La ampliación del permiso de paternidad en España fue una de las reformas estrella en materia de igualdad en los últimos años. Entre 2017 y 2021, el permiso pasó de cuatro a dieciséis semanas, igualándose por completo al de maternidad, siendo intransferible y remunerado al cien por cien. La reforma fue rápida, ambiciosa y contó con un amplio consenso político. La expectativa era clara: si los padres podían dedicar el mismo tiempo que las madres al cuidado inicial, las mujeres tendrían más facilidad para mantener su vínculo laboral y reincorporarse antes y en mejores condiciones. Sin embargo, la pregunta que queda por responder es si esta medida, por sí sola, ha sido capaz de reducir la penalización asociada a la maternidad en el mercado laboral.
"Muchas mujeres experimentan interrupciones o reducciones en su empleo tras el nacimiento de un hijo: excedencias no remuneradas, reducciones de jornada o salidas temporales del mercado laboral"
La penalización laboral por maternidad es un fenómeno bien documentado y persistente en España. Muchas mujeres experimentan interrupciones o reducciones en su empleo tras el nacimiento de un hijo: excedencias no remuneradas, reducciones de jornada o salidas temporales del mercado laboral forman parte de estrategias de conciliación que, aunque necesarias, tienen un coste claro en sus trayectorias profesionales. Los datos muestran que los ingresos de las madres caen un 11% el año siguiente al nacimiento y hasta un 28% diez años después. Entre los padres, en cambio, no suele observarse un empeoramiento laboral tras la llegada de un hijo, e incluso puede producirse una mejora. En este contexto,
la ampliación del permiso de paternidad se presentó como una herramienta capaz de equilibrar responsabilidades y mitigar estas desigualdades.
Para examinar si este objetivo se ha cumplido, nuestro estudio analiza una encuesta realizada a madres en pareja heterosexual cuyos hijos nacieron entre 2018 y 2022, un período en el que convivieron varios regímenes de permiso de paternidad. Esto permite comparar qué ocurrió con las madres expuestas a permisos cortos y qué ocurrió con aquellas cuyos compañeros disfrutaron de las dieciséis semanas completas.
El análisis muestra que la igualación de los permisos no ha reducido, en términos generales, la penalización por maternidad. La ampliación no ha acelerado el retorno de las madres al empleo ni ha aumentado la probabilidad de que lo hagan a jornada completa. Tampoco ha modificado la percepción subjetiva de haber sacrificado más carrera profesional que sus parejas, un sentimiento que expresan alrededor de dos de cada tres madres (Gráfico 1). La distribución entre empleo a tiempo completo, parcial o no empleo se mantiene prácticamente igual antes y después de la reforma. Esto sugiere que, pese al avance que supone la igualdad formal en la duración del permiso, la estructura de desigualdad sobre la que actúan estas políticas sigue siendo muy fuerte.
Gráfico 1. Probabilidades estimadas de que las madres perciban haber sacrificado más carrera profesional que sus parejas, comparando los distintos periodos de ampliación del permiso de paternidad. Nota: resultados ajustados por diferencias en la situación socioeconómica y laboral de las familias. El eje secundario muestra un histograma con el porcentaje de madres en cada cohorte según la duración del permiso de paternidad.
Sin embargo, el estudio no concluye que la reforma carezca de efectos. Más bien, revela que estos efectos están concentrados en un grupo específico de familias: aquellas en las que los ingresos de la madre y del padre son similares. En este segmento, que representa aproximadamente una quinta parte de la muestra, sí se observan cambios significativos tras la ampliación del permiso. Las madres en estas parejas aumentan su probabilidad de reincorporarse al trabajo antes de los seis meses y tienen mayores opciones de hacerlo a jornada completa tras la ampliación del permiso (Gráfico 2, panel B). Además, atribuyen un papel más importante al apoyo del padre en su capacidad para retomar la actividad profesional, algo que apenas ocurría cuando el permiso era de cuatro semanas.
Gráfico 2. Probabilidades estimadas de la situación laboral de las madres (empleo a tiempo completo, parcial o no empleo) en los distintos periodos de ampliación del permiso de paternidad. Nota: resultados ajustados para tener en cuenta diferencias en la situación socioeconómica y laboral de las familias. El eje secundario muestra un histograma con el porcentaje de madres en cada cohorte según la duración del permiso de paternidad.
Este patrón sugiere que la ampliación del permiso funciona especialmente bien en hogares donde ya existía una cierta igualdad previa: mayor equilibrio en las decisiones domésticas, valoración similar del empleo de ambos miembros de la pareja y menos presión para que sea la madre quien absorba la mayor parte del cuidado. En estos contextos, la reforma parece actuar como un refuerzo a dinámicas igualitarias ya presentes.
"La ampliación del permiso funciona especialmente bien en hogares donde ya existía una cierta igualdad previa: mayor equilibrio en las decisiones domésticas, valoración similar del empleo"
Para el resto de las familias, la medida no ha producido cambios apreciables. Entre las madres que ganan menos que sus parejas —la mayoría— no se observan mejoras ni en el momento de regreso al empleo ni en la jornada laboral (Gráfico 2, panel A). Entre las que ganan más, sí se aprecia un retorno algo más temprano al trabajo, aunque no un aumento de la jornada completa, que ya era elevada antes de la reforma (panel C). Esto indica que las desigualdades económicas dentro de la pareja juegan un papel decisivo en la manera en que se reparten las responsabilidades y en cómo cada miembro ajusta su empleo tras el nacimiento de un hijo.
Hay un aspecto adicional que ayuda a entender por qué los efectos de la reforma son tan acotados. En España, el permiso de maternidad de dieciséis semanas es uno de los más cortos de Europa. Una vez agotado, muchas mujeres continúan siendo quienes se encargan del cuidado cotidiano, lo que las lleva a recurrir a excedencias no remuneradas o reducciones de jornada, con las consecuencias económicas y profesionales que ello supone. Los datos más recientes muestran que en 2021 y 2022 alrededor del 14,6% de las madres utilizaron una excedencia por cuidado de menores, frente a solo el 1% de los padres.
Incluso en 2023, cuando el permiso de paternidad ya estaba plenamente equiparado, el número de excedencias solicitadas por mujeres aumentó un 10%. La reforma del permiso de paternidad, por ambiciosa que sea, no puede compensar el hecho de que muchas madres se ven obligadas a asumir periodos de cuidado no remunerado que tienen un impacto directo en su carrera.
"Ampliar el permiso de paternidad constituye un paso importante, pero insuficiente, para reducir la penalización laboral por maternidad"
Todo ello indica que ampliar el permiso de paternidad constituye un paso importante, pero insuficiente, para reducir la penalización laboral por maternidad. La igualdad formal avanza; la igualdad real, mucho menos. Para transformar la situación de manera efectiva se requieren políticas más amplias: permisos de maternidad más largos o nuevos permisos remunerados en los primeros años, servicios de educación y cuidado infantil accesibles y universales y empleos más estables y con mejores salarios para las mujeres. Sin estas transformaciones, las decisiones de las familias seguirán estando condicionadas por desigualdades económicas que hacen que sean las madres quienes carguen con el coste laboral del cuidado.
En definitiva, la ampliación del permiso de paternidad es un avance relevante y necesario, pero su impacto depende de las condiciones económicas y de igualdad dentro del hogar. Allí donde esta igualdad ya estaba presente, la reforma ha ayudado. Donde no la había, sus efectos han sido mucho más limitados. La política actúa, pero lo hace sobre un terreno desigual, y eso condiciona enormemente lo que puede lograr. Solo cuando estas desigualdades estructurales se aborden de manera integral podrá reducirse de forma sustantiva la penalización laboral que acompaña a la maternidad en España.
Basado en: Marinova, Dani; Bellón-Jiménez, Pedro Manuel (2025). "Paternity Leave and the Motherhood Penalty: How Within-Couple Inequality Conditions Policy Impact". Social Policy & Administration. https://doi.org/10.1111/spol.7003
Dani Marinova
Profesora Serra Húnter en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universitat Autònoma de Barcelona
Su investigación se centra en el comportamiento político, la economía política y los estudios de género, con especial atención a cómo los contextos políticos y económicos influyen en el voto y en la representación democrática.
Pedro Manuel Bellón
Investigador en el IGOP (UAB)
Politólogo y sociólogo, actualmente desempeña un puesto de investigador predoctoral en el IGOP-Universidad Autónoma de Barcelona.