Lunes, 17 de agosto de 2026
EXTRACTO EDITORIAL EN EXCLUSIVA

Un año de la muerte del opositor ruso Navalni: "Si vencemos el miedo, podemos liberar a Rusia"

Tras recuperarse del envenenamiento que casi le cuesta la vida, el líder de la oposición Alexéi Navalni quiso volver a Rusia, donde fue inmediatamente detenido y encarcelado. Al cumplirse un año de su muerte en extrañas circunstancias en una cárcel siberiana, 'Agenda Pública' comparte algunas de sus últimas reflexiones sobre Putin y el futuro de su país en exclusiva, en colaboración con Ediciones Encuentro. "La verdad está de nuestra parte. Seguid siendo libres", escribe.

Agenda Pública Agenda Pública 22 de marzo de 2025
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Memorial en Ámsterdam tras la muerte del opositor ruso Alexéi Navalni. | Unsplash / Dmitrii Eliuseev
Memorial en Ámsterdam tras la muerte del opositor ruso Alexéi Navalni. | Unsplash / Dmitrii Eliuseev
El 20 de agosto de 2020, el opositor ruso Alexéi Navalni es envenenado con un agente nervioso del grupo Novichok. Se siente mal en el vuelo Tomsk-Moscú. Se produce un aterrizaje de emergencia a mitad de camino, en Omsk, dos días de ingreso y después el traslado a Alemania para seguir un tratamiento. El 2 de septiembre, el Gobierno alemán publica el informe de los laboratorios que han identificado el veneno. El 7 de septiembre sale del coma. En la primera entrevista que concede el 23 de septiembre de 2020 al periódico Der Spiegel, nada más recuperarse, Navalni recuerda esos momentos. "Cuando perdió la conciencia —le dice el periodista— usted era una figura de la política rusa. Cuando se despertó del coma, era una figura política global".

El político regresa a Rusia en 2021, para ser inmediatamente detenido y encarcelado. Ese año recibe el Premio Sájarov a la Libertad de Conciencia, concedido por el Parlamento Europeo. A pesar de las presiones de la comunidad internacional, el Gobierno de Putin lo mantiene en un penal siberiano, donde fallece en extrañas circunstancias el 16 de febrero de 2024. Cuando se cumple un año de su muerte, Ediciones Encuentro y el Real Instituto Universitario de Estudios Europeos del CEU publican el libro No tengo miedo. No lo tengáis vosotros, que incluye reflexiones públicas y privadas de Navalni. Agenda Pública comparte un extracto en exclusiva.

Sabía que me estaba muriendo
 
1 de octubre de 2020

Hace un día magnífico. Estoy volviendo a casa después de un viaje de trabajo cansado pero productivo. Hemos circulado vídeos para la campaña electoral regional y todo ha marchado según los planes. Estoy sentado cómodamente en mi asiento y espero un viaje tranquilo durante el cual veré una de mis series favoritas. En cuanto llegue a Moscú, tengo que grabar mi show semanal en YouTube y después pasar el fin de semana en familia. Me encuentro bien, como antes en el aeropuerto.

Después… es difícil describirlo porque no lo puedo comparar con nada. Los compuestos organofosforados atacan el sistema nervioso igual que un ataque DDoS ataca al ordenador: se crea una sobrecarga que te destroza. Ya no eres capaz de concentrarte. Siento que algo no funciona. Estoy cubierto de sudor helado. Le pido un pañuelo a Kira, sentada a mi lado. Luego le digo: "Háblame. Necesito escuchar tu voz". Ella me mira como si estuviese loco y se pone a hablar.

"Salgo del baño, me dirijo al azafato y, en lugar de pedirle ayuda, ante mi sorpresa le digo: «Me han envenenado. Me muero»"
No entiendo lo que me está pasando. […] Voy al servicio, me lavo con agua fría, me siento, me vuelvo a lavar. Y pienso que si no salgo enseguida ya no podré hacerlo. La conciencia principal es que no tengo dolor, pero sé con seguridad que me estoy muriendo. Muriendo en ese preciso momento, aunque no me duela nada. Salgo del baño, me dirijo al azafato y, en lugar de pedirle ayuda, ante mi sorpresa le digo: "Me han envenenado. Me muero". Después me tumbo en el suelo para morir. Lo último que veo es su rostro que me mira con un leve asombro y una leve sonrisa. Dice: "¿Envenenado", pensando probablemente que me habrían dado pollo en mal estado.

Lo último que escucho, estando en el suelo, es: "¿Tiene problemas de corazón?". Pero no tengo dolores en el corazón. No tengo ningún dolor, solo sé que me estoy muriendo. Poco a poco las voces se van apagando y una mujer grita: "¡No pierda el conocimiento". Después termina todo. Sé que estoy muerto. Solo después supe que estaba equivocado.

Habían pasado unos 30 minutos desde que sentí que algo no iba bien hasta el momento en que perdí el conocimiento. Todo después del despegue.

He decidido volver
 
13 de enero de 2021

Nada más recibir el alta en el hospital tenía que hacer este ejercicio, que me resultaba muy difícil. Había que ponerse de pie, luego tumbarse, y después levantarse nuevamente. Era muy, muy difícil. Llegaba como mucho a hacerlo tres veces, después tenía que descansar.

Esta mañana he hecho flexiones, sentadillas e incluso algunos burpees (que son mortales). Después de esto he comprendido que ha llegado el momento que había esperado tanto tiempo: probablemente estoy casi curado y por fin puedo volver a casa.

Nunca se me ha presentado la pregunta sobre si volver o no volver, por el simple hecho de que nunca me he ido. He terminado en Alemania en un módulo de terapia intensiva por el simple motivo de que habían tratado de asesinarme.

"He sobrevivido. Y ahora Putin, que había dado la orden de matarme, grita en su búnker y ordena hacer algo para que yo no vuelva"
He sobrevivido. Y ahora Putin, que había dado la orden de matarme, grita en su búnker y ordena hacer algo para que yo no vuelva. Y sus siervos actúan como hacen habitualmente, fabrican nuevas causas penales contra mí.

Pero lo que hacen no me interesa mucho. Rusia es mi país, Moscú es mi ciudad, tengo nostalgia de ella.

Por eso esta mañana he entrado en la web de la compañía aérea Pobeda y he comprado los billetes.

2 de febrero de 2021

Causas penales contra mí hay a montones. Hace poco acaban de inventar una nueva. A pesar de ello, alguien tiene un gran deseo de que yo no dé ni siquiera un paso como hombre libre en el territorio de nuestro país después de mi vuelta. Nada más pasar la frontera, he sido arrestado nuevamente.

Sabemos por qué ha sucedido. El motivo de todo esto es el odio y el miedo de la persona que vive en el búnker y a la que he ofendido de muerte por el simple hecho de haber sobrevivido a su intento de homicidio. He sobrevivido gracias a personas competentes, pilotos y médicos. Después le he infligido otra ofensa todavía más grave porque, habiendo sobrevivido, no me he escondido en algún lugar viviendo con escolta o en un búnker más pequeño que el suyo, adecuado a mis posibilidades. Finalmente, ha sucedido lo más terrible en absoluto: no solo he sobrevivido, no solo no me he asustado y no me he escondido, sino que incluso he participado en las investigaciones sobre mi envenenamiento

"Hemos mostrado y demostrado que Putin, utilizando los Servicios de Seguridad Federal, ha cometido un intento de asesinato"
Hemos mostrado y demostrado que precisamente Putin, utilizando los Servicios de Seguridad Federal, ha cometido un intento de asesinato. Y yo no he sido la única víctima. Esto es precisamente lo que hace enloquecer al pequeño ladrón en su búnker. Justamente el hecho de que todo haya salido a la luz, ¿entendéis? Pero qué mayoría ni qué apoyo popular enorme, nada de todo esto. Porque ahora está claro que, para tener ventaja sobre un oponente político que no tiene ni un canal de televisión, ni un partido político, lo máximo que ha podido hacer es tratar de matarlo con un arma química.

Lo importante de este proceso no es ni siquiera cómo acabará, si me encarcelarán o no. Al fin y al cabo, meterme en la cárcel no es difícil. La cuestión es por qué lo hacen: para intimidar a un número enorme de personas. Esto funciona así, encarcelan a uno para asustar a millones. Tenemos veinte millones de personas bajo el umbral de la pobreza, decenas de millones viven sin la más mínima perspectiva; todos los días hablamos de decenas de millones de personas. En Moscú más o menos se puede todavía salir adelante, pero si os alejáis 100 km la catástrofe es total. Todo el país está viviendo esta catástrofe, vistos los salarios de 20.000 rublos [unos 200 euros] al mes. Y todos callan, porque buscan callarlos justamente con estos juicios ejemplares. Encarcelar a uno para asustar a millones. Si alguien sale a la calle a protestar, encierran a otros cinco para asustar a quince millones.

Esto sucede cuando un sistema político se basa en la ilegalidad y en la arbitrariedad, y es horrible. Pero hay algo peor, y es cuando la ilegalidad y el arbitrio visten el uniforme del fiscal o la toga del juez. En este caso, el deber de cada uno es no someterse a las leyes que se esconden detrás de estas togas. Invito a todos a hacerlo, sin excepción.

Lucharé como pueda y seguiré luchando, a pesar de que ahora haya terminado bajo el control total de esta gente que adora ensuciar todo con armas químicas. Quizá mi vida no valga un céntimo, pero incluso ahora, incluso desde el lugar en que me encuentro, digo que lucharé contra vosotros e invitaré a todos los demás a no teneros miedo y a hacer de todo para que triunfe la ley y no esas personas ataviadas con uniformes y togas. Saludo a todos aquellos que están luchando y no tienen miedo, a todas las personas honestas.

Quiero decir que actualmente en Rusia hay muchas cosas buenas. De estas, la mejor son las personas que no tienen miedo, que no bajan la mirada, que no miran a la mesa y no entregarán nuestro país a un puñado de burócratas corruptos que han decidido canjear nuestra patria por sus palacios, viñedos y discotecas acuáticas.

No reconozco toda esta farsa, que es pura mentira y no tiene nada de legal, y exijo ser puesto en libertad inmediatamente.

¡Seguid siendo libres!
 
4 de febrero de 2021

He escuchado muchas veces la frase: "No se puede quitar la libertad a quien es libre por dentro". Y ahora me pregunto honestamente: ¿funciona esto realmente? Creedme, funciona.

Las rejas metálicas se han cerrado tras de mí con un ruido ensordecedor, pero yo me siento una persona libre. Gracias a la certeza de estar en lo justo, gracias a vuestro apoyo. Gracias al apoyo de mi familia.

"¿Dónde está el apoyo popular si consiguen ganar las elecciones únicamente eliminando a los candidatos independientes?"
Y yo, por enésima vez (sé que soy aburrido, pero ¿qué me queda si no?) os exhorto a no dejaros asustar. No os dejéis engañar por la falsa imagen de fuerza y arrogancia. ¿De qué fuerza se trata, que necesita envenenar ocultamente a las personas y encerrarlas ilegalmente? ¿Dónde está el apoyo popular si consiguen ganar las elecciones únicamente eliminando a los candidatos independientes, y si el miedo a las protestas les obliga a cerrar las estaciones de metro?

Pueden mantener el poder y usarlo para llenarse los bolsillos solamente gracias a nuestro miedo. Pero nosotros, si vencemos el miedo, podemos liberar a nuestro país de esta banda de ladrones ocupantes. Y lo haremos, debemos hacerlo. Por nosotros mismos y por las generaciones futuras.

La verdad está de nuestra parte. Seguid siendo libres.
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