La Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC) aprobó el pasado 12 de noviembre continuar el análisis de la oferta pública de adquisición (OPA) hostil del BBVA para hacerse con el control del Banco Sabadell.
La primera fase ha dado los resultados esperados. La CNMC se da más tiempo para profundizar en los fallos de competencia que, casi todos, habían advertido. Pasamos a la segunda fase, en la que se va a profundizar, con análisis más precisos, al tiempo que se pide opinión a la sociedad civil y organizaciones económicas y sociales y a entidades intermedias, etc.
"La segunda fase de análisis de la CNMC pretende dilucidar con mayor precisión qué tipos de negocios se verán más afectados por la posible OPA y en qué territorios"
Este análisis de mayor profundidad pretende dilucidar con mayor precisión qué tipos de negocios se verán más afectados por la posible OPA y en qué territorios. Aquí se ha introducido un criterio técnicamente novedoso sobre qué parámetros hay que medir.
En otras operaciones, llamémoslas generalistas, entre bancos universales se dirigía la mirada a los distritos postales para comprobar la concentración de clientes. Fue el caso CaixaBank-Bankia.
Pero un cliente particular es distinto a un cliente empresa. Estas se mueven con mayor facilidad y requieren de servicios más especializados. Por tanto, el distrito postal no es relevante. Habitualmente las empresas, en especial las pymes, trabajan con unos cuatro bancos, porque estos no quieren concentrar demasiado riesgo por cliente. La desaparición de uno de los players en riesgo pymes provocaría, por las propias reglas del mercado, la desatención de una proporción importante del tejido pymes.
"La desaparición de uno de los players en riesgo pymes provocaría, por las propias reglas del mercado, la desatención de una proporción importante del tejido pymes"
Es posible que con el tiempo otros bancos más pequeños pudieran ocupar la cuota del Banco Sabadell, pero la sustitución no sería ni de lejos automática. El producto-servicio pymes es delicado; lo que se llama "conocimiento del cliente" significa años de experiencia.
Si, como parece indicar el pase a la siguiente fase, existe concentración en productos y territorios, la CNMC se verá obligada a fijar condiciones de distinta índole, que muy posiblemente lleven al BBVA a desistir de la operación inicialmente planteada.
Porque las sinergias que había previsto con la fusión con el Sabadell no se podrán materializar. La compra de nuevos clientes no será posible. A ningún precio, ni que mejoren la ecuación de canje inicial.
Este proceso de análisis en segunda fase puede demorarse entre cuatro y seis meses. Y mientras tanto, ¿qué? El mercado está dando señales que alteran sustancialmente los parámetros bajo los cuales se planteó la fusión hace unos seis meses.
Como es conocido, el BBVA obtiene un 70% de los beneficios de mercados emergentes y un 44% de su margen bruto procede del mercado mexicano. El peso mexicano viene sufriendo una caída continuada, que muy previsiblemente se acentuará por la política de la Administración Trump. Maliciosamente, se ha dicho que BBVA es un banco español "en pesos mexicanos".
"El BBVA obtiene un 70% de los beneficios de mercados emergentes y un 44% de su margen bruto procede del mercado mexicano"
Independientemente de la cotización de las acciones de los dos bancos en el corto plazo —que oscilan en función de los términos de la fusión—, en el medio plazo el valor del banco vasco tiene que sufrir. De ahí, quizá, la intensa campaña de comunicación que está llevando a cabo.
Finalmente, el tiempo, la espera. Hay una prohibición a los dos bancos de realizar operaciones corporativas significativas, lo que da lugar a una cierta parálisis que daña a las dos entidades.
Posiblemente, habría que recurrir a la famosa frase de Tony Judt, "cuando los hechos cambian", y buscar una manera de cerrar el proceso con los menores daños a los clientes y a la trayectoria de las dos entidades.