Martes, 28 de julio de 2026
UNIÓN EUROPEA

Bruselas se activa para responder a Trump gracias a una coalición proeuropea en Berlín

"Bruselas parece convencida que contará en Berlín con un apoyo imprescindible para lidiar con los zarandeos de Trump" afirma Bernardo de Miguel, corresponsal en Bruselas. António Costa toma las riendas y pone en marcha la maquinaria comunitaria convocando una reunión del Consejo Europeo para el próximo 6 de marzo y promete decisiones.

Bernardo de Miguel Bernardo de Miguel 24 de febrero de 2025
Añadir AgendaPública en Google
António Costa y Ursula Von der Leyen. | Benoit Doppagne / Zuma Press / ContactoPhoto
António Costa y Ursula Von der Leyen. | Benoit Doppagne / Zuma Press / ContactoPhoto
A las 18:01 horas de este domingo 23 de febrero, solo un minuto después de que cerrasen las urnas en Alemania y de que los siempre certeros sondeos a pie de urna de ese país constataran la posibilidad de un Gobierno proeuropeo liderado por el conservador Friedrich Merz, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, convocó para el 6 de marzo una cumbre europea extraordinaria para abordar la situación de Ucrania. Se trata de la primera cita oficial a nivel comunitario desde la toma de posesión del presidente estadounidense, Donald Trump. Y la convocatoria llega tras varias semanas de incómoda pasividad por parte de la UE ante las arremetidas de Trump y, en particular, ante su pretensión de zanjar la invasión rusa de Ucrania con un acuerdo claramente favorable a Moscú, aunque sea en detrimento de la seguridad europea.

"El Consejo Europeo del 6 de marzo será la primera cita oficial a nivel comunitario desde la toma de posesión del presidente estadounidense, Donald Trump"
Bruselas había atribuido su flema a la necesidad de no contribuir a una escalada de tensión con Washington. Pero la ausencia de respuesta comunitaria también se debía a la particular situación de Alemania, un país en fase de interinidad desde la convocatoria de elecciones anticipadas y con un gobierno tripartito en descomposición desde que los liberales dejaron solos a socialistas y verdes.

El impasse parece superado. Las elecciones alemanas han estado marcadas por el ascenso de la ultraderecha, que ha convertido a Alternativa para Alemania (AfD) en la segunda fuerza del país justo ochenta años después de la derrota del nazismo en la Segunda Guerra Mundial. Pero en Bruselas el desenlace electoral deja una lectura mucho menos siniestra. Los organismos comunitarios vislumbran ya la formación de un Gobierno claramente proeuropeo bajo el liderazgo del conservador Friedrich Merz (CDU), que contará previsiblemente con la colaboración de los socialdemócratas (SPD) y, llegado el caso, de los Verdes.

Las dos formaciones históricamente en el poder, CDU/ y SPD, pueden sumar una mayoría absoluta de 329 escaños (sobre un total de 630), a pesar de haber obtenido un resultado pésimo en comparación con las veinte elecciones anteriores celebradas desde la restauración de la democracia abortada por los nazis. Las tesis más euroescépticas del lado conservador, representadas por los liberales, han quedado fuera del Parlamento al no alcanzar el mínimo del 5% de votos. Y el tremendo resultado de AfD, con centenar y medio de escaños (casi la cuarta parte del Bundestag) puede ser sorteado, al menos en la próxima legislatura, si las fuerzas proeuropeas se unen en apoyo del ejecutivo de Merz.

"El tremendo resultado de AfD, con centenar y medio de escaños, puede ser sorteado, al menos en la próxima legislatura, si las fuerzas proeuropeas se unen en apoyo del ejecutivo de Merz"
Casualidad o no, la convocatoria de Costa nada más conocerse este desenlace electoral en Alemania ilustra a la perfección la esperanza de Bruselas en que los comicios del domingo sirvan para poner en marcha el bimotor francoalemán, tan gripado desde hace meses que hacía imposible una respuesta contundente al vendaval provocado por el 47 presidente de EE. UU.

La actual Comisión Europea, que entró en funciones el pasado 1 de diciembre, también se ha mantenido a la espera. La presidenta, Ursula von der Leyen, ha cerrado los primeros ochenta días de su segundo mandato prácticamente en blanco, sin ninguna iniciativa relevante. Hoy lunes, tercer aniversario de la invasión rusa de Ucrania, Von der Leyen asistirá en Kyiv a una reunión con el Gobierno de Volodímir Zelenski, en claro respaldo frente a los ataques de Trump contra el presidente ucraniano. Y el miércoles, solo setenta y dos horas después de las elecciones, la Comisión aprobará la primera batería de propuestas significativas de esta legislatura, como el plan para una industria limpia y el destinado a intentar garantizar una energía asequible, ambos impulsados por la vicepresidenta primera de la Comisión, Teresa Ribera. La española, precisamente, anticipaba ya este domingo en una entrevista en EL PAÍS que "Europa no va a jugar a la política espectáculo" que parecen promover Trump y sus adláteres, pero que "toca preparar la respuesta adecuada: ponerse de pie, reafirmar nuestros principios".

El presidente del Consejo Europeo, también en el cargo desde el pasado 1 de diciembre, reconoce en el anuncio de la cumbre extraordinaria que "estamos viviendo un momento decisivo para la seguridad de Ucrania y de Europa". Costa promete decisiones en la cumbre del 6 de marzo. Y toma así las riendas de una respuesta a Trump, que en un primer momento había asumido el presidente francés, Emmanuel Macron.

"La cita europea de primeros de marzo, a la que seguirá el Consejo Europeo del 20 y 21 del mismo mes, obligará a los líderes europeos a retratarse frente a Trump"


Las reuniones informales convocadas por el francés en París cumplieron el triple propósito de ganar tiempo a la espera de Alemania, poner las bases de un posible acuerdo europeo y sacar a la luz las innegables diferencias que existen entre los veintisiete socios de la UE en cuanto a la respuesta que merece Trump. La cita europea de primeros de marzo, a la que seguirá el Consejo Europeo del 20 y 21 del mismo mes, obligará a los líderes europeos a retratarse frente a Trump.

Macron y el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, encabezarán previsiblemente a los partidarios de una postura firme con Washington. La italiana Giorgia Meloni y el húngaro Viktor Orbán se perfilan, en cambio, como los aliados de la administración estadounidense a pesar de sus intenciones manifiestas de lanzar una ofensiva geopolítica contra Europa.

La duda hasta ahora giraba en torno a la posición de Alemania, sobre todo, por el ascenso de una formación partidaria de Trump y Putin como es AfD. El buen resultado de ese partido bajo el liderazgo de Alice Weidel siembra la inquietud sobre la vocación europea del principal país de la Unión y la debilidad de los dos grandes partidos proeuropeos, que deberán conformarse con una "pequeña gran coalición" dado su escasa mayoría (suman el 45% de los votos, frente al 53% de hace ocho años o el 67% de 2013), pone de manifiesto la erosión de los bloques electorales que cimentaron la construcción europea. Pero a corto plazo, y salvo imprevistos en la negociación poselectoral, Bruselas parece convencida de que contará en Berlín con un apoyo imprescindible para lidiar con los zarandeos de Trump.
Bernardo de Miguel
Bernardo de Miguel
Corresponsal para asuntos europeos
Es conocido por su labor en distintos países, como México, Tailandia o Reino Unido, y, sobre todo, por la corresponsalía que ejercía en Bruselas para el diario económico Cinco Días y para El País.
Participación