Domingo, 9 de agosto de 2026
IGUALDAD

El permiso de paternidad agranda la brecha laboral en España

España ha logrado en tiempo récord permisos de paternidad iguales e intransferibles, un avance celebrado, pero que esconde una realidad desigual. Las investigadoras Dani Marinova y Marga León analizan cómo la segmentación del mercado laboral impide que todos los padres accedan por igual a este derecho.

Dani MarinovaMarga León
Dani Marinova, Marga León 16 de abril de 2025
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El uso del permiso de paternidad en España ha crecido, pero el acceso sigue marcado por la desigualdad laboral. | Unsplash / Abbas Tehrani
El uso del permiso de paternidad en España ha crecido, pero el acceso sigue marcado por la desigualdad laboral. | Unsplash / Abbas Tehrani
En apenas una década, España ha pasado de tener permisos de paternidad prácticamente inexistentes a convertirse en un referente en Europa con permisos iguales e intransferibles para ambos progenitores. La Ley de Igualdad de 2007 introdujo por primera vez un permiso de paternidad no transferible y completamente remunerado, aunque de apenas trece días. Durante una década, apenas hubo cambios, hasta que en 2017 se amplió a cuatro semanas. Desde entonces, y gracias a un inusual consenso político entre derecha e izquierda, los permisos han seguido creciendo hasta equipararse en 2021 con los de maternidad: dieciséis semanas intransferibles para cada progenitor.

Pocas veces en política social se pasa de cero a cien con tanta rapidez. De ser un país con un retraso considerable en políticas de conciliación, España ha pasado a situarse a la cabeza de Europa con una medida ampliamente respaldada por la ciudadanía, independientemente de su ideología, sexo o edad. La reforma de 2021 marca un punto de inflexión en la corresponsabilidad en el cuidado infantil y en la igualdad de género. Pero ¿ha logrado este avance hacer que el permiso de paternidad sea verdaderamente universal? Y, en un mercado laboral altamente segmentado como el español, ¿quién ha podido beneficiarse más de esta ampliación?

¿Más cobertura para todos o más desigualdad en el acceso?

En nuestra investigación reciente, publicada en Journal of European Social Policy, analizamos cómo la ampliación del permiso ha afectado su uso y acceso. Para ello, partimos de dos premisas ampliamente respaldadas por la literatura comparada.

Primero, para que los permisos de paternidad sean utilizados de forma generalizada, deben ser lo suficientemente largos, estar bien remunerados y ser intransferibles. Permisos cortos y mal pagados no generan incentivos suficientes. Si son transferibles, muchos padres optarán por cederlos a las madres, quienes a menudo consideran que las dieciséis semanas de permiso siguen siendo insuficientes.

"Siguen existiendo diferencias muy significativas según la situación laboral. Los padres con empleos seguros son más propensos a utilizar los nuevos permisos en comparación con aquellos en trabajos precarios"
Segundo, en mercados laborales segmentados como el español, las condiciones de empleo impactan en la capacidad de los padres para tomar el permiso en su totalidad. Siguiendo investigaciones previas, esperábamos encontrar diferencias significativas entre empleados del sector público y privado, entre asalariados y autónomos, y entre trabajadores con contratos temporales e indefinidos. También nos interesaba saber si las percepciones individuales de seguridad laboral afectaban el uso del permiso.

Para responder a estas preguntas, realizamos una encuesta en el marco del proyecto FAIRLEAVE, financiado por el Plan Nacional de I+D. Entre octubre de 2022 y noviembre de 2023, entrevistamos a 3.700 padres y madres con hijos nacidos entre 2018 y 2022, periodo en el que el permiso pasó progresivamente de cuatro a dieciséis semanas. Para evitar sesgos de representatividad por nivel educativo o situación socioeconómica, combinamos encuestas en línea con entrevistas presenciales.

Un éxito en la ampliación del permiso, pero con brechas persistentes

Los datos confirman un aumento espectacular en el uso del permiso de paternidad. Entre los padres elegibles, el porcentaje de quienes se acogen al permiso casi se ha duplicado, pasando del 36% al 64%. Además, ha crecido el número de padres que lo disfrutan en su totalidad: el porcentaje de quienes solo usan una parte del permiso ha caído del 40% al 20%. Este incremento es más pronunciado entre los padres recientes, lo que confirma el impacto positivo de la reforma (Gráfico 1).
 

Gráfico 1. Uso del permiso de paternidad según la duración del derecho. Nota: Probabilidades predichas con intervalos de confianza del 95%, estimadas a partir de un modelo logit multinomial con controles socioeconómicos y laborales. N=3.649.


Sin embargo, cuando analizamos quiénes pueden acceder realmente a este derecho, los resultados dejan menos margen para el entusiasmo. Aunque el permiso se ha generalizado, siguen existiendo diferencias muy considerables según la situación laboral. Los padres con empleos seguros son considerablemente más propensos a utilizar los nuevos permisos en comparación con aquellos en trabajos precarios. La diferencia entre empleados públicos y autónomos es especialmente notable (Gráfico 2). Además, la percepción de seguridad laboral subjetiva también influye: los padres con confianza total en volver a su puesto utilizaron el permiso completo en un 16% más que aquellos con escasas garantías. En términos de ingresos, encontramos un patrón en forma de campana: los padres en los extremos de la distribución (ingresos muy altos o muy bajos) tienen menores probabilidades de tomar el permiso en comparación con aquellos en la franja media.
 

Gráfico 2. Coeficientes sobre el uso del permiso de paternidad entre padres elegibles Nota: Estimaciones de coeficientes con intervalos de confianza del 95%, basadas en Modelos 1 y 2 en la Tabla A6. N=3.316 y N=3.436.


¿Cómo han evolucionado estas desigualdades tras la ampliación del permiso?

Los resultados del Gráfico 3 muestran que la ampliación del permiso de paternidad ha acentuado las desigualdades en su uso.

 
  • La brecha en la utilización del permiso entre padres de ingresos bajos y medios ha crecido de 2,4 a 8,5 días, y entre padres de ingresos altos y medios, de 3,5 a catorce días.

  • La diferencia entre un empleado público y un trabajador autónomo ha pasado de una semana con cuatro semanas de permiso a 4,2 semanas con dieciséis semanas.

  • Los trabajadores con contratos indefinidos han mantenido o aumentado su uso del permiso, mientras que aquellos con contratos temporales han quedado rezagados. La brecha entre ambos ha pasado de dos días a dos semanas.

  • La diferencia en el uso entre padres con empleo estable y aquellos sin contrato formal ha crecido drásticamente: de una semana a diez semanas.

  • Incluso la inseguridad laboral subjetiva ha cobrado mayor relevancia: la brecha en uso del permiso entre quienes se sienten completamente seguros en su empleo y aquellos con temor a perderlo ha aumentado de 1,4 a siete días. 

Gráfico 3. Diferencias predichas en el uso del permiso de paternidad según duración del derecho Nota: Estimaciones basadas en Modelos 1-4 de la Tabla A8, con controles por situación socioeconómica y laboral.


Conclusión: un avance con efectos regresivos

El impacto de la ampliación del permiso de paternidad en España ha sido desigual: ha beneficiado desproporcionadamente a los padres con mejores condiciones laborales. Los autónomos, los trabajadores con contratos temporales, los de ingresos bajos y aquellos que temen perder su empleo acceden en menor medida al permiso, y esta brecha se ha ampliado con la reforma. Este fenómeno, cada vez más presente en políticas de inversión social, muestra una paradoja: una mejora en la política puede generar nuevas desigualdades si no se acompaña de medidas que garanticen un acceso equitativo.

"Una mejora en la política puede generar nuevas desigualdades si no se acompaña de medidas que garanticen un acceso equitativo"
La segmentación del mercado laboral y la falta de prestaciones familiares universales siguen siendo desafíos clave en el sur de Europa. Sin reformas que reduzcan la precariedad y amplíen las garantías de acceso a los permisos, la desigualdad en su uso persistirá, diluyendo el impacto igualitario de estas políticas.
Dani Marinova
Dani Marinova
Profesora Serra Húnter en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universitat Autònoma de Barcelona
Su investigación se centra en el comportamiento político, la economía política y los estudios de género, con especial atención a cómo los contextos políticos y económicos influyen en el voto y en la representación democrática.
Marga León
Marga León
Profesora de Ciencia Política en la Universidad Autónoma de Barcelona
Entre 2010 y 2015 fue investigadora Ramón y Cajal en el Instituto de Gobierno y Políticas Públicas (IGOP) de la Universitat Autònoma de Barcelona. Ha sido profesora de política pública comparada en la Universidad de Kent e investigadora Marie Curie en el Instituto Universitario Europeo de Florencia. Doctora por la London School of Economics y máster en investigación sociológica por la Universidad de Essex, ha publicado en numerosas revistas internacionales y es editora de varios libros sobre Estado del bienestar. Sus principales áreas de investigación son la política pública comparada y la reforma de los Estados del Bienestar.
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