Martes, 28 de julio de 2026
GEOPOLÍTICA TECNOLÓGICA

Europa teme que Trump convierta a Microsoft, Google y Amazon en armas de una guerra digital

Bernardo de Miguel, corresponsal en Bruselas, alerta sobre la "era del todo vale inaugurada por Donald Trump", donde Europa afronta el riesgo de un "apagón digital estadounidense" que "desencadenaría el caos" y provocaría "pérdidas económicas descomunales". Con el 92% de los datos europeos almacenados en EE. UU., la dependencia tecnológica expone a la UE a extorsiones y bloqueos. Para protegerse, Microsoft y Amazon han creado "nubes soberanas" y filiales europeas que prometen operar bajo leyes locales y garantizar la estabilidad digital, aunque la amenaza persiste.

Bernardo de Miguel Bernardo de Miguel 4 de agosto de 2025
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El presidente Donald J. Trump participa en una reunión bilateral con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. | White House / Zuma Press / ContactoPhoto
El presidente Donald J. Trump participa en una reunión bilateral con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. | White House / Zuma Press / ContactoPhoto
En la era del todo vale inaugurada por Donald Trump hasta los gigantes tecnológicos pueden convertirse en peligrosas armas en manos de un presidente de EE. UU. dispuesto a sojuzgar a los países que ve vulnerables, incluidos sus propios aliados. Europa sabe que está en esa alarmante e imprevisible diana y empieza a temer que Washington podría utilizar a Microsoft, Google y Amazon, las tres compañías estadounidenses que controlan la nube digital europea, para lanzar una guerra similar a la arancelaria con la que imponer condiciones, exigir concesiones o simplemente extorsionar a los países a cambio de mantener unos servicios imprescindibles para el funcionamiento de cualquier economía en este siglo XXI.

"Un apagón digital estadounidense en Europa, incluso si solo es parcial, desencadenaría el caos en los países golpeados y provocaría pérdidas económicas descomunales"
Un apagón digital estadounidense en Europa, incluso si solo es parcial, desencadenaría el caos en los países golpeados y provocaría pérdidas económicas descomunales. Un escenario que sonaba altamente improbable hace seis meses, pero que ante la deriva autocrática de EE. UU. ya nadie se atreve a descartar y en Europa tanto el sector público como el privado buscan planes B por si Trump recurre a la extorsión digital cuando se le agote la munición arancelaria


Ya ha empezado a utilizarlo en casos individuales, como el del fiscal de la Corte Penal Internacional a quien ha dejado sin acceso a su correo electrónico controlado por una empresa estadounidense, como ocurre con el correo y los sistemas operativos de los teléfonos móviles de la inmensa mayoría de los europeos. Pero, ¿cuánto tardará Trump en utilizar la misma arma contra gobiernos, autoridades comunitarias o contra todo un Estado? 


Las alarmas ante esa amenaza resuenan ya en Bruselas. "La UE tiene actualmente una gran dependencia de tecnologías extranjeras. Esto reduce su capacidad para actuar estratégicamente y su competitividad económica. Y también deja expuestos sus datos sensibles, en particular debido a las leyes extraterritoriales de EE. UU.", señala en su explicación el proyecto de
Resolución del Parlamento Europeo aprobado en junio en la comisión de Industria y que espera ser votada próximamente por el Pleno. 

"El 92% de los datos de los países occidentales están almacenados en EE. UU., en infraestructuras que son propiedad de compañías estadounidenses y que están sujetas, inevitablemente, a los dictados de Washington"
El documento, respaldado por una amplia mayoría desde la extrema derecha a los Verdes, detalla los numerosos talones digitales de Aquiles, con el 92% de los datos de los países occidentales almacenados en EE. UU., en infraestructuras que son propiedad de compañías estadounidenses y que están sujetas, inevitablemente, a los dictados de Washington. Y filiales de tres empresas de ese país copan el 66% de las infraestructuras de la nube en Europa: Amazon Web Services, Microsoft Azure y Google Cloud.


El hiperdominio estadounidense se aceptaba hasta ahora como algo inevitable y que no generaba mayor inquietud. Pero la presencia en la Casa Blanca de un presidente dispuesto a utilizar todos los instrumentos a su alcance para imponer su voluntad ha disparado la desconfianza entre administraciones y empresas europeas hacia las tecnológicas estadounidenses.


En apenas seis meses en el poder, Trump no se ha conformado con la "diplomacia de las cañoneras", utilizada sin miramientos contra Irán o Yemen. Su administración también ha esgrimido un variado arsenal híbrido en el que casi todo sirve para doblegar al adversario o para neutralizarle. Al fiscal de la Corte Penal Internacional (CPI) se le cortó el servicio de correo electrónico por abrir una investigación por presuntos crímenes de guerra contra el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu. EE. UU. también ha sancionado a la relatora de la ONU sobre Palestina, Francesca Albanese, muy crítica con Israel, por colaborar con la CPI. El mismo ataque estadounidense
ha sufrido el juez del Tribunal Supremo de Brasil, Alexandre de Moraes, acusado por Washington, entre otras cosas, de politizar un proceso judicial contra el ex presidente del país Jair Bolsonaro.

En Bruselas no se descarta un ataque similar contra Europa. La Comisión Europea sopesa desde hace tiempo la posibilidad de establecer una normativa con criterios para diferenciar a los proveedores extracomunitarios en función de su fiabilidad y del riesgo de que puedan interrumpir sus servicios como consecuencia de una acción hostil hacia Europa de sus propios gobiernos. 


Pero el organismo presidido por Ursula von der Leyen está aparcando cualquier iniciativa que pueda soliviantar a Trump y ha optado por una actitud sumisa en un intento, hasta ahora frustrado, de aplacar al presidente de EE. UU. 


"La pasividad de Bruselas ha llevado a que algunos países, con Alemania y Francia, adopten sus medidas protectoras"
La pasividad de Bruselas ha llevado a que algunos países, con Alemania y Francia, adopten sus medidas protectoras. Y a que las propias compañías estadounidenses ofrezcan un blindaje de sus servicios frente a injerencias políticas en aras de no perder clientes en un mercado tan lucrativo como el europeo.


Microsoft, por ejemplo, ha alcanzado un
acuerdo en Francia y Alemania para operar sus servicios Microsfot 365 y Azure de manera independiente, tanto en gestión como propiedad. En Francia, a través de una joint venture de Orange y Capgimini, la compañía estadounidense ofrece lo que ella misma califica como "una nube de confianza" para el sector público galo y sus infraestructuras neurálgicas. En Alemania también dispone de una "nube soberana" en cooperación con una filia de la empresa germana SAP.

La compañía fundada por Bill Gates es consciente de lo mucho que se juega en Europa, un mercado digital en el que domina desde hace décadas varios segmentos. Para mantener la confianza y evitar una estampida de clientes, Microsoft anunció el pasado mes de abril
cinco compromisos con los que pretende ofrecer garantías a Europa. "En tiempos de volatilidad geopolítica, estamos comprometidos en proporcionar estabilidad digital", proclamó el gigante estadounidense. Entre las medidas ofrecidas figura un aumento del 40% la capacidad de los centros de datos en Europa, con el fin de "mantener los datos y operaciones cerca de casa, sujetos a las leyes y regulaciones europeas". La compañía promete también que "las operaciones y los administradores de nuestros centros de datos estarán supervisados por un consejo de dirección europeo, compuesto exclusivamente por personas de nacionalidades europeas y operando bajo la ley europea".

Amazon también anunció el pasado mes de junio la creación de una filial específicamente europea para gestionar la nube en esta orilla del Atlántico. Esa división estará "controlada localmente en la Unión Europea, liderada por ciudadanos de la UE y sujeta a las leyes locales".


Las empresas estadounidenses confían en blindar de esa manera los servicios europeos contra posibles exigencias de su Gobierno. Aunque algunos analistas dudan que, llegado el caso, tengan fácil resistirse a una administración como la de Trump, propensa a sortear los límites legales y a invocar el interés nacional y leyes de emergencia para adoptar medidas injustificables de otro modo, como el traslado de personas a cárceles en El Salvador.


"Microsoft ha anunciado que empezará a incluir en sus contratos con los gobiernos europeos y con la Comisión Europea una cláusula en la que se comprometen a mantener el servicio en Europa incluso si reciben la orden de cortarlo"
Por si acaso, Microsoft ha anunciado que empezará a incluir en sus contratos con los gobiernos europeos y con la Comisión Europea
una cláusula en la que se comprometen a mantener el servicio en Europa incluso si reciben la orden de cortarlo. "En el improbable caso de que cualquier gobierno del mundo nos ordene suspender o cesar las operaciones de la nube en Europa, nos comprometemos a que Microsoft contestará rápida y vigorosamente tal medida utilizando todos los medios legales disponibles, incluido el litigio judicial". Más le vale a la Comisión Europea y a los gobiernos del continente que no tengan que comprobar la fuerza de esa cláusula en los contratos.
Bernardo de Miguel
Bernardo de Miguel
Corresponsal para asuntos europeos
Es conocido por su labor en distintos países, como México, Tailandia o Reino Unido, y, sobre todo, por la corresponsalía que ejercía en Bruselas para el diario económico Cinco Días y para El País.
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