catalana, tal y como señala el ICPS, se basa en factores culturales y no económicos

 

 

 

 

Pesimismo, desconfianza institucional e insatisfacción política 

Los votantes de Aliança, que, como hemos visto, sitúan la política como uno de los problemas más importantes, tienen una visión claramente negativa de la situación. Según el último barómetro del CEO, un 77,4% cree que la situación política catalana es negativa, y más de la mitad, un 51,6%, considera que ha empeorado desde que Illa asumió el gobierno de la Generalitat.

Un 32,3% cree que la situación irá a peor el próximo año (solo un 6,5% piensa que mejorará). Más de la mitad de los votantes suspende al Govern de Illa y un 65% al de Sánchez. Además, son los que más suspenden a las diferentes instituciones, con una calificación especial para los partidos políticos, con un 2,45 sobre 10, y también suspendiendo al resto de instituciones políticas, autonómicas y estatales, con notas entre 3 y 4.

Por último, un 87,1% de los votantes de Aliança Catalana se muestra insatisfecho con el funcionamiento del sistema democrático, 20 puntos más que la media general.

En resumen, si dibujásemos un retrato robot del votante potencial de Aliança Catalana, encontraríamos a un hombre de mediana edad, nacido en Catalunya, que reside en municipios pequeños o ciudades medianas del interior del país, especialmente en las comarcas de Girona y la Plana de Lleida. Es catalanoparlante, tiene una fuerte identidad catalana e independentista, y aunque vota a una formación de derecha radical, se ubica ideológicamente en el centro debido al peso del eje nacional en Catalunya. Ocupa en su mayoría profesiones cualificadas, está laboralmente activo y pertenece a las clases medias propietarias, con un nivel educativo e ingresos medios. Tiene una visión muy negativa de la inmigración, a la que considera el principal problema del país, y muestra actitudes claramente restrictivas y hostiles hacia ella. Además, expresa un fuerte pesimismo político, desconfianza hacia las instituciones y una profunda insatisfacción con el funcionamiento del sistema democrático.

Los efectos de la irrupción de Aliança Catalana: ¿hacia una radicalización del nacionalismo catalán conservador?

El análisis sobre el ascenso de Aliança Catalana y los perfiles de su electorado revela un cambio político significativo en Catalunya, relacionado con un profundo proceso demográfico que ha tenido lugar en los últimos veinte años. Aunque durante el ciclo político marcado por el 15M y el proceso independentista, la inmigración no fue un tema central en el debate público, en la actualidad ha pasado a ocupar un lugar destacado, pero desde una perspectiva negativa, asociada con la pérdida de identidad, inseguridad, competencia por recursos y los efectos perjudiciales sobre los servicios públicos, la economía o la cultura catalana.

En este contexto, Aliança Catalana surge como una versión catalana del lepenismo global. Esta formación defiende que los catalanes se han convertido en una minoría en su propio territorio y presenta la inmigración como una amenaza existencial para la cultura, la lengua, los servicios públicos y la economía del país. Su discurso, de carácter nacionalista, nativista, populista y autoritario, se alinea con otros movimientos similares en Europa, adoptando una lógica excluyente y reaccionaria.

Este fenómeno ha tenido un impacto considerable en la sociedad catalana, especialmente en Junts, que se enfrenta a un dilema estratégico debido al crecimiento de Aliança Catalana. Aproximadamente el 20% de su electorado simpatiza con el discurso de esta formación, y en territorios clave como la Catalunya Central, Girona o la Plana de Lleida —antiguos bastiones de Junts—, ha crecido el apoyo hacia AC, lo que podría debilitar su poder territorial de cara a las elecciones municipales de 2027.

Como respuesta, Junts ha adoptado una estrategia dual: oscilar entre presentarse como un defensor de Catalunya frente al PSC y ERC, o radicalizar su discurso para frenar la fuga de votos hacia AC. Esto ha llevado a una combinación de ambas líneas, enfocándose en cuestiones identitarias como la inmigración, el control de fronteras o los permisos de residencia, mientras mantiene reivindicaciones relacionadas con el autogobierno, como la amnistía, la defensa del catalán o el traspaso de competencias.

"Esta deriva plantea la posibilidad de una mutación reaccionaria dentro del nacionalismo conservador catalán, que históricamente apostaba por la integración cultural y lingüística de los migrantes"
Esta deriva plantea la posibilidad de una mutación reaccionaria dentro del nacionalismo conservador catalán, que históricamente apostaba por la integración cultural y lingüística de los migrantes.

Desde la presidencia de Quim Torra en 2018, algunos sectores adoptaron un enfoque más excluyente, lo que preparó el terreno para el surgimiento de Aliança Catalana y un giro discursivo que tensa uno de los consensos fundamentales de la Transición en Catalunya: el catalanismo entendido como una herramienta de inclusión social, no de exclusión.

Esta agenda reaccionaria ha desplazado el centro del debate político catalán hacia temas como la inmigración, la seguridad, la cohesión social y la definición de quién pertenece o no a la comunidad política. Este cambio obliga a las fuerzas del catalanismo progresista a confrontar una deriva excluyente que puede afectar el núcleo fundamental de la sociedad catalana. Cómo se combata este discurso y el resultado de dicha confrontación definirá las fracturas sociales, políticas y culturales de la Catalunya del siglo XXI.

Mario Ríos Fernández
Mario Ríos Fernández
Analista político y profesor de la Universitat de Girona
Politólogo y analista político experto en comportamiento electoral. Máster en Análisis Político y Asesoría Institucional.
Participación