Martes, 28 de julio de 2026
MOMENTO ESPAÑA

Cinco claves de unas elecciones andaluzas sin mayoría absoluta

"Hasta esta noche, Moreno Bonilla era el único barón del PP capaz de exhibir una legitimidad propia frente a Vox y frente a Madrid", asegura el analista político Eduardo Bayón en su lectura de las elecciones andaluzas. Moreno gana, pero queda obligado a negociar; el PSOE firma su peor resultado histórico en la comunidad, aunque evita el desplome; Vox apenas crece, pero multiplica su influencia; y Adelante Andalucía emerge como protagonista inesperado del reordenamiento de la izquierda. Andalucía no cambia de color, pero sí de equilibrio.

Eduardo Bayón Eduardo Bayón 18 de mayo de 2026
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El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno Bonilla, votando en la provincia de Málaga. | Jesus Merida / Zuma Press / Europa Press
El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno Bonilla, votando en la provincia de Málaga. | Jesus Merida / Zuma Press / Europa Press

Juanma Moreno gana las elecciones andaluzas y pierde la mayoría absoluta. Ese es el titular de una convocatoria que cierra el ciclo electoral autonómico diseñado por el PP. Los populares caen a 53 escaños, cinco menos que en 2022, y quedan a dos del umbral que les permitía gobernar en solitario. Vox sube a quince, una mejora discreta (un escaño más) que sugiere el agotamiento de su fase expansiva. María Jesús Montero firma el peor resultado del PSOE en la historia democrática de Andalucía con veintiocho escaños, pero esquiva los escenarios más catastrofistas que dibujaban algunas encuestas. Y Adelante Andalucía, la candidatura encabezada por José Antonio García, multiplica por cuatro su representación hasta los ocho escaños, sobrepasando a Por Andalucía, que se queda en cinco. Todo ello con una participación del 63,50%, más de siete puntos por encima de la de 2022, una movilización que no se ha traducido en el escenario que la mayoría de los pronósticos dibujaba. Cinco claves para descodificar la jornada.

1. La mayoría absoluta se escapa por dos escaños

El PP pasa de 58 a 53 escaños. La pérdida no es marginal. Son cinco diputados y, sobre todo, el fin del gobierno monocolor garantizado. Moreno Bonilla arrancará una legislatura condicionada en la que tendrá que elegir entre gobernar en minoría con apoyo parlamentario de Vox o abrir las puertas de la Junta de Andalucía a la derecha radical en forma de coalición. La encrucijada es histórica y excede el marco andaluz. El modelo de "andalucismo de gestión" que el PP exhibía queda formalmente desactivado en la comunidad más poblada de España. Hasta esta noche, Moreno Bonilla era el único barón del PP capaz de exhibir una legitimidad propia frente a Vox y frente a Madrid, de quien se diferenciaba bajo la bandera de la moderación.

"El referente territorial al que el partido miraba como prueba de viabilidad sin la derecha radical aparece esta noche dependiente de ella"
Es un mal resultado para Moreno Bonilla, que evidencia un desgaste significativo, y también para Alberto Núñez Feijóo, porque cierra un ciclo electoral autonómico sin la épica que el PP esperaba. El referente territorial al que el partido miraba como prueba de viabilidad sin la derecha radical aparece esta noche dependiente de ella o atrapado en una legislatura precaria. La disyuntiva a la que se enfrentaban los populares era si el modelo de Moreno Bonilla podía reproducirse o si más bien fue una anomalía. Cinco escaños menos sugieren que la anomalía empieza a regresar a la media. En cuanto a Vox, el partido de Santiago Abascal ya no es la muleta de los barones débiles: lo es también del más fuerte.

2. Montero firma el peor resultado histórico del PSOE en Andalucía, pero salva los muebles

El PSOE obtiene 28 escaños, dos menos que en 2022. El dato es significativo: el socialismo andaluz encadena su peor resultado en democracia en el territorio que durante cuarenta años fue feudo hegemónico. Pero la lectura política convive con la histórica.

"El socialismo andaluz ya solo es capaz de ganar batallas a la baja, de gestionar derrotas en lugar de competir por mayorías"
Sigma Dos lo situaba entre veintiséis y veintinueve diputados, y Montero ha aterrizado dentro de esa horquilla, lo cual sirve para evitar los peores presagios. La contradicción aparente define con precisión la situación del socialismo andaluz: capaz ya solo de ganar batallas a la baja, de gestionar derrotas en lugar de competir por mayorías.

3. Vox crece un escaño y su ciclo expansivo encuentra techo

Vox sube de catorce a quince escaños. La mejora es real, pero muy discreta, y rompe con la trayectoria de crecimiento explosivo que el partido había exhibido en Aragón y Extremadura. En Andalucía se queda en el 13,9%, apenas medio punto por encima del porcentaje de 2022. La conclusión es doble. Por un lado, Vox confirma que sigue en porcentajes de voto amplios y relevantes. Por otro lado, el ritmo se ha desacelerado de forma evidente. El ciclo expansivo de la derecha radical, que parecía imparable hace seis meses, encuentra en Andalucía su primer techo claro.

Hay un factor adicional que matiza el resultado: SALF, la formación de Alvise Pérez, obtiene el 2,54% del voto. No entra en el Parlamento de Andalucía, pero compite con Vox por un electorado adyacente y le drena una bolsa de votos que, en otra circunstancia, se habría sumado a su resultado. Es decir, Vox no solo encuentra techo por arriba —el voto útil del PP—, sino también por su propio flanco, donde existe una competencia —extraparlamentaria— que le afecta.

"Vox apenas ha crecido en votos, pero ha multiplicado su capacidad de influencia"
No obstante, el dato cualitativo más relevante de la noche para Vox no está en sus escaños, sino en su posición. En 2022, los catorce diputados de Vox eran irrelevantes para la formación de gobierno: Moreno Bonilla gobernaba con mayoría absoluta y podía permitirse el lujo de mantener al partido de Abascal a distancia. En 2026, con quince diputados, Vox pasa a ser la llave de la legislatura. Mismo grupo parlamentario, posición política radicalmente distinta. Vox apenas ha crecido en votos, pero ha multiplicado su capacidad de influencia. En definitiva, esa es la noticia: ha pasado de ser comparsa a ser árbitro sin necesidad de haber ganado un solo punto adicional.

4. Adelante Andalucía culmina el 'sorpasso' a Por Andalucía y reordena el espacio

El gran fenómeno de la noche es Adelante Andalucía. La candidatura encabezada por José Antonio García pasa de dos a ocho escaños y multiplica por cuatro su representación, hasta el 9,6% del voto. Por Andalucía, la marca de IU y Sumar, a la que se había sumado Podemos, repite los cinco escaños de 2022, pero pierde más de un punto porcentual y 22.000 votos. Los cinco escaños sirven para salvar el grupo parlamentario propio, pero dejan tocado el futuro político del coordinador federal de Izquierda Unida, Antonio Maíllo.

El sorpasso confirma una tendencia que el ciclo electoral viene insinuando desde hace años: el electorado de izquierdas se repliega hacia candidaturas de ámbito no estatal cuando las marcas con sede en Madrid pierden capacidad de movilización. Lo vimos con el BNG en Galicia o con EH Bildu en Euskadi en distintos momentos, o recientemente con la Chunta Aragonesista en Aragón. Lo vemos ahora con Adelante Andalucía. No es identitarismo en sentido nacionalista clásico: es la búsqueda de un anclaje territorial percibido como auténtico frente a marcas estatales, y la afirmación de una izquierda menos institucionalizada y, sobre todo, menos gubernamental.

"Existe una izquierda alternativa con anclaje territorial propio, ajena a las dinámicas de la burbuja madrileña"
La lectura tiene dos niveles principales. El primero, andaluz: Adelante Andalucía ha capitalizado el voto progresista descontento con el PSOE y con la subordinación de Sumar, y también ha sido capaz de captar electorado poco propenso a participar en unos comicios. El segundo, estructural: existe una izquierda alternativa con anclaje territorial propio, ajena a las dinámicas de la burbuja madrileña y capaz de crecer cuando las marcas estatales se desinflan.

5. La encrucijada de Moreno: minoría o coalición con Vox

Moreno Bonilla tendrá que afrontar en las próximas semanas el dilema más delicado de su carrera política. Gobernar en minoría con 53 escaños obliga a negociar cada presupuesto, cada ley, cada decreto. Es una legislatura de desgaste lento, sin certezas, con la oposición fijando agenda en cada votación y la propia estabilidad institucional en cuestión permanente.

La alternativa es pactar una coalición con Vox y entregar consejerías a la derecha radical. Es la opción que asegura mayoría parlamentaria estable, pero la que liquida formalmente el modelo que ha hecho del presidente andaluz referente estatal del PP. Moreno Bonilla había construido una marca distinta y se la juega entera en la decisión que tome.

En resumen, ha quedado claro que las andaluzas no eran unas elecciones cualquiera. El PP gana, pero pierde el modelo. El PSOE pierde, pero salva los muebles. Vox mejora, pero menos de lo que deseaba y con la duda de si su ciclo expansivo se está agotando. Y Adelante Andalucía, que llegaba a la noche como nota a pie de página, sale como protagonista del reordenamiento de la izquierda.
Eduardo Bayón
Eduardo Bayón
Analista político y consultor en comunicación pública
Autor del libro 'Lucha de tribus' (La Esfera de los Libros, 2024), en el que analiza las dinámicas identitarias y emocionales del debate político contemporáneo. Colabora habitualmente en medios de comunicación y es docente en programas de posgrado en comunicación política y asuntos públicos.
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