Joan Barata, que investiga sobre libertad de expresión y regulación de medios y plataformas, sostiene que "una prohibición radical" del acceso de los menores a las redes sociales es "una solución simplista". Así, pide romper con una visión "adultocéntrica" e implicar a los propios niños y niñas en el desarrollo de políticas que eviten los "riesgos", al tiempo que entienden el espacio digital como "un marco destacado de expresión, participación, aprendizaje y formación de comunidades".