Lunes, 17 de agosto de 2026
AGENDA PÚBLICA UE

¿Cómo se ve desde Bruselas la crisis entre EE. UU. y España? Responden cuatro eurodiputados

El choque entre Washington y Madrid tiene implicaciones que trascienden la relación bilateral entre los países. Tras las amenazas comerciales y con la autonomía estratégica en la agenda, la Unión Europea también es un actor importante en la resolución de estas diferencias, así como en sus posibles consecuencias. Por ello, cuatro eurodiputados, parte de la sección 'Agenda Pública UE', ofrecen su perspectiva del momento que vive el vínculo atlántico entre Estados Unidos y España.

Agenda Pública Agenda Pública 7 de marzo de 2026
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Jonás Fernández, Antonio López-Istúriz, Hana Jalloul y Javi López, eurodiputados y miembros de la sección 'Agenda Pública UE'. |  © Parlamento Europeo
Jonás Fernández, Antonio López-Istúriz, Hana Jalloul y Javi López, eurodiputados y miembros de la sección 'Agenda Pública UE'. | © Parlamento Europeo
La decisión de España de vetar el uso de Rota y Morón para ataques de Estados Unidos contra Irán abre un debate que va más allá del marco bilateral y apela también a la Unión Europea. En juego está algo más que la relación con Washington, pues se discute la capacidad europea para defender una posición propia en seguridad, comercio y legalidad internacional.

En esta crisis, la UE aparece como actor clave por dos razones. La primera es estratégica: la autonomía europea en defensa sigue siendo una aspiración lejana, pero cada episodio de agitación geopolítica auspiciado por la Casa Blanca reabre la pregunta sobre hasta dónde puede Europa actuar sin quedar subordinada a su alianza atlántica. La segunda es institucional: la política comercial es una competencia comunitaria, de modo que cualquier represalia de Estados Unidos afectaría —o debería afectar— al conjunto de la Unión.

En ese cruce entre OTAN, derecho internacional y soberanía europea se sitúan las respuestas de cuatro eurodiputados de la sección Agenda Pública UE. Hana Jalloul, Antonio López-Istúriz, Javi López y Jonás Fernández responden con el conocimiento de la política española, pero también con total comprensión del entramado comunitario europeo.

Al negar a Estados Unidos el uso de Rota y Morón para ataques a Irán, ¿España afirma su independencia o pone en riesgo la credibilidad de la alianza?

Jonás Fernández: España ejerce una prerrogativa contemplada en los acuerdos entre Estados Unidos y España que regula el uso de tales bases, por la cual cualquier operación militar fuera del paraguas de la OTAN o de Naciones Unidas exige la autorización formal de España.

España actúa, pues, dentro del marco de cooperación suscrito con Estados Unidos con plena normalidad.

Antonio López-Istúriz: España tiene pleno derecho a defender su soberanía y a participar en las decisiones que afectan a su política exterior y de seguridad. Sin embargo, esa legítima autonomía debe ejercerse con responsabilidad y, sobre todo, con coordinación con nuestros aliados. Las bases de Rota y Morón forman parte de un marco de cooperación estratégica con Estados Unidos y de nuestro compromiso dentro de la OTAN.

"La credibilidad de un aliado se construye precisamente sobre la previsibilidad y la cooperación"
Antonio López-Istúriz - EPP
Por ello, cualquier decisión que afecte a su uso debería gestionarse con transparencia y diálogo dentro de la alianza, evitando enviar señales que puedan interpretarse como falta de fiabilidad. La credibilidad de un aliado se construye precisamente sobre la previsibilidad y la cooperación. Sánchez actúa imitando a los regímenes que precisamente no están en el lado democrático de la historia: toma decisiones al margen de las Cortes Generales, sin informar a S. M. el rey y sin contar con sus aliados europeos.


Hana Jalloul: Esa dicotomía no representa la realidad de la situación. España no reafirma su independencia, sino que actúa en el marco del acuerdo de cooperación de 1988 que existe con Estados Unidos, que otorga a España la potestad de autorizar movimientos que tengan lugar en la base, tales como despegues de bombarderos. Esto es algo que ha ocurrido en anteriores ocasiones y que se enmarca en la normalidad de la cooperación que existe en las bases que Estados Unidos tiene en nuestro territorio.

Lo que debemos remarcar es la ilegalidad de la intervención. El ataque a Irán, lanzado por Estados Unidos e Israel, va en contra del Derecho Internacional y de la Carta de Naciones Unidas, no cuenta con el respaldo del Consejo de Seguridad, ni siquiera con el respaldo del Congreso estadounidense.

Esta postura es compatible con la condena al régimen iraní y a su opresión sobre los iraníes, y en especial sobre sus mujeres, tal y como hemos condenado en reiteradas ocasiones, además de apostar por la designación de la Guardia Revolucionaria como grupo terrorista.

Javi López: España es un socio fiable y de primer orden en el contexto de la OTAN y de Naciones Unidas. Lo que está haciendo es afirmar su compromiso inquebrantable con el derecho internacional y la paz al rechazar que su territorio sea usado para una guerra injustificada e ilegal, que no cuenta ni con el aval del Consejo de Seguridad de la ONU ni está articulada en el marco de la OTAN.

El Gobierno de Pedro Sánchez rechaza, al contrario que hizo el Gobierno de Aznar en 2003, participar en una guerra que solo traerá más violencia, desestabilización de la región y riesgos para la paz mundial.

Lo que pone en riesgo la credibilidad de la alianza son las intervenciones militares unilaterales coorganizadas con terceros Estados al margen de ella, no que sus miembros den cumplimiento a sus obligaciones con el derecho internacional.

¿La amenaza de represalias comerciales de Estados Unidos obliga a España a elegir entre interés económico y autonomía estratégica?

H. J.: La posición de España frente a las supuestas represalias en materia comercial que ha mencionado el presidente Trump ha quedado expresada de forma rotunda por la propia Comisión Europea. La unidad de España y la Comisión Europea —que es quien lidera nuestra política comercial— refleja que los comentarios de Trump no se sostienen.

Las competencias en materia comercial son exclusivamente comunitarias, no de los Estados miembros, por lo que esto no es una amenaza a España, sino a la UE en su conjunto.

"Esta postura es compatible con la condena al régimen iraní y a su opresión sobre los iraníes, y en especial sobre sus mujeres"
Hana Jalloul - S&D
De cualquier modo, tenemos que recordar que esto no es una novedad. Aun desde el acuerdo alcanzado con Estados Unidos el pasado verano, donde Úrsula von der Leyen aceptó asumir aranceles al 15%, la Administración Trump ha amenazado a distintos países por su apoyo a la soberanía danesa sobre Groenlandia. El interés económico de la UE depende precisamente de esta autonomía estratégica y de la unión ante las amenazas.


J. L.: La amenaza de Trump no es a España, lo es para toda la Unión Europea. Su desconocimiento de cómo funcionan las relaciones comerciales transatlánticas no es ninguna novedad. Como tampoco lo es su impredecibilidad y ausencia de mesura sobre las consecuencias de sus actos.

Honestamente, nada nuevo bajo el sol. Trump ya liquidó los preceptos del Acuerdo de Turnberry tras la sentencia del Tribunal Supremo sobre sus medidas arancelarias, a la que respondió con declaraciones públicas sobre un nuevo arancel general global del 15%.

La Administración Trump no es un socio fiable. Responde a cualquier revés, externo o interno, de la misma forma: impulsiva e indiscriminadamente. El interés económico de Europa pasa también por conseguir realmente la autonomía estratégica.

A. L. I.: No deberíamos aceptar un falso dilema entre autonomía estratégica y prosperidad económica. España, como miembro de la Unión Europea, forma parte de un mercado y de una política comercial común que precisamente existe para reforzar nuestra capacidad de negociación frente a grandes potencias.

Lo que debemos hacer es actuar con inteligencia estratégica: defender nuestros intereses económicos, pero también mantener una relación sólida con Estados Unidos, que sigue siendo un socio fundamental en seguridad, comercio y valores democráticos.

Las decisiones impulsivas o los gestos políticos de corto plazo pueden tener consecuencias que van más allá del ámbito diplomático... aún recordamos el desplante de Zapatero a la bandera y las consecuencias que aún hoy tiene.

J. F.: La política comercial es una competencia plena de la Unión Europea, no de los Estados. Por lo tanto, no caben represalias comerciales contra un determinado país de la Unión Europea.

Podemos recordar, por cierto, el caso de Argelia y sus exportaciones de gas a España, en el que el Gobierno del país norteafricano avanzó unas represalias que no podía implementar.

¿Hasta qué punto la oposición pública a intervenciones en Oriente Medio ha condicionado la decisión? ¿Puede la cautela política prevalecer sobre la estrategia?

J. L.: Creo que más relevante que la oposición pública a intervenciones en Oriente Medio, que la hay, es el consenso público sobre la necesidad de respetar el derecho internacional y preservar la paz.

"La decisión del Gobierno está basada en los firmes valores y en los legítimos intereses de la sociedad española"
Javi López - S&D
El Gobierno no solo es consciente de ello, sino que forma parte de su ADN: defensa del multilateralismo, el diálogo, la diplomacia, la desescalada y la paz. Así lo ha expresado en el seno de la Unión Europea y en todos los foros multilaterales. Ahí está la hemeroteca del Gobierno y de su presidente. Lo ha dicho anteriormente sobre Ucrania, Gaza o Groenlandia.


La decisión del Gobierno está basada en los firmes valores y en los legítimos intereses de la sociedad española: una guerra ilegal no beneficia a nadie.

A. L. I.: Es evidente que en España el Gobierno se ha esforzado mucho en polarizar a la sociedad; el mismo Sánchez lo dijo en su discurso de investidura.

Los gobiernos democráticos lo son si respetan la separación de poderes. Y, en este sentido, las Cortes Generales son la expresión institucional de la soberanía popular y el principal foro donde se articula y se representa la opinión pública de la ciudadanía. Sánchez ignora a las Cortes reiteradamente. Toma decisiones sin contar con el Congreso y el Senado, y sin someterse tampoco a las preguntas de la prensa: esto de las "declaraciones institucionales" es una broma de mal gusto para los periodistas.

J. F.: Identifico una estrategia nítida en la acción del Gobierno español cuando, en el marco del acuerdo de cooperación con Estados Unidos, no aprueba el uso de las bases militares para operaciones fuera del marco de la OTAN y de Naciones Unidas.

Esa estrategia se asienta en el compromiso de denunciar cualquier incumplimiento flagrante de la Carta de Naciones Unidas, tanto en el caso de Rusia en Ucrania, de Israel sobre Palestina o, en estos momentos, de Estados Unidos e Israel sobre Irán, o de este último país sobre sus vecinos regionales.

H. J.: Cualquier estrategia que adoptemos no puede pasar por legitimar una intervención militar fuera de la legalidad internacional, que ponga en peligro la estabilidad de la región y que no contribuya a la desescalada y al diálogo diplomático. Si esta es la oposición pública, es porque a los ciudadanos les importa el derecho internacional, la importancia de la paz y conocen la historia. No podemos ser ambiguos al condenar el uso ilegítimo de la fuerza militar y la violación del derecho internacional.

La posición expresada por el Gobierno de España coincide con la de una gran mayoría de la ciudadanía, que más allá de ideologías y partidos, rechaza la guerra y el uso ilegal de la violencia. Hace dos décadas, los españoles salieron a la calle alzando la voz contra la guerra de Irak, cuyas nefastas consecuencias trajeron violencia e inestabilidad para todo Oriente Medio y para la cual se demostró que no había armas nucleares.

Tenemos memoria. Y, por ello, el Gobierno de Pedro Sánchez elige no ponerse de perfil y defender firmemente la vuelta al marco de Naciones Unidas como única vía para la desescalada y la paz en la región.

¿La postura de Sánchez es una apuesta por la autonomía estratégica europea o expone a España al aislamiento dentro de la OTAN?

A. L. I.: Europa debe avanzar hacia una mayor autonomía estratégica, especialmente en materia de defensa y seguridad. Pero esa autonomía no es incompatible con una OTAN fuerte; de hecho, ambas dimensiones deben reforzarse mutuamente.

El riesgo aparece cuando determinadas decisiones se presentan como gestos políticos internos en lugar de formar parte de una estrategia europea coordinada. España debe ser un actor que construya puentes, no que genere dudas sobre su posición dentro de la alianza. Nuestro país tiene una posición geoestratégica clave y debe utilizarla para fortalecer tanto la cooperación transatlántica como la capacidad de acción europea.

J. F.: Esta operación militar se ha iniciado sin el concurso ni la aprobación de la OTAN.

"El único país que se autoaísla al iniciar una operación militar sin solicitar siquiera el apoyo de la OTAN es Estados Unidos"
Jonás Fernández - S&D
El rechazo al uso de las bases militares en nuestro país no puede ser interpretado como un elemento de aislamiento en la OTAN, toda vez que el único país que se autoaísla al iniciar una operación militar sin solicitar siquiera el apoyo de la OTAN es Estados Unidos.

H. J.: La postura expresada por el presidente Sánchez es una apuesta por la responsabilidad, por el multilateralismo y por la paz. España ha sido, es y será un socio comprometido de la OTAN, que otorga una gran importancia a su rol dentro de la Alianza Atlántica. Nuestro compromiso con la paz y con el derecho internacional son compatibles y necesarios para la importancia que otorgamos a nuestra pertenencia a la OTAN.

El Gobierno y el PSOE siempre han apostado por impulsar una arquitectura de defensa europea que tenga como referencia el respeto a los dictados de la Carta de Naciones Unidas.

Prueba de ese compromiso es el apoyo a Ucrania que ha mostrado nuestro país o el reciente despliegue de una fragata española en Chipre, en el marco de una operación conjunta europea, para contribuir a la protección de este país frente a los ataques. Hemos rechazado los ataques que Irán ha lanzado contra distintos países, a la vez que a la UE le seguimos pidiendo coherencia y contundencia para que deje de actuar conforme a dobles estándares, como ha sucedido con Gaza.

J. L.: Muchos líderes europeos llevan instalados en la complacencia y el vasallaje con Estados Unidos desde que Trump asumió el cargo. Esa estrategia ha tenido resultados nefastos en términos políticos, económicos y de seguridad. Es una evidencia.

España cuestionó desde el primer momento esa aproximación y defendió que la UE debía ser un pilar más fuerte dentro de la OTAN, capaz de defender sus valores e intereses de forma autónoma. Hoy esa posición queda plenamente reivindicada.

Lo mismo ha sucedido con la posición sobre esta guerra ilegal. España fue la primera en denunciarla, pero la han seguido otros países europeos, y no solo europeos.

Refleja una voluntad de ejercer nuestro potencial geopolítico de forma autónoma para defender nuestros valores e intereses, y la UE y muchos de sus Estados miembros se equivocan, a mi juicio, al ser incapaces de ver las enormes consecuencias que puede tener participar en este nuevo despropósito de Trump y Netanyahu.
 
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