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"Refleja el escaso compromiso de nuestros gobiernos con la transparencia; si bien lo mencionado puede achacarse al gobierno actual, la realidad es que tampoco otros gobiernos han mostrado un compromiso decidido por avanzar hacia una transparencia real"La realidad es que el Plan finalizó, la ley no se reformó, el reglamento no se aprobó y, lo que es peor, el Plan Anual Normativo para 2024 no recoge la reforma de la ley como objetivo legislativo para este año. Todo lo cual refleja el escaso compromiso de nuestros gobiernos con la transparencia; si bien lo mencionado puede achacarse al gobierno actual, la realidad es que tampoco otros gobiernos han mostrado un compromiso decidido por avanzar hacia una transparencia real.
"Necesitamos comenzar a actuar bajo el convencimiento de que es la administración quien está al servicio de los ciudadanos, teniendo su bienestar como eje y centro de la gestión de los recursos públicos"Algunas mejoras posibles responden a este necesario cambio cultural: los formatos utilizados cuando la administración proporciona información son frecuentemente de difícil o imposible utilización. Informar no consiste en volcar toneladas de información: la página web del Plan de recuperación, transformación y resiliencia proporciona actualmente un listado de más de 25.000 convocatorias, pero no permite a un analista estructurar esa información de modo que permita una evaluación del grado de ejecución en busca de diferentes objetivos. Las distintas herramientas que, con mayor o menor éxito ha proporcionado la administración, quedan muy lejos de satisfacer los requisitos exigibles de transparencia; entre otras cosas, nada se sabe de las solicitudes recibidas en cada convocatoria, ni de los criterios utilizados para la resolución de las mismas.
"Los ciudadanos deben saber quién genera las leyes y qué objetivos persiguen; en este sentido, las agendas de los altos cargos deben ser públicas, como en los países con los que nos gusta compararnos"Otras mejoras afectan directamente al contenido de la ley de Transparencia, y debieran ser consideradas en esa reforma que ha quedado abandonada. Muchos analistas de la transparencia concuerdan en solicitar que el acceso a la información sea considerado como un derecho fundamental. Los ciudadanos deben saber quién genera las leyes y qué objetivos persiguen; en este sentido, las agendas de los altos cargos deben ser públicas, como en los países con los que nos gusta compararnos.

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