Hace unos meses, Olivier Massol, Mihai Pascalau y yo elaboramos un informe titulado
Biogas and Biomethane in Spain: A Critical Scenario-Based Assessment. En este trabajo analizamos
el potencial técnico de disponibilidad de materias primas y la viabilidad económica del biometano en España hacia 2030 y 2050.
Del estudio obtuvimos los siguientes
resultados y conclusiones:
1. En España hay un potencial de biometano suficiente para alcanzar los objetivos marcados en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima para 2030. Estimamos una capacidad potencial de
entre 14,4 y 39,3 TWh para 2030, y de 74,1 a 93,9 TWh para 2050, un aumento considerable desde los alrededor de 4 TWh de 2023. El objetivo de 20 TWh para 2030 es, por tanto, alcanzable, pero no será fácil, pues requiere materializar cerca del 75% de nuestra estimación de potencial técnico en el escenario medio en un plazo muy breve.
2.
El biometano no puede sustituir todo el consumo de gas natural. La digestión anaeróbica es una tecnología madura, por lo que las reducciones de costes por innovación podrían ser limitadas. No obstante,
el gas fósil está sometido a una mayor incertidumbre y puede experimentar episodios de precios elevados con mayor frecuencia. Además, las garantías de origen pueden contribuir a mejorar la viabilidad de los proyectos al permitir acreditar y valorizar el carácter renovable del biometano.
3. El biometano puede servir para
descarbonizar usos de difícil electrificación donde aporte el máximo valor añadido, como la industria intensiva de alta temperatura, el transporte pesado o la generación eléctrica gestionable de respaldo. También puede ser una alternativa a otros vectores energéticos en condiciones en las que
evite inversiones en otros equipos o infraestructuras.
4. La evolución a corto plazo dependerá, entre otros factores, de
la capacidad de movilizar las materias primas disponibles, especialmente los residuos ganaderos y agrícolas, para abastecer las plantas de forma estable y a costes razonables.
"En España hay un potencial de biometano suficiente para alcanzar los objetivos marcados en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima para 2030"
Recientemente tuve la ocasión de participar en un espacio de trabajo organizado por beBartlet en Madrid, en el que presenté los resultados del informe y
pudimos debatir sobre las perspectivas del biometano de primera mano con representantes de las administraciones públicas, el sector energético, la industria y la sociedad civil.
El encuentro sirvió para constatar que
el sector evoluciona a una gran velocidad. Las preguntas de fondo sobre los usos y los marcos normativos más idóneos permanecen, pero el debate ha avanzado.
Han aparecido nuevos retos ligados al despliegue sobre el terreno de los primeros proyectos, mientras que algunas dudas iniciales se han ido despejando.
Agilidad administrativa y certidumbre regulatoria
La complejidad administrativa o
permitting se señaló como
el principal freno al desarrollo y, por tanto, al cumplimiento de los objetivos nacionales para 2030. Sobre la normativa, la visión general era remarcar
la necesidad de un marco estable y homogéneo entre comunidades autónomas. Sobre la introducción de incentivos, en general no se vieron necesarios porque los proyectos bien estructurados son viables sin ayudas públicas si se agilizan las licencias.
Gestión y valorización del digestato
Se subrayó
el desafío técnico y normativo de convertir el digestato en un fertilizante orgánico seguro y de calidad. La falta de un marco regulatorio claro que dé certidumbre a su comercialización
dificulta cerrar eficazmente el ciclo de la economía circular en el sector agroganadero.
Licencia social y gobernanza multinivel
Se constató
la necesidad de atender la contestación vecinal en entornos rurales, vinculada en parte a la percepción de impactos locales como los olores o el aumento del tráfico pesado. Una adecuada localización, el uso de las mejores soluciones técnicas disponibles y una gestión rigurosa de las instalaciones pueden reducir significativamente estos impactos.
"Una adecuada localización, el uso de las mejores soluciones técnicas disponibles y una gestión rigurosa de las instalaciones pueden reducir significativamente estos impactos"
Durante la sesión se mencionó
la necesidad de generar una participación pública real, en los términos del Convenio de Aarhus, ratificado por España, que exige que
la ciudadanía participe desde el inicio, que disponga de información completa y comprensible y que sus aportaciones se tengan en cuenta de forma efectiva.
Por ello, para
garantizar el éxito de los proyectos, es imprescindible articular una gobernanza transparente entre el Gobierno central, las CC. AA. y los ayuntamientos que integre la escucha a la ciudadanía en las comunidades locales.
En definitiva, la jornada evidenció que
el biometano está preparado para aportar a la descarbonización de la matriz energética, pero aún afronta los retos propios de una fase inicial de despliegue. Para superarlos, será clave
aprender de la experiencia de países europeos con un desarrollo más avanzado y, al mismo tiempo,
construir un modelo propio, adaptado a nuestro territorio y compartido por los distintos actores involucrados.