Si el respaldo de Europa a la oferta pública de adquisición (OPA) hostil del BBVA sobre el Banco Sabadell suponía el primer escollo para la fusión de las dos entidades bancarias, la reciente autorización (sin plantear objeciones) de la Comisión Europea deja, como ya esperaban todos los actores implicados, la responsabilidad a las autoridades regulatorias españolas. No obstante, desde la perspectiva nacional existen un mayor número de dudas respecto a la visión del Ejecutivo europeo dada la complejidad en materia de competencia y sus implicaciones sobre el bienestar que la OPA conlleva.
Esta es la gran pregunta que se plantea ahora la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC): ¿la posible fusión de las dos entidades bancarias puede llevar a un excesivo poder de mercado que empeore las condiciones de crédito de la economía española? O, por el contrario: ¿una mayor concentración causará una racionalización de costes y ganancias de eficiencia que mejoren la prestación de servicios financieros del mercado español?
Despidos y cierre de oficinas
Es claro que la conjunción BBVA-Sabadell deja dudas en términos de concentración de mercado. Si bien la evidencia soporta la idea de que las fusiones y adquisiciones bancarias ayudan a la generación de economías de escala y a la mejora de solvencia y gestión de riesgos, una excesiva cuota de mercado de la entidad resultante podría empeorar las condiciones financieras de los clientes en términos de coste de crédito y remuneración de depósitos.
En la actualidad, los cinco principales bancos españoles concentran casi el 70% del mercado español en activos totales para datos de 2023, cuando antes de la crisis financiera de 2007-2008 poseían alrededor del 40%. Tras la fusión, BBVA ganaría poder de mercado, con una cuota estimada del 22% en el segmento de crédito y del 20% en depósitos. Junto con Santander y CaixaBank, las tres entidades dominarían claramente el mercado bancario español con una cuota estimada del 75%.
"Existen miedos sobre un posible impacto negativo en el acceso al crédito de las pequeñas y medianas empresas, algo por lo que la línea de negocio bancario del Sabadell se ha distinguido"
Dentro de la banca minorista, la operación de concentración resultaría en un duopolio en 50 municipios y
podría perjudicar las condiciones comerciales de pagos electrónicos, al alcanzar una cuota del 30% en el mercado de adquirencia y suministro de TPV. A su vez, existen miedos sobre un posible impacto negativo en el acceso al crédito de las pequeñas y medianas empresas (pymes), algo por lo que la línea de negocio bancario del Sabadell se ha distinguido.
Se espera que la hipotética fusión conlleve despidos de trabajadores y reducción de la red de oficinas (BBVA se compromete a cerrar el 10% del total de 3.040 oficinas de la red combinada) para aliviar costes operacionales, lo cual podría deteriorar la formación de relaciones comerciales y dificultar la captación de información subjetiva que es útil para la asignación de crédito y que las nuevas tecnologías de la información no pueden cuantificar. Este tipo de información
soft es especialmente relevante para la asignación de crédito a pymes por la relación de cercanía banca-cliente. España presentaba en 2023 un índice de
32,43 oficinas bancarias por 100.000 adultos por las 69,92 del año 2014.
Es verdad que la creciente tendencia hacia la digitalización en la relación banca-cliente, en particular tras la COVID-19, podría minimizar el riesgo de exclusión financiera que la fusión pudiera generar. El mayor uso de la banca digital a través del uso de dispositivos móviles o interfaces de programación de aplicaciones (API, en sus siglas en inglés) ha favorecido las comunicaciones remotas con la industria bancaria, permitiendo a los usuarios operar con competidores geográficamente más alejados. Pero la excepción, ciertamente, radica en segmentos de la población que no pueden adaptarse al cambio tecnológico bien por edad, bien por vivir en áreas sin acceso a internet.
¿Un campeón nacional?
Los riesgos derivados para la competencia han llevado a la CNMC a pasar el
análisis de concentración entre los dos grupos bancarios a
segunda fase para escuchar a todos los agentes implicados. Cabe destacar que el precedente de la aprobación de la fusión entre CaixaBank y Bankia (tercera y cuarta entidad en 2021) en
fase uno con compromisos, centrada en profundizar el potencial impacto sobre la competencia (generalmente mediante test de mercado completados tanto por otros bancos como por asociaciones de consumidores y empresariales), no ha bastado para las aspiraciones del BBVA. La CNMC calificó en 2021 los compromisos de CaixaBank como suficientes para solucionar los riesgos que la unión CaixaBank-Bankia suponía para la banca minorista y el mercado de cajeros automáticos. En esta OPA, sin embargo,
la CNMC no puede garantizar que el compromiso del BBVA solucione el riesgo de empeoramiento de condiciones y reducción de crédito a las pymes, en especial en Catalunya y Comunitat Valenciana, donde presentaría cuotas superiores al 30% en varios productos de banca minorista.
Existen también otras voces que apoyan la creación de un campeón nacional con una dimensión suficiente como para penetrar en nuevos mercados internacionales, en especial tras el aparente fracaso de alcanzar fusiones transfronterizas que la unión bancaria pretendía. Sugieren que el mayor tamaño de la entidad resultante podría ayudar a reemplazar tecnologías obsoletas en un contexto de disrupción digital que precisa de grandes inversiones. Además, la entrada de gigantes tecnológicos como Alphabet, Amazon, Apple, Meta o Microsoft (comúnmente conocidos como
Big Tech) en la provisión de servicios de pago ha llevado a que muchos bancos pierdan datos transaccionales valiosos que las plataformas pueden emplear para la asignación de crédito o la recomendación de productos financieros. Dar respuesta al reto de una nueva estructura de mercado podría requerir de una mayor dimensión de la banca tradicional.
"No está claro que una respuesta de mercado sea el mecanismo adecuado para combatir las nuevas amenazas competitivas que plantean las Big Tech"
Ahora bien, no es evidente que la unión BBVA-Sabadell sea la respuesta óptima. Por un lado, porque la nueva entidad tendría un tamaño más próximo a Santander o CaixaBank, pero todavía
estaría lejos de la capitalización de las plataformas tecnológicas y de los grandes bancos globales americanos. Por otro lado, tampoco está claro que una respuesta de mercado sea el mecanismo adecuado para combatir las nuevas amenazas competitivas que plantean las
Big Tech, algo que ya se ha iniciado desde el lado regulatorio con la
Ley de Mercados Digitales.
En definitiva, la idea de los
campeones nacionales sigue generando dudas a las autoridades de la competencia. La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) aguarda mientras tanto para dar el beneplácito de la OPA, siempre y cuando el BBVA no retire su puja ante las futuras condiciones que pueda fijar la CNMC, o bien porque la operación se prolongue demasiado en un entorno macroeconómico cada vez más incierto, sobre todo tras la reciente victoria de Trump.