Martes, 28 de julio de 2026
ANÁLISIS

COP29: la relación entre cambio climático e igualdad de género

Las mujeres constituyen uno de los grupos más vulnerables, no solo ante los efectos del cambio climático, sino ante las políticas climáticas mal diseñadas. Eva Alonso, experta en género y cambio climático del Basque Centre for Climate Change, propone incorporar de manera efectiva la perspectiva de género y dar voz propia a las mujeres en las cumbre climáticas.

Eva Alonso-Epelde Eva Alonso-Epelde 25 de noviembre de 2024
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Teresa Ribera,  próxima vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea para la Transición Limpia, Justa y Competitiva. | Alejandro Martínez Vélez / Europa Press / ContactoPhoto
Teresa Ribera, próxima vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea para la Transición Limpia, Justa y Competitiva. | Alejandro Martínez Vélez / Europa Press / ContactoPhoto
La COP28 marcó mucho hitos en la historia de las negociaciones climáticas. La más notable fue la mención a transitar hacia el desuso de los combustible fósiles. Sin embargo, un aspecto menos discutido fue que se asumieron numerosos compromisos en lo que respecta a la inclusión de la perspectiva de género en la agenda y acción climática. En esa cumbre, varios ministros y funcionarios de Gobierno, reconocieron la mayor vulnerabilidad de las mujeres frente al cambio climático y expresaron su preocupación por el riesgo de que este agrave las desigualdades de género existentes.

De este modo, se sumaron a los llamamientos internacionales que desde la década de 1970 abogan por la incorporación del enfoque de género en la agenda política medioambiental. Asimismo, declararon su determinación para i) impulsar estrategias y medidas de mitigación, adaptación y financiación que aseguren una transición justa con perspectiva de género y ii) promover el liderazgo y la participación de las mujeres en la toma de decisiones.

"Los grupos más afectados por los impactos del cambio climático, entre los que se encuentran las mujeres, también son los más vulnerables a los efectos adversos de políticas climáticas mal diseñadas"
Diversos estudios demuestran que los grupos más afectados por los impactos del cambio climático, entre los que se encuentran las mujeres, también son los más vulnerables a los efectos adversos de políticas climáticas mal diseñadas. Para evitar que estas políticas agraven las desigualdades existentes, es crítico incluir la perspectiva de género en los análisis ex ante de impacto de las políticas climáticas y energéticas. 

En España, ya existen leyes que obligan a la Administración a realizar informes de impacto de género antes de la aprobación de cualquier proyecto legislativo. Sin embargo, en la mayoría de estos informes, no se analizan de manera rigurosa los impactos directos y cuantitativos de las políticas climáticas desde una perspectiva de género, concluyendo en muchos casos que el impacto de género es nulo, lo que refleja una falta de análisis exhaustivo.

Las políticas climáticas y sus impactos socioeconómicos tienen un marcado componente de género. Un ejemplo clave son las medidas para paliar los aumentos desproporcionados en las facturas energéticas de los hogares a causa del aumento del precio de los carburantes (fenómeno que se dará a consecuencia de la implementación de políticas para descarbonizar la economía, como la ampliación del Régimen de Comercio de Derechos de Emisión de la UE).

En este caso, para promover una transición energética justa, en lugar de subsidiar directamente los combustibles fósiles (como con la ayuda de los veinte céntimos durante la crisis energética), sería más efectivo subvencionar el transporte público. Además, evitaría que las políticas para impulsar la transición energética impacten de manera desproporcionada a los hogares más vulnerables, donde los hogares liderados por mujeres están sobrerrepresentados. 


"En la mayoría de los informes de impacto de género en España, no se analizan de manera rigurosa los impactos de las políticas climáticas desde una perspectiva de género"
Nuestro análisis sobre el potencial de las políticas para mitigar el impacto de la subida del precio del petróleo compara el impacto de tres medidas: i) subvenciones directas a los combustibles fósiles, ii) subvenciones a los combustibles para profesionales y transporte público, y iii) subvenciones exclusivamente al transporte público. Los resultados muestran que la subvención al transporte público no solo sería la medida más beneficiosa para el medioambiente y la más eficaz desde el punto de vista económico, sino también la más justa desde una perspectiva de género y justicia social. En este sentido, subvencionar el transporte público, sería especialmente beneficioso para las mujeres y para los hogares más feminizados.

El análisis sobre el impacto de la nueva Directiva sobre Fiscalidad Energética de la UE revela que, en España, reducir los impuestos sobre la electricidad puede ayudar a contrarrestar los efectos negativos del aumento de los impuestos a los combustibles fósiles. Este alivio fiscal tendría un impacto mayor en los hogares liderados por mujeres y en los más vulnerables, ya que destinan un mayor porcentaje de su renta al consumo de energía doméstica.

En relación con el segundo punto, es necesario destacar que históricamente las mujeres han estado infrarrepresentadas en la toma de decisiones políticas a todos los niveles. Aunque en las negociaciones climáticas el porcentaje de mujeres delegadas ha aumentado significativamente, pasando del 18% en la COP1 al 34% en la COP28, este avance en términos de participación es insuficiente, ya que las mujeres no llegan a posiciones de liderazgo que les permitan defender efectivamente sus intereses. 

"Si realmente se quiere impulsar la participación efectiva de las mujeres en las decisiones climáticas, es crucial otorgar voz y poder a más mujeres durante las negociaciones climáticas"
En la COP28, el número de mujeres que lideraban delegaciones solamente ascendía al 19%. El ejemplo más notorio fue el papel de liderazgo de Teresa Ribera en la de delegación europea, a causa de la presidencia rotatoria española del Consejo Europeo.

Si realmente se quiere impulsar la participación efectiva de las mujeres en las decisiones climáticas, es crucial otorgar voz y poder a más mujeres durante las negociaciones climáticas, empezando por las que se desarrollan estos días en la COP29. Sin embargo, es importante destacar que, aunque la presencia de las mujeres en las instituciones y en los procesos de toma de decisiones es fundamental,
no garantiza automáticamente la inclusión de la perspectiva de género. Para que esto ocurra, es imprescindible contar con la participación de mujeres comprometidas y formadas en cuestiones de género, así como la voluntad política del resto de actores implicados. 

Integrar la perspectiva de género en los análisis de impacto de las políticas climáticas es un imperativo para garantizar la justicia climática y, por tanto, un compromiso firme que se debería adquirir en la COP29. Asimismo, es necesario que más mujeres con voz y con puestos de liderazgo puedan defender los derechos y los intereses de las mujeres para que las decisiones que se tomen y los compromisos que se adquieran en la COP29 tengan la capacidad real de paliar la situación de desigualdad que sufren las mujeres.
Eva Alonso-Epelde
Eva Alonso-Epelde
Investigadora en el Basque Centre for Climate Change y en el Observatorio para la Transición Energética y la Acción Climática
Máster en Estrategias y Tecnologías para el Desarrollo con especialización en políticas por la Universidad Politécnica de Madrid y la Universidad Complutense de Madrid. Actualmente, estudiante del Programa de Doctorado en Economía de la Universidad del País Vasco. Su investigación se centra en el análisis socioeconómico de las políticas climáticas y energéticas con perspectiva de género, y con especial interés en la justicia social y distributiva.
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