

"Desarrollar nuestra industria y nuestra autonomía estratégica es un lugar común sin no hay decisiones que las impulsen"El mundo de hoy se parece poco al de hace cinco años, y las ventajas y limitaciones de España o Europa están más que claras. Estados Unidos, o China, no han impulsado una posición de liderazgo económico e industrial el último siglo como consecuencia del libre mercado, ni de la casualidad, ni del determinismo histórico, ni tampoco de la ciencia infusa. Lo han logrado por haber tomado decisiones que lo han hecho posible. Ante la tentación autoritaria china, o la reacción nacionalista estadounidense, la tradición que Europa ha seguido durante el último siglo, entendiendo que el Estado es un agente económico que impulsa el emprendimiento, o la claridad con la que Estados como el francés han asumido que las instituciones existen, entre otras cosas, para que la economía responda al interés general, proyectan la respuesta, y el camino, para superar el retraso de España en esta materia.
"Tenemos un debate público falaz donde se asume que la intervención en la economía es herencia del comunismo o que potenciar el desarrollo de las empresas es una expresión de un capitalismo sin escrúpulos"Lo que nos hace menos democráticos no es considerar al Estado como un agente económico, sino tener un debate público falaz donde se asuma que la intervención en la economía es herencia del comunismo o que potenciar el desarrollo de las empresas es una expresión de un capitalismo sin escrúpulos. China ha creado un ecosistema empresarial nuevo en nombre del Partido Comunista y Estados Unidos ha intervenido en el desarrollo de su economía siempre. Ahora, lo hará aún más y en nombre de la libertad. Y de su autonomía.
"El más paradigmático y excepcional de los nombres propios de la política industrial es Isidre Fainé, presidente de la Fundación 'la Caixa'"La política industrial española tiene nombres y apellidos, y muchos buenos ejemplos. Y tiene la ambición de nombres propios que dejarán huella en la historia aún pendiente de escribir. Uno de los casos más paradigmáticos y excepcionales es el de Isidre Fainé, presidente de la Fundación "la Caixa", que ha creado, a través de una organización sin ánimo de lucro, dirigida por Josep María Coronas, otro nombre propio de la política industrial española, un grupo industrial, a través de su holding Criteria Caixa, designando a Ángel Simón, otro nombre propio de la política industrial española, para liderar una nueva etapa, más ambiciosa, que impulsa el sector financiero, de las telecomunicaciones o energético, y que apuesta por el desarrollo y la inversión de empresas de carácter industrial y estratégico para España y Europa.
"Marc Murtra, presidente de Telefónica, tiene como objetivo principal la consolidación europea y contribuir, así, a la autonomía estratégica de la UE desde España'"La política industrial española tiene nombres y apellidos. Y, hoy, se están tomando algunas buenas decisiones desde algunas de nuestras empresas e instituciones. Porque solo colaborando entre ellas, España y el capital español tendrán capacidad para competir con las inversiones de terceros pero, sobre todo, para participar de la consolidación europea de nuestros sectores estratégicos con una posición de fuerza. Porque solo colaborando entre ellas, España y el capital español podrá ponerse al servicio de sus ciudadanos. Porque solo colaborando entre ellas, España y el capital español podrá construir un futuro mejor para España, y para Europa. Porque solo colaborando entre ellas, España y el capital español construirá un horizonte deseable de libertad, autonomía y prosperidad. No está todo escrito. La política industrial puede no ser un lugar común.
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