Martes, 28 de julio de 2026
MERCADO COMÚN

Los aranceles internos de la UE, una traba mayor que Trump

Mario Draghi advirtió que las barreras internas de la UE son más dañinas que cualquier arancel de EE. UU. Albert Guivernau, economista y director general de la Fundación Civismo, analiza la situación económica de la Unión y hace un llamado a operar siguiendo el bien comunitario por encima del nacional.

Albert Guivernau Albert Guivernau 20 de febrero de 2025
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Mario Draghi abogó por completar la integración del mercado común. | Unsplash / Mika Baumeister
Mario Draghi abogó por completar la integración del mercado común. | Unsplash / Mika Baumeister
En una reciente intervención en el Parlamento Europeo, Mario Draghi, expresidente del Banco Central Europeo y ex primer ministro de Italia, ha afirmado que las barreras internas en el mercado común europeo son mucho más perjudiciales que cualquier arancel que el presidente de Estados Unidos pueda imponer. Esta declaración pone de relieve las limitaciones estructurales dentro de la Unión Europea (UE), que obstaculizan su crecimiento económico y su competitividad global.

"Mario Draghi ha afirmado que las barreras internas en el mercado común europeo son mucho más perjudiciales que cualquier arancel que el presidente de Estados Unidos pueda imponer"
Friedrich Hayek advertía que una economía realmente próspera no solo depende de la eliminación de barreras formales, sino de la existencia de un orden espontáneo donde la competencia pueda desplegarse sin restricciones artificiales. La UE, pese a sus avances, sigue atrapada en una paradoja: promueve el libre comercio exterior mientras impone trabas internas que limitan la movilidad de bienes y servicios. Si el propio mercado común está fragmentado, la eficiencia económica se resiente y Europa corre el riesgo de convertirse en una economía anquilosada, incapaz de capitalizar sus existentes ventajas comparativas.


A pesar de los esfuerzos por consolidar un mercado único, la UE sigue afrontando obstáculos internos significativos. Regulaciones divergentes, burocracia y restricciones nacionales limitan la libre circulación de bienes, servicios, capitales y personas. Según el FMI, con cifras citadas por el propio Draghi, estas barreras internas equivaldrían a un arancel del 45% en el sector manufacturero y del 110% en el sector servicios, lo que reduce notablemente la competitividad y la eficiencia de las empresas europeas en el escenario global.

El comercio intraeuropeo es menos de la mitad del que se produce entre los estados de EE. UU., reflejando la fragmentación del mercado. Esta falta de integración limita la creación de economías de escala y reduce la capacidad de las empresas para competir e innovar. La hiperregulación europea, especialmente en sectores como el digital, ilustra bien esta dinámica. Milton Friedman ya advertía que la intervención estatal puede generar efectos no previstos (ni deseados) que acaben perjudicando precisamente a aquellos a los que se dice proteger. El Reglamento General de Protección de Datos (GDPR), diseñado para garantizar equidad en el acceso a información y privacidad, ha tenido el efecto contrario en muchas pequeñas empresas tecnológicas, que han visto reducidas sus ganancias hasta en un 12%. Gigantes como Meta, Microsoft y Amazon han manifestado su preocupación por los altos costes de cumplimiento y las posibles sanciones, que pueden alcanzar hasta el 6% de sus ingresos anuales.

"Las barreras internas en la UE no son meros obstáculos administrativos; actúan como proteccionismo encubierto, beneficiando a ciertos sectores nacionales a costa del mercado común"
El problema no es la falta de talento o creatividad en Europa, sino la dificultad de convertir ideas en productos competitivos a escala global
. Como destacó Draghi, el desafío está en la comercialización de la innovación. Un caso ilustrativo es el de la empresa alemana Marvel Fusion, que trasladó su I+D en energía de fusión a Estados Unidos ante la falta de incentivos en la UE. Este éxodo de innovación refleja la necesidad de reformar las políticas regulatorias para facilitar la inversión y la experimentación tecnológica en suelo europeo, que si no se dará en otros lugares y nos acabará afectando cuando no tengamos posibilidad de asimilar el alcance de esa tecnología.

Anthony de Jasay alertaba sobre los gobiernos que, en su afán regulador, terminan restringiendo la competencia en lugar de fomentarla. Las barreras internas en la UE no son meros obstáculos administrativos; actúan como proteccionismo encubierto, beneficiando a ciertos sectores nacionales a costa del mercado común. Esto genera una Europa de múltiples velocidades, donde la productividad y competitividad dependen más de la flexibilidad regulatoria de cada país que del mérito de su tejido empresarial.

Para abordar estos desafíos, Draghi enfatiza la necesidad de reformas estructurales que eliminen las barreras internas y fomenten un mercado verdaderamente unificado. Esto incluye la armonización de regulaciones, la reducción de la burocracia y la promoción de inversiones en innovación y tecnología. Además, se requiere una política fiscal, la que se ocupa de los impuestos y el gasto público, más proactiva, que impulse la demanda interna y reduzca la dependencia de las exportaciones. Sin estas reformas, la UE corre el riesgo de una agonía económica lenta e irreversible.

La inversión en infraestructura y tecnología es clave para mejorar la productividad y competitividad de la UE. Sin embargo, la pasividad ante una demanda interna débil ha exacerbado los problemas causados por las restricciones de oferta. Para revertir esta tendencia, es esencial redirigir (aunque sucederá de forma natural) la demanda hacia el mercado interno, estimulando el consumo y la inversión dentro de la UE. Esto no solo fortalecería la economía europea, sino que también la haría más resiliente frente a políticas comerciales proteccionistas de terceros países.

"Si la UE no asume la responsabilidad de eliminar sus propias trabas, seguirá perdiendo terreno en la economía global"
Superar las barreras internas requiere un cambio de mentalidad a nivel europeo. Hasta ahora, muchos países han priorizado objetivos nacionales sin considerar los costes colectivos de estas decisiones. Draghi aboga por una perspectiva más amplia, donde las acciones nacionales se orienten hacia el bienestar común de la UE. Esto implica reconocer que la prosperidad económica, las finanzas públicas saludables y la autonomía nacional están intrínsecamente ligadas a la integración y cooperación europeas.


Las declaraciones de Draghi subrayan la urgencia de eliminar los obstáculos internos que lastran el crecimiento de la UE. Mientras los aranceles impuestos por líderes como Donald Trump representan desafíos externos, el principal enemigo del desarrollo europeo sigue estando dentro de sus propias fronteras. Si la UE no asume la responsabilidad de eliminar sus propias trabas, seguirá perdiendo terreno en la economía global. No es cuestión de principios, sino de supervivencia económica.
Albert Guivernau
Albert Guivernau
Director general de la Fundación Civismo
Participación