Martes, 28 de julio de 2026
ANÁLISIS

El 'plan Yamal' no era ganar la Eurocopa, es un proyecto de país

Todos estos jóvenes que están en centros de acogida se harán mayores y, les guste más o menos al ejército de odiadores, serán ciudadanos españoles igual que el resto. De la apuesta que se haga ahora con ellos, de la capacidad que tengamos, no solo de cubrir sus necesidades básicas, sino de generar mecanismos de formación y de inclusión que les ayuden a seguir sus aspiraciones vitales, dependerá, no solo su futuro, sino también el efecto que tengan en nuestra sociedad.

Borja Monreal Gainza Borja Monreal Gainza 19 de agosto de 2024
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La Guardia Civil realiza batidas por Ceuta para localizar a migrantes escapados de las naves del Tarajal. | Antonio Sempere / Europa Press / ContactoPhoto
La Guardia Civil realiza batidas por Ceuta para localizar a migrantes escapados de las naves del Tarajal. | Antonio Sempere / Europa Press / ContactoPhoto
Qué poco nos acordamos de los niños extranjeros cuando no marcan goles por la escuadra. Cuando llevan en volandas a un país y nos hacen llorar de alegría, en cambio, transformamos su origen: no hay nada más español que un negro con la camiseta de la selección que marca goles por la escuadra. Entonces toda inversión es rentable. Todos queremos tener un Lamine Yamal en el equipo.

"Casi seis mil niños y niñas se han convertido en la patata caliente que casi nadie quiere coger"


Para el resto, la patria es mucho más restricta. Puertas cerradas, criminalización y desprecio. Pensemos, por ejemplo, en Canarias o en Ceuta. Más de cinco mil niños y niñas en la primera, y cuatrocientos en la segunda, están en centros de acogida en condiciones de pura supervivencia: alojamiento y comida. “A noventa euros el día”, se dice una y otra vez reduciendo el precio de la vida al coste de mantenerla. Casi seis mil niños y niñas que se han convertido en la patata caliente que casi nadie quiere coger. Y no lo hacen por tres razones:

La primera es sencillamente el racismo. Seamos claros, las recurrentes declaraciones de Vox, de algunos Presidentes del PP y de Junts, que nunca quiere quedarse atrás, muestran más la resistencia al color de la piel, al prejuicio y a las ideas preconcebidas que una decisión meditada.

La segunda es el puro politiqueo: la posición del PP solo puede explicarse, más ahora que Ceuta se une a la puja, si aceptamos que las migraciones se han convertido en un arma arrojadiza para atizar al gobierno. Las vidas de miles de niños en el alambre y el discurso de la solidaridad interterritorial a la basura con tal de poder atacar a Sánchez.

La tercera y última es la miopía o la incapacidad. Me rijo aquí por el principio de no achacar a la maldad lo que pueda atribuirse a la estupidez.

"De la apuesta que se haga ahora con ellos, de la capacidad que tengamos, no solo de cubrir sus necesidades básicas, sino de generar mecanismos de formación y de inclusión que les ayuden a seguir sus aspiraciones vitales, dependerá, no solo su futuro, sino también el efecto que tengan en nuestra sociedad"


La actitud que todos los partidos del espectro político han adoptado es la de quien tiene que solucionar un problema. Y seamos claros, a corto plazo no cabe la menor duda que lo es. La cuestión es que, para mala suerte de todos los “estadistas” que tumbaron la reforma del reglamento de extranjería, el medio plazo empieza a la vez que el corto: todos estos jóvenes se harán mayores y, les guste más o menos al ejército de odiadores, serán ciudadanos españoles igual que el resto. De la apuesta que se haga ahora con ellos, de la capacidad que tengamos, no solo de cubrir sus necesidades básicas, sino de generar mecanismos de formación y de inclusión que les ayuden a seguir sus aspiraciones vitales, dependerá, no solo su futuro, sino también el efecto que tengan en nuestra sociedad. Y en un país que necesita
entre 200.000 y 270.000 personas migrantes al año para cubrir las demandas del mercado laboral, en el que más de 148.000 plazas se quedaron sin cubrir en el año 2023, no es solo moralmente obligatorio generar las oportunidades para que estos niños se desarrollen, sino económicamente inteligente. La inversión extra necesaria para hacerlo es mínima comparado con la que tenemos que hacer sí o sí para acogerlos. Así que la elección es simple: podemos invertir en ellos para que se conviertan en una parte brillante de nuestro futuro, o abandonarlos para que ese mismo futuro se oscurezca en una suerte de profecía autocumplida de exclusión social obligatoria.

"La elección es simple: podemos invertir en ellos para que se conviertan en una parte brillante de nuestro futuro, o abandonarlos para que ese mismo futuro se oscurezca en una suerte de profecía autocumplida de exclusión social obligatoria"


Necesitamos la valentía política para analizar la llegada de menores no acompañados como un hecho que no controlamos, y hacer de la necesidad virtud, aprovechando la oportunidad que se nos presenta en una sociedad cada vez más envejecida y endogámica. Porque para saber si se convertirán en Lamine Yamal o Iñaki Williams, para poder desatar todo ese talento y utilizarlo como una fuerza de transformación, necesitamos cultivarlos a todos. El Plan Yamal no era ganar la Eurocopa. Es un proyecto de país.
Borja Monreal Gainza
Borja Monreal Gainza
Cofundador de SIC4Change y consultor en Políticas Públicas para NNUU (FAO, OIT, PNUD).
Participación