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Renovables: Ventaja competitiva de la industria española

Miguel Gil Tertre

9 mins - 2 de Abril de 2024, 07:00

España se beneficia de un mix energético diversificado y avanza más rápido que otros países hacia la descarbonización de su sistema eléctrico.

En 2023, el mix eléctrico contaba con eólica (25%), nuclear (24%), solar (19%) e hidroeléctrica (4%). Los combustibles fósiles representaron menos de la mitad (con los ciclos combinados de gas representando un 16% y el carbón un casi testimonial 2%). El 2 de noviembre de 2023, España alcanzó su récord de generación renovable con un 73,3%. Ya se empieza a observar ocasionalmente la magnitud con la que la creciente capacidad renovable en nuestro país puede reducir precios. Desde noviembre 2023 los precios diarios en España han estado por debajo de los 10 €/MWh en al menos veinte ocasiones marcando diferenciales de varias decenas de euros con respecto al resto de precios en Europa (Cálculos de Unidad del Economista Jefe de la Dirección General de Energía de la Comisión Europea usando datos de la plataforma ENTSO-E hasta el 12 de marzo de 2024). Aunque unos precios excesivamente bajos podrían ralentizar la inversión en capacidad renovable en nuestro sistema eléctrico, también impulsan un mayor uso de la electricidad en nuestra sociedad y ofrecen ventajas competitivas para la industria. Es más, una creciente producción industrial y electrificación que aproveche esa abundante energía limpia y barata puede servir para sostener la demanda y evitar los temidos desplomes absolutos de precios. Un proceso simbiótico que se puede reforzar mutuamente.
 
Fuente: Privada

¿Por qué una transición hacia un sistema en el que las renovables determinan la mayoría de los precios de la electricidad pueden suponer un choque positivo de oferta para toda la economía?

¿Cómo puede esto afectar a la competitividad industrial española?

En la próxima década, si España es capaz de hacer las inversiones necesarias para adaptar el sistema a la electrificación de la economía y acelerar el despliegue de fuentes de generación de menor coste, su mix eléctrico puede suponer un choque de competitividad positivo. Una vez los combustibles fósiles sean desplazados en la generación de electricidad, España podría beneficiarse de menores precios de electricidad. Al llegar antes que otros países de su entorno, sería un choque positivo aún más importante al generar importantes ventajas competitivas para nuestro sector eléctrico y para la industria que use esa energía.
 
 

Las renovables se benefician de un menor coste de generación
Generar electricidad con renovables es y será más barato. Las energías renovables tienen costes de generación más bajos que otras tecnologías. Se estima que rango del Costo Nivelado de la Energía (Levelised Cost of Energy or LCOE, en sus siglas en inglés) en Europa para producir electricidad con gas natural pasará de 120-230 €/MWh en 2020 a 70-225 en 2030, con carbón de 140-230 a 95-225, con energía nuclear de 105-205 a 95-170. Esto contrasta con el nivel y evolución del costo de la electricidad solar de 38-140 €/MWh en 2020 a 30-115 en 2030, eólica terrestre de 50-70 a 40-55 y eólica marina de 65-180 a 45-105 (Cálculos de la unidad del economista jefe de la Dirección General de Energía de la Comisión Europea contemplando rangos de precios de gas y costes de capital futuros y niveles de uso de las distintas tecnologías). Es más, las excelentes condiciones geográficas y climáticas de España para la generación de energía renovable hacen que nuestra energía renovable, especialmente la solar fotovoltaica, sea más barata que en muchos otros países. LCOEs solar fotovoltaica en 2023 en España serían de media 29 €/MWh frente a 30 en Italia, 32 en Francia y 39 en Alemania. [En eólica terrestre los términos se invierten ligeramente con Alemania y Francia exhibiendo una media de 32 €/MWh frente a los 43 de España y los 46 de Italia] (Cálculos de la unidad del economista jefe de la Dirección General de Energía de la Comisión Europea contemplando rangos de precios de gas y costes de capital futuros que influyen en los costes y niveles de uso de las distintas tecnologías). 
 
Es esencial para la economía, desplazar lo antes y lo máximo posible a los combustibles fósiles del mix eléctrico. En el sistema marginal de fijación de precios, los precios están determinados por la oferta y la demanda en cada momento precios del día. La tecnología más cara que resulta necesaria para satisfacer la demanda (normalmente el carbón o el gas) determina los precios para toda la generación eléctrica que se produce en cada momento del día. Es por ello que en las horas cuando hay mucho viento y sol capaz de satisfacer toda la demanda, tenemos  precios que tienden a 0 euros.
 
Sin embargo, desplazar completamente los combustibles fósiles llevará tiempo. Un análisis de modelización realizado por Andreas Zucker y Derck Koolen muestra que hasta 2030 el gas seguirá determinando el precio en la mayoría de las horas en los países de la Unión Europea. A medida que se avance en la década de los treinta el gas será expulsado de las ofertas del mix eléctrico por la creciente generación de electricidad renovable gracias a una mayor presencia de tecnologías de almacenamiento y flexibilidad de demanda. Estas tecnologías permitirán que el exceso de energía renovable barata de las horas centrales del día se transfiera a los momentos sin sol y viento y reducir allí los precios al desplazar a la costosa electricidad generada con combustibles fósiles. Es decir, precios bajos durante todo el espectro horario diario. Dadas las diferencias en las dotaciones naturales y estadios de desarrollo de la energía renovable entre países, no es probable que el salto a precios bajos suceda simultáneamente. Los países que lo logren primero gozarán de una ventaja competitiva nada desdeñable

Los países que sean capaces de desplazar antes a los combustibles fósiles del mix eléctrico antes durante la década que empieza en 2030 tendrán un choque positivo de competitividad.

 
 
Que requiere un marco regulatorio adecuado…
Hasta que las renovables sean capaces de deplazar al gas del mix eléctrico y la oferta refleje de forma general sus bajos costes necesitamos un marco regulatorio que permita a nuestra industria y hogares beneficiarse de ellos. Con ese fin, la normativa europea impulsa el uso creciente de contratos de compraventa electricidad entre promotores de proyectos renovables y consumidores (Power Purchase Agreements o PPAs en sus siglas en inglés) y una mayor oferta de los llamados contratos de diferencias bidireccionales entre productores de renovables y la administración pública. Estos instrumentos reducen la incertidumbre sobre los ingresos para los inversores de los proyectos y generan beneficios en costes y estabilidad de precios para los consumidores. En el caso de las PPAs, su éxito dependerá en gran parte de la aparición medidas que fomenten su uso entre pequeños y medianos promotores y consumidores entre ellas una mayor estandarización de los contratos y el desarrollo de instrumentos financieros de cobertura adecuados.

Las PPAs fomentan la inversión en nuevos proyectos de energía renovable al fijar un precio de intercambio que garantice cuando menos la recuperación de la inversión del promotor y que satisfaga la necesidad del comprador de precios estables y razonables, aprovechando los bajos costes de generación de las renovables. Los contratos de diferencias entre productores de renovables y la administración pública eliminan los riesgos de la inversión para el productor al ofrecer un precio fijo garantizado por el erario público, que cubre la diferencia cuando el precio de mercado sea inferior al garantizado, pero que también ingresa la diferencia cuando el precio de mercado sea superior y puede usar esos ingresos para múltiples fines.
Además, aunque limitado por nuestras interconexiones con los países de su entorno, el sector eléctrico español podrá obtener importantes beneficios al exportar parte de esos excedentes de electricidad limpia y barata. Esto ya viene sucediendo en los últimos dos años en los que España muestran un saldo positivo de nuestras exportaciones de electricidad netas. ([Exportaciones a Francia y Marruecos en 2023])
 
Fuente: Red Eléctrica Española
 
Fuente: EY

…y unas inversiones hoy para beneficiarse en el futuro
Sin embargo, no todo es sencillo. El paso a un sistema en el que las renovables (con su variabilidad) son mayoría y que a la vez requiere dar servicio a un mayor uso eléctrico (con la electrificación de la economía) puede enfrentarse a costes y desajustes transitorios si las infraestructuras adecuadas no están disponibles. 

Si España es capaz de desarollar en los próximos diez años las infraestructuras necesarias para gestionar y absorber la electrificación de la economía (por ejemplo, redes de distribución, almacenamiento, soluciones de flexibilidad de la demanda,…) podrá beneficiarse de precios más bajos.

Conclusión
Para poder beneficiarse de esta situación, España debería continuar una política de:
  1. Aceleración de los permisos de renovables
  2. Favorecer la generación y autoconsumo en hogares y empresas 
  3. Desarrollo de las redes necesarias para absorber y gestionar la creciente electrificación de hogares e industria
  4. Una política impositiva adecuada que fomente la electrificación 
  5. Un marco regulatorio estable con una buena planificación que acompase adecuadamente el crecimiento de la oferta y demanda de electricidad.

La industria en el pasado se ha instalado donde la energía era abundante y barata. Ilustrativamente, a principios del siglo XX, una central de generación eléctrica con lignito se instalaba donde había minas de carbón con industria a su alrededor. A su vez, los altos hornos se instalaban cerca de las minas.

La energía con bajas emisiones es el ‘carbón’ del futuro. España la tiene en abundancia y en su mano está ser un ejemplo exitoso en el que las renovables y la reindustrialización van de la mano. 

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