Martes, 28 de julio de 2026
ANÁLISIS

Una acción exterior catalana y leal con España es posible y necesaria

El autor propone que el 'Govern' practique una catalanidad tolerante y abierta al mundo; inclusiva, leal y solidaria, que contribuya asimismo a difundir, en toda España, la necesidad de una acción exterior regional sostenible, también ejecutada desde Catalunya, en beneficio de los intereses propios y del conjunto. La nueva Catalunya tiene la oportunidad de ser próspera y propia, precisamente porque ha entendido que debe ser solidaria y útil.

Adam Casals Adam Casals 13 de agosto de 2024
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Acto de toma de posesión de los nuevos consellers del Govern catalán. | Lorena Sopêna / Europa Press / ContactoPhoto
Acto de toma de posesión de los nuevos consellers del Govern catalán. | Lorena Sopêna / Europa Press / ContactoPhoto
La nueva Generalitat liderada por Salvador Illa significa el cambio más relevante en la política catalana desde 1980. El nuevo President ha nombrado un “Govern con experiencia que podría cambiar la política española, en palabras de Juan Rodríguez Teruel. “El resultante (..) podría ser la desactivación de Catalunya como motor de polarización”. Para que ello suceda, será clave un cambio de rumbo en política exterior. Es una excelente noticia que una personalidad del calibre y solvencia de Jaume Duch, hasta ahora Portavoz y Director de comunicación del Parlamento Europeo, haya sido elegido Consejero de Acción Exterior. Xavier Vidal-Folch hablaba de “una gran oportunidad para intensificar la conexión directa y cómplice de Catalunya con Europa, y en sintonía con el servicio exterior de España”. Vamos en la buena dirección.

Desde el Saló de Sant Jordi del Palau de la Generalitat, Illa tomaba posesión afirmando que había llegado para “unir y servir”, “respetando la diversidad y pluralidad del pueblo catalán, sobre todo en momentos de planteamientos divisores, demagógicos y populistas que avanzan y ponen en riesgo la unidad civil y la misma convivencia”. 

Ese riesgo había sido reportado con profusión por los medios internacionales ante las excentricidades, la irresponsabilidad y el ego del huido Puigdemont, protagonista de una nueva performance destinada a obstaculizar, sin éxito, la decisión democrática de una mayoría de ciudadanos. Un artículo en este mismo medio destacaba que el ex ‘president’ “se ha convertido en una figura política antipática y divisiva”, al que “un 40,7% de los catalanes le otorgan la peor valoración posible”, “regresa para cerrar su ciclo político”. Aprovechó para hacer en su camino todo el daño que pudo a la imagen exterior de Catalunya, y de España.

"Fuentes cercanas al PSC confirman que hubieran preferido reducir la parafernalia de la actual Consejería a una más discreta Secretaría General, subordinada a Presidencia, al uso del resto de Comunidades Autónomas que ejercen competencias en la materia, desde Galicia hasta Andalucía, Canarias o Madrid"


Al reto de la comunicación en el exterior se unen los tres citados por Mario Ríos Fernández: “Cohesionar, reactivar y recoser Catalunya”. Al hacerse públicos los acuerdos entre los partidos que avalaron la investidura, corrieron ríos de tinta acerca de la financiación “singular y solidaria”, que deberá ser debatida más ampliamente en el marco del Congreso de los Diputados. El pacto que hace posible el final del ‘procés’ incluye asimismo una serie de prebendas en temas sensibles, como la lengua o la acción exterior. Fuentes cercanas al PSC confirman que hubieran preferido reducir la parafernalia de la actual Consejería a una más discreta Secretaría General, subordinada a Presidencia, al uso del resto de Comunidades Autónomas que ejercen competencias en la materia, desde Galicia hasta Andalucía, Canarias o Madrid. Sin embargo y más allá de la recurrente polémica por las mal llamadas “embajadas”, de todos es conocido el potencial que radica en el despliegue de una buena acción exterior regional, fiel a los intereses de España. 

Catalunya ha cometido excesos en el pasado. Por ejemplo, cuando en plena pandemia decidió abrir delegaciones en Australia, Japón y Senegal. En aquellos momentos de otoño de 2020, las conexiones aéreas a las antípodas eran inexistentes. Sucesivas oleadas de 'lockdown’ hacían desaconsejables desplazamientos en los que, más allá de las fuertes restricciones legales en cada país, un mero cambio de avión supondría otra cuarentena. Las pocas relaciones económicas, industriales o poblacionales con Australia no parecen sustentar la inversión que conlleva una delegación política, superiores a las de una oficina comercial. Por su parte, Japón se encontraba prácticamente aislado del exterior. Sus Juegos Olímpicos se habían retrasado a 2021. A su vez, Senegal puede ser interesante en el ámbito de la cooperación. Sin embargo, es víctima de una fuerte inestabilidad. En Marzo de 2021, la BBC afirmaba que el país se encontraba “al filo del apocalipsis” después de la enésima oleada de violencia. Según el italiano ISPI, a este ciclo le seguirían dos más, en Junio de 2023 y Febrero de 2024. Por alguna razón, el rally Dakar se fue hace tiempo a otras regiones del planeta. 

El criterio de la Generalitat no parecía obedecer necesariamente a los intereses de los ciudadanos de Catalunya, sino al afán de “estar presentes en todo el mundo”, según el comunicado del propio ‘Govern’. La existencia de estructuras paralelas se vería reforzada por otras decisiones, como la creación de un “cuerpo de acción exterior” en 2023. Los digitales nacionalistas aplaudieron el primer paso hacia el nacimiento de un “cuerpo diplomático catalán”. Un sinsentido a todas luces. Si Catalunya quiere tener diplomáticos y altos funcionarios internacionales, lo suyo sería promover una mayor participación catalana en los distintos estratos de la diplomacia española, en sus funciones, estructuras y escalafones, así como en los Organismos Internacionales, del Sistema de Naciones Unidas, de la OTAN y de la UE, de los que España es miembro. También, por cierto, en el estamento militar.

"La suma de las políticas exteriores de las regiones puede ser positiva para el conjunto. Cuantiosas sentencias del Tribunal Constitucional avalan el derecho de Comunidades Autónomas como la catalana a ejercer una acción exterior propia"


Con todo, la suma de las políticas exteriores de las regiones puede ser positiva para el conjunto. Cuantiosas sentencias del Tribunal Constitucional avalan el derecho de Comunidades Autónomas como la catalana a ejercer una acción exterior propia. Como con la implantación de cualquier otra política, su ejercicio puede ser del agrado o no de la ciudadanía. Ello no implica que sea ilegal o innecesaria. En el caso catalán, su importante red de oficinas comerciales, culturales, así como sus delegaciones, han contribuido sin duda a una mayor participación regional —académica, corporativa, pública y privada— en proyectos europeos, a la existencia de acuerdos de colaboración con otras regiones, o a una mayor captación de inversiones extranjeras. También en el plano simbólico hubo colaboraciones con la red de Institutos Cervantes antes de la crisis de 2017. La Generalitat fue la primera administración del Estado en recordar de forma oficial, mediante la instalación de una placa conmemorativa en el campo de exterminio de Mauthausen, a las víctimas del nazismo. En el París preolímpico se inauguraba, en Junio de 2024, el primer bosque urbano en la “Place de la Catalogne”. En un acto de normalidad institucional, la 'Consellera' Meritxell Serret era acompañada por el Embajador de España, el diplomático Victorio Redondo, así como el Embajador de España ante la UNESCO, el exministro Miquel Iceta.

En materia exterior, la nueva Generalitat de Salvador Illa tendrá la oportunidad de explicar al mundo que Catalunya realiza una apuesta seria para volver a la centralidad política. El independentismo, notoriamente menguado en votos y en popularidad, abraza, en parte y aunque sea a regañadientes, el marco constitucional y contribuye a la gobernabilidad. Catalunya puede garantizar la estabilidad propia, y por ende, la del conjunto de España.

Para que la comunidad global entienda el mensaje, sería conveniente reforzarlo desde el lenguaje simbólico. Con ello, se contribuiría a que los cambios que vienen sean percibidos y apreciados desde otros lugares de España, superadas las divisiones del pasado, en lo que supondría un bonito momento de afirmación colectiva como país. 

"Bajo el liderazgo del 'Conseller' Duch será posible que la acción exterior catalana consiga llegar a la normalidad"


Bajo el liderazgo del 'Conseller' Duch será posible que la acción exterior catalana consiga llegar a la normalidad. Veríamos entonces banderas de España y de la UE al lado de la catalana ‘senyera’ en las dependencias de la 'Conselleria' y en sus delegaciones, junto a fotos oficiales de Su Majestad el Rey, acompañando a las fotos del President Illa en los despachos de los responsables de dichas dependencias. Incluso se podría sugerir la presencia de fotos oficiales de la Princesa de Girona y futura Reina de España. La colaboración con la Casa Real y con la Fundación Princesa de Girona deberían ser prioritarias en la acción exterior del nuevo 'Govern'.

Podríamos ver también reuniones de coordinación entre el 'Conseller' y el Ministro de Exteriores, José Manuel Albares, de los distintos delegados con sus respectivos Embajadores de España en los países de destino, o entre los responsables de las oficinas comerciales regionales y nacionales, o del Institut Ramon Llull y de la red de Institutos Cervantes. 'Exteriors' mantiene una función de coordinación de la red de oficinas exteriores de otras consejerías en materias comerciales o de cultura. Es de esperar por lo tanto que también a dichas oficinas pueda llegar la citada normalidad.

"La importante red de delegaciones y oficinas varias de la Generalitat en el extranjero podrían, a su vez, poner su infraestructura a disposición de las distintas Comunidades Autónomas"


Incluso se podría ir más allá: la importante red de delegaciones y oficinas varias de la Generalitat en el extranjero podrían, a su vez, poner su infraestructura a disposición de las distintas Comunidades Autónomas. La Generalitat podría liderar un encuentro con los distintos Secretarios Generales de Acción Exterior, con el fin de aunar esfuerzos, coordinar políticas regionales de acción exterior en beneficio de todos, y conseguir un efecto multiplicador. En especial, Catalunya se debe históricamente a las regiones descendientes de los antiguos Reinos de la Corona de Aragón. Con ellas ha habido malentendidos en el pasado que es preciso solventar, desde la humildad, la lealtad y el sentido común.

Asimismo, las oficinas en su conjunto deberían fomentar su rol institucional. A título de ejemplo, la delegación de Bruselas no está destinada a ser punto de encuentro de ningún tipo de “exilio”, sino más bien a prestar un rol institucional, siendo lugar de referencia para la comunidad de ciudadanos de Catalunya, y por extensión españoles, destacados en la ciudad y en su país, con especial hincapié en aquellos que trabajan en las Instituciones Europeas y en la OTAN. Ello incluye por supuesto a los distintos europarlamentarios catalanes, independientemente de su origen o formación política. Sin olvidar el importante rol prestado a todos aquellos, en lo público y en lo privado, que acuden a Bruselas en busca de orientación y ayudas europeas. Catalunya cuenta en dicho ámbito con una notable experiencia y buenos resultados, que pueden ser ejemplos a tener en cuenta para otras Comunidades Autónomas. También en el marco eurorregional y transpirenaico.

"Es importante establecer indicadores para valorar los rendimientos y beneficios, directos e indirectos, que aporta la red exterior de la Generalitat a la ciudadanía, las empresas, la economía, la academia, la cultura, o el deporte, entre otros"


Por otra parte, los costes de explotación del conjunto de delegaciones deberían ser evaluados, en el marco de una auditoría que decidiera acerca de su viabilidad y sentido. Es importante establecer indicadores para valorar los rendimientos y beneficios, directos e indirectos, que aporta la red exterior de la Generalitat a la ciudadanía, las empresas, la economía, la academia, la cultura, o el deporte, entre otros. La 'Conselleria' debería tener en cuenta esos criterios y establecer procedimientos que impliquen aceptar con normalidad la apertura y el cierre de oficinas, según el retorno que de ellas se obtenga en cada momento. En el caso de nuevas aperturas, sería importante justificar con criterios objetivos la decisión de nuevas inversiones. 

La OCDE creó en su momento una serie de ejemplos de buenas prácticas para el llamado “Asesoramiento para el Impacto Regulatorio”. Algunos países miembros, como el Reino Unido mediante su Libro Verde del Ministerio del Tesoro, o Alemania con el Manual para valorar las consecuencias de la promulgación de leyes, regulaciones o normas administrativas (GFA), han desarrollado normas o criterios para ayudar a los responsables políticos y administrativos a valorar la conveniencia o no de la toma de determinadas decisiones de inversión. Recientemente, el CIDOB acogía en Barcelona un seminario en el que se abordaron dichas metodologías, con presencia de representantes de la Delegación catalana de la Generalitat en Londres. 

Habida cuenta de la amplia dedicación prestada por el Excmo. Tribunal de Cuentas a la acción exterior catalana, conocedores además de la excepcionalidad de dicho tribunal a nivel europeo —sus equivalentes en un gran número de países centroeuropeos, así como en el marco de las Instituciones Europeas, son Órganos contables que emiten informes que serán remitidos, en su caso, a la justicia ordinaria, y carecen de la potestad de juzgar, o de embargar previamente en las llamadas liquidaciones provisionales, a ciudadanos particulares—, podría ser una buena idea que, para evitar malentendidos, la nueva acción exterior catalana creara un Órgano consultivo adicional, formado por antiguos Magistrados de dicho Tribunal, al efecto de asesorar a la Generalitat en relación con sus futuros gastos en el exterior, en el marco de sus atribuciones legales, estatutarias y constitucionales.

"La práctica de una catalanidad tolerante y abierta al mundo; inclusiva, leal y solidaria, que contribuya asimismo a difundir, en toda España, la necesidad de una acción exterior regional sostenible, también ejecutada desde Catalunya, en beneficio de los intereses propios y del conjunto"


Si alguna de las ideas expuestas puede resultar fuente de inspiración para los responsables políticos llamados a liderar la nueva etapa, este artículo ya habrá valido la pena. La idea de fondo; la práctica de una catalanidad tolerante y abierta al mundo; inclusiva, leal y solidaria, que contribuya asimismo a difundir, en toda España, la necesidad de una acción exterior regional sostenible, también ejecutada desde Catalunya, en beneficio de los intereses propios y del conjunto. Ha llegado hora de la ‘paradiplomacia’, siguiendo a la definición de Duchacek (1990), en el sentido de diplomacia pública “paralela”, es decir, “subsidiaria o accesoria”, respecto a la del Estado

En pocas palabras: una desactivación de la polarización sería positiva para toda España. La nueva Catalunya tiene la oportunidad de ser próspera y propia, precisamente porque ha entendido que debe ser solidaria y útil.
Adam Casals
Adam Casals
Experto en geoestrategia y asesor en relaciones internacionales
CEO de Casals' Company. Fue delegado de la Generalitat de Catalunya en Austria y Europa Central. Ha publicado recientemente en 'Vozpopuli', 'El Confidencial', 'La Vanguardia', 'ABC', 'Crónica Global/El Español', 'Medium', 'Ara', 'Blockchain Economía', 'Círculo de Economía y El Món de Demà' y 'Política & Prosa' en España, con 'The European' en Alemania, 'Die Presse' en Austria, 'Delo' en Eslovenia y 'Limes, Rivista Italiana di Geopolitica'. Colabora con la 'Cadena SER'.
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