Junts y el PSOE han acordado la delegación de competencias migratorias del Gobierno central a la Generalitat. El pacto entre ambas formaciones —vital para encarrilar la legislatura en el Congreso de los Diputados— establece que
la Generalitat gestionará las expulsiones de migrantes y los permisos de residencia. Además, los Mossos asumirán el control de la seguridad de puertos, aeropuertos y zonas críticas junto a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. La Generalitat gestionará los CIE y también la administración catalana será la ventanilla única que expida el DNI a extranjeros. Un acuerdo, fraguado en la discreción y durante varios meses, que el Gobierno se abre a hacerlo extensivo a otras CC. AA. que también reclaman un papel en la gestión de los flujos migratorios.
Sin embargo, este acuerdo no se podría entender sin Aliança Catalana y los efectos que esta formación está teniendo sobre Junts.
Desde que apareció la formación de derecha radical en Catalunya, Junts ha endurecido su discurso en materia migratoria y de seguridad para tapar las fugas de sus votantes hacia allí. De hecho, el caso de la moción de censura de Ripoll es muy ilustrativo.
Silvia Orriols seguirá siendo alcaldesa de Ripoll tras la moción de censura frustrada por la negativa de Junts a apoyarla.
"La victoria política de Orriols en la moción de censura sitúa a Aliança Catalana en el centro del sistema político catalán y refuerza su potencial de crecimiento electoral"
Después de que la alcaldesa y diputada vinculara la aprobación de los presupuestos municipales a una cuestión de confianza y recibiera el rechazo del pleno, se activaron los mecanismos para articular una alternativa política al Gobierno en minoría de Aliança Catalana. Sin embargo, cuando parecía que todo podía desembocar en un Gobierno transversal que aislara a la derecha radical,
los regidores de Junts, tras días de negociación con el ejecutivo, acabaron retirándose de la moción, dinamitando cualquier posibilidad de que prosperara.
La victoria política de Orriols en la moción de censura sitúa a Aliança Catalana en el centro del sistema político catalán y refuerza su potencial de crecimiento electoral. Como veremos en este análisis electoral y demoscópico, la formación se ve favorecida por un contexto social y político marcado por el repliegue y el endurecimiento de amplios sectores de la sociedad catalana.
La combinación de un movimiento electoral favorable a AC, el seguidismo discursivo de Junts y la evolución del panorama sociopolítico en Catalunya podría desencadenar un terremoto electoral en las municipales de 2027, con la derecha radical independentista como principal protagonista.
Nichos electorales: competición directa con Junts, influencia inicial en Vox y derechización de los hombres jóvenes
Cuando hace unos meses advertíamos en otro análisis sobre la política catalana que Junts tenía un problema con Aliança Catalana, nos referíamos precisamente a esto.
La libertad de maniobra y acción estratégica de la formación posconvergente se ha visto cada vez más reducida tras la irrupción de Aliança Catalana en el Parlament. Una parte significativa de su electorado valora positivamente a Orriols, la considera una segunda opción e, incluso, un porcentaje nada desdeñable se inclinaría por AC en unas hipotéticas elecciones catalanas.
Los últimos datos del ICPS consolidan esta tendencia:
Junts perdería hasta un 6,7% de su electorado en favor de Aliança Catalana (alrededor de 46.000 votos); casi un 18% de sus votantes se declara cercano a la formación de Orriols, y un 40% la puntúa con más de un 5. Además, entre los votantes de Junts,
Orriols obtiene una valoración media de 4,26, la segunda más alta después de su propia base electoral, y solo un 16,3% desconoce quién es. Incluso, aunque a gran distancia de Puigdemont, un 4,4% de los votantes de Junts la preferiría como presidenta de la Generalitat, superando a Oriol Junqueras (3,7%).
Sin embargo, el impacto de Aliança Catalana no se limita a Junts.
Vox también empieza a resentirse por el fenómeno Orriols. El último CEO, publicado en otoño de 2024, revelaba que
un 7% del electorado de Vox ha migrado a AC, lo que supone más de 17.000 votos, mientras que la transferencia inversa es menor (5%). Esta tendencia la confirma el ICPS, que, aunque con cifras más bajas, también registra movimientos de voto entre ambas derechas radicales: un 3,6% de los votantes de Vox podrían cambiarse a AC, mientras que los de Orriols prácticamente no transfieren apoyo a Vox.
En un contexto donde el eje territorial ha perdido relevancia como factor determinante del voto—es decir, en un escenario en el que
el posicionamiento nacional ya no es tan decisivo como en los momentos álgidos del proceso independentista—, el voto ultra tiende a concentrarse en la opción emergente, especialmente en la Catalunya interior.
"Además, Aliança Catalana, como es lógico en una fuerza que acaba de irrumpir en el panorama electoral catalán, presenta tasas de fidelidad altísimas: un 80% según el último CEO y más del 90% en el sondeo anual del ICPS"
Además, Aliança Catalana, como es lógico en una fuerza que acaba de irrumpir en el panorama electoral catalán, presenta tasas de fidelidad altísimas: un 80% según el último CEO y más del 90% en el sondeo anual del ICPS. Esto configura una base electoral sólida, a la que se suma un saldo positivo de votantes provenientes de Junts y Vox.
Por último, no se puede obviar que
la derecha radical encuentra un terreno abonado para su crecimiento electoral en los hombres jóvenes. Al igual que en otros lugares de España y Europa, en Catalunya se está produciendo un proceso de radicalización en los varones menores de veinticinco años, cuyas preferencias se inclinan cada vez más hacia la derecha en cuestiones migratorias, de género y económicas. La encuesta del ICPS confirma esta tendencia:
un 40% de los hombres de dieciocho a veinticuatro años se ubican en la derecha, alcanzando un máximo histórico y consolidando una evolución ascendente desde 2017.
Además, la distribución ideológica de los jóvenes muestra un cambio significativo:
por primera vez, hay más hombres de entre dieciocho y veinticuatro años situados en la derecha (del cinco en adelante en la escala ideológica) que en la izquierda, algo que contrasta con la distribución ideológica de las mujeres de la misma franja de edad. Este fenómeno, que el historiador Pablo Stefanoni describe como una atracción hacia la rebeldía antisistema que encarnan las nuevas derechas radicales, se refleja también en los valores de los jóvenes en materia de género.
La mayoría de los hombres jóvenes considera que hombres y mujeres ya tienen las mismas oportunidades, y solo un 40% se muestra de acuerdo con el concepto de feminismo, una cifra que ha caído casi dieciocho puntos respecto al año pasado.
Un contexto favorable: inmigración, seguridad, desafección política y pérdida de influencia del eje territorial
Queda claro, por lo tanto, que
la presencia de una opción de derecha radical dentro del nacionalismo catalán está reconfigurando algunos de los ejes de debate político en este bloque. Aunque su impacto es más evidente en Junts —la formación con la que Aliança Catalana se encuentra en la intersección de manera más clara a nivel electoral—, también empieza a erosionar el electorado de Vox, superando la tradicional divisoria identitaria en Catalunya y captando el interés de un sector de hombres jóvenes cada vez más radicalizados.
"La irrupción de la derecha radical no solo está alterando el equilibrio entre partidos, sino que también influye en la opinión pública en cuestiones como la inmigración, la seguridad o la identidad cultural"
Sin embargo, la irrupción de la derecha radical no solo está alterando el equilibrio entre partidos, sino que también
influye en la opinión pública en cuestiones como la inmigración, la seguridad o la identidad cultural. De hecho, según el reciente estudio del ICPS, las posturas sobre inmigración se han endurecido significativamente, especialmente entre el electorado de Junts, que se desplaza cada vez más hacia la derecha en este ámbito.
En tan solo un año, de 2023 a 2024, los votantes de Junts han pasado de estar divididos sobre la limitación de la entrada de inmigrantes en Catalunya a que más de dos tercios se muestren a favor. Este giro conservador se refleja en un aumento de 20 puntos en su respaldo a políticas restrictivas, contribuyendo a un endurecimiento general de la sociedad catalana, donde
la opinión favorable a limitar la inmigración ha pasado del 44,4% al 54%.
No solo han aumentado las posturas restrictivas, sino también las razones del rechazo a la inmigración.
La percepción de que "llega lo peor de cada país" ha crecido del 11% al 16%, mientras que el argumento cultural—alineado con el discurso de AC sobre la defensa de los valores, la lengua y la cultura frente a la "amenaza" migratoria—se mantiene como un factor clave:
un tercio de los encuestados comparte esta postura, y un 20% considera que los inmigrantes les quitan oportunidades laborales. Este componente cultural es especialmente significativo entre los votantes de AC (63,6%) y de Junts (51,9%).
Otro dato relevante es la percepción de amenazas a la forma de vida. Tras la inflación (20,6%) y la situación política (14,1%),
la inseguridad ciudadana aparece como la tercera mayor preocupación, con un 8,1% de respuestas. Esta inquietud es particularmente pronunciada entre los votantes de derecha radical y conservadores —donde es el segundo problema más importante— y entre los socialistas, para quienes ocupa el tercer lugar.
La seguridad ciudadana preocupa incluso más que el desempleo y la precariedad laboral (7%), la vivienda (5,9%), la inmigración (3,3%) o el cambio climático (2%).
A este contexto de creciente preocupación por la seguridad y la inmigración se suma una tendencia clara de desafección política. Según la encuesta del ICPS,
un 28% de los ciudadanos dice sentir desconfianza hacia la política, un 25,3% frustración, un 12,2% irritación, un 10,3% aburrimiento y un 6,9% indiferencia. En total,
más de 7 de cada 10 ciudadanos tienen una percepción negativa de la política, lo que refleja un clima de hostilidad creciente. De hecho, si analizamos la serie histórica, los sentimientos negativos alcanzan su punto más alto, mientras que los positivos están en mínimos históricos, consolidando la percepción de la política como un problema en sí mismo.
Bonus track: la salud del catalán
Al endurecimiento de las posturas migratorias, la percepción de la seguridad como una amenaza y la identificación de la política como un problema —tres factores que favorecen el crecimiento de Aliança Catalana— se suma otra tendencia de fondo que puede reforzar aún más el discurso nativista de la derecha radical independentista:
el deterioro en la identificación y el uso del catalán como lengua propia de Catalunya.
"Según la reciente Encuesta sobre Usos Lingüísticos de 2023 realizada por la Generalitat de Catalunya, la composición lingüística del país está cambiando"
Según la reciente Encuesta sobre Usos Lingüísticos de 2023 realizada por la Generalitat de Catalunya, la composición lingüística del país está cambiando. Aunque hay algunos datos positivos, como el incremento absoluto de hablantes de catalán o su ascenso como segunda lengua,
el uso del catalán como lengua habitual sigue en declive.
Solo un tercio de los encuestados afirma utilizarlo de manera usual, lo que supone un retroceso de tres puntos respecto al estudio anterior y de más de diez puntos en comparación con el 45% que lo consideraba su lengua habitual en 2003.
En este contexto, el discurso de que
la identidad nacional catalana está en peligro de disolverse debido a la inmigración —un argumento recurrente en las intervenciones de Orriols y alineado con los mensajes de las derechas radicales europeas— encuentra cierto respaldo y puede calar en sectores catalanoparlantes que perciben la inmigración como una amenaza para la salud del catalán. No es un dato menor que el electorado de Junts sea el segundo que más rechaza la inmigración por motivos culturales, lo que podría facilitar una mayor transferencia de voto hacia AC en el futuro.
Las municipales de 2027: la gran oportunidad para la consolidación de Aliança Catalana.
La identificación de hasta tres nichos de voto reales —el electorado de Junts, Vox y los jóvenes varones—, sumada al aumento de la preocupación por la inmigración y una visión cada vez más restrictiva sobre esta, al clima de fuerte negatividad política y a la inquietud por la transformación lingüística que experimenta Catalunya, configura un escenario propicio para el crecimiento de Aliança Catalana, que podría materializarse de manera evidente en las municipales de 2027.
"Se configura un escenario propicio para el crecimiento de Aliança Catalana, que podría materializarse de manera evidente en las municipales de 2027"
Como analiza Steven Forti en su último ensayo sobre las derechas radicales, estas formaciones suelen aprovechar las elecciones municipales para irrumpir en el sistema político e institucional y, posteriormente, consolidarse a través de un proceso de normalización desde su nuevo espacio institucional. Catalunya ya ha vivido precedentes de irrupciones similares en elecciones municipales: en 2010, con la expansión de Plataforma per Catalunya (PxC) desde Vic al resto del territorio, o en 2015, con la entrada de candidaturas municipalistas vinculadas a los Comunes y Podemos.
El mapa electoral de Aliança Catalana en las últimas elecciones catalanas refuerza esta hipótesis.
Sus mejores resultados se concentraron en los feudos de Junts —las comarcas de Girona, la Catalunya central y la plana de Lleida—, lo que sugiere que la conformación de candidaturas municipales en 2027 en ciudades como Vic, Olot, Banyoles, Manresa, Manlleu, Solsona, Mollerussa o Cervera podría representar un serio problema para el partido de Puigdemont. En estos municipios, AC obtuvo entre un 8% y un 15% de los votos en las autonómicas más recientes, por lo que, si en las municipales de 2027 lograse retener siquiera la mitad de ese apoyo, podría asegurarse entre dos y tres regidores en cada uno de esos consistorios.
Aún quedan dos años para las municipales y la política catalana, siempre proclive a giros inesperados y transformaciones abruptas, podría evolucionar de formas imprevisibles. Sin embargo, el análisis del contexto actual y de la situación de Aliança Catalana indica que el camino hacia la consolidación de la derecha radical independentista es real.
El pacto migratorio entre PSOE y Junts es un buen ejemplo del impacto y de sus efectos en el sistema político y en la sociedad catalana podría ser significativo, alterando estrategias partidistas, reconfigurando los ejes del debate público y desafiando algunos de los consensos sobre los que se ha construido la Catalunya moderna.