Andalucía llega al pleno de investidura de
Juan Manuel Moreno Bonilla con
todo por decidir. La situación es de esas en las que Pedro Sánchez se mueve como pez en el agua:
una lucha de relatos.
Por un lado, el popular Moreno Bonilla, aspirante a la reelección, quiere seguir siendo
el líder del ala pepera alternativa al ayusismo y, en consecuencia, bajo ningún concepto quiere transmitir
la sensación de que cede ante Vox en todas sus exigencias. Por el otro, los de Abascal huyen de ser
el uno fijo en las quinielas del PP; de ninguna manera quieren pasar por ser lo que Sumar o ERC son
al PSOE:
un apoyo garantizado en cualquier circunstancia.
"Los de Abascal huyen de ser el uno fijo en las quinielas del PP; de ninguna manera quieren pasar por ser lo que Sumar o ERC son al PSOE"
El PP fue a rastras a la negociación con Vox porque tardó dos semanas en pasar el duelo de perder la mayoría absoluta y ese tiempo perdido hace que ahora
el pleno de los días 29 y 30 no sea el horizonte de una investidura. En lo único que las dos formaciones están de acuerdo es en que el 2 de septiembre, fecha en la que, si no hay trato, se disolvería el Parlamento,
es una línea roja infranqueable y en que el acuerdo, que lo habrá, debe llegar antes de esa fecha. El presidente del Parlamento andaluz, Jesús Aguirre, ha dejado claro que, si es preciso,
todo agosto será hábil para celebrar un pleno de investidura.
Moreno Bonilla sueña con
emular a Salvador Illa, presidente de la Generalitat catalana, que
gobierna sin mayoría, pero en solitario. Sin embargo, en Catalunya los socialistas se aprovecharon de
la aversión a la responsabilidad de republicanos y comunes, que prefieren pactar desde el exterior del Ejecutivo antes de asumir
el desgaste de las huelgas de profesores o el mal funcionamiento de Rodalies.
Vox ha entrado en los gobiernos de Extremadura, Castilla y León y Aragón y
no parece dispuesto a aceptar el argumento de los de Bonilla de que "solo" les faltan dos escaños para la mayoría como excusa para no ofrecerles entrada en el Consejo de Gobierno. Las negociaciones recientes en otras comunidades en las que Vox se ha hecho en todos los casos con
las carteras de Agricultura y Familia dan pistas de
cuáles son las demandas de Manuel Gavira, líder de Vox en Andalucía, y por dónde están discurriendo las negociaciones.
"Las negociaciones recientes en otras comunidades en las que Vox se ha hecho en todos los casos con las carteras de Agricultura y Familia dan pistas de cuáles son las demandas"
La batalla por el relato va más allá de quién consigue imponer ante la opinión pública la imagen de haberse llevado el gato al agua en la negociación. El término "
prioridad nacional", que Mañueco, Azcón y Guardiola han tenido que asumir como propio para lograr los votos de Vox en sus respectivas investiduras,
está también sobre la mesa en la negociación en Andalucía y ni Vox está dispuesto a transigir con retirarlo del texto del pacto ni el PP a incluirlo. Hoy en día, la semántica, o sea, una vez más el relato, tiene un papel fundamental en el acuerdo.
Juan Manuel Moreno afronta la investidura teniendo que hacer
un discurso de equilibrios en el que no dinamite puentes con Vox, pero tampoco parezca entregado a Gavira. Juega a su favor
la extrema debilidad de los socialistas, tanto a nivel nacional como a nivel autonómico. María Jesús Montero, desde el día de las elecciones, ha permanecido en silencio y ha desaparecido de la escena intentando que
los escándalos de su partido —y en especial el papel jugado por la SEPI en diversos casos bajo investigación— no le salpiquen.
En esa política de equilibrios que ha de llevar a la investidura, Moreno Bonilla se ha guardado varias cartas. Una de ellas es
la inclusión de un miembro de Vox en la Mesa; la otra,
la cesión de un senador por designación autonómica. Para Vox, estas concesiones son temas menores. Los de Abascal quieren corregir en 2026 el error de 2019 de entregar la Junta al PP sin tener cerrados todos los flecos del acuerdo. Ahora quieren que
la política contra el Pacto Verde, el control de las renovables, la política fiscal y la política migratoria sean medidas que lleven inequívocamente su firma.
"Los de Abascal quieren corregir en 2026 el error de 2019 de entregar la Junta al PP sin tener cerrados todos los flecos del acuerdo"
Juanma Moreno aduce
la necesidad de aprobar el presupuesto de 2027 en fecha para acelerar la negociación. Y no es descartable que entre la primera y la segunda votación el PP intente cerrar un pacto, pero en el
polymarket andaluz todo el mundo apunta a
un julio intenso para evitar llegar con urgencias a septiembre; a fin de cuentas,
Andalucía no es cualquier cosa: es la comunidad más poblada de España y verdadero campo de pruebas de un futuro pacto a nivel nacional entre ambas formaciones.