Martes, 28 de julio de 2026
MICROESPACIO EN MADRID

La contracrónica de Marta Pascal: ¿Cómo reformar la Administración y que tenga sentido?

La consejera de 'Agenda Pública' y profesora de Ciencia de la Administración en la Pompeu Fabra cuenta cómo vivió, en su papel de moderadora, el reciente encuentro con un grupo de expertos del sector público y privado sobre el presente y el futuro de la Administración. "En un sistema democrático, el ciudadano, corresponsable de las instituciones y no pendiente de 'papá Estado', tiene que estar en el centro del sistema", subraya.

Marta Pascal Marta Pascal 22 de julio de 2025
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Pascal interviene en el encuentro organizado por 'Agenda Pública'. | Agenda Pública / Tania Sieira
Pascal interviene en el encuentro organizado por 'Agenda Pública'. | Agenda Pública / Tania Sieira
8:30 de la mañana. Llego con el tiempo justo a la sede del CaixaForum de Madrid. Hace un calor aceptable para ser un 15 de julio en Madrid. Mi ritmo matutino, que es lento, no me permite mucho más que un breve y sonriente saludo a los ponentes, el exministro Jordi Sevilla y a la secretaria general de la Presidencia de la Generalitat, Eva Giménez. Enseguida me doy cuenta de que el formato dispuesto para la sesión es como una especie de speaker’s corner en formato plató de televisión, pensado para que las reflexiones que compartamos trasciendan, gracias a la tecnología, a los que estamos en aquella sala. Ya sabemos las reglas de hoy: lo que no se cuenta (comunica) no existe.

  
Confieso que me tengo que adaptar a mi rol de moderadora y enseguida me doy cuenta de que ponentes y participantes me lo van a poner fácil. No tan fácil son las soluciones al reto de la reforma de la Administración, que, como muy bien sentencia Jordi Sevilla justo al empezar, "es necesaria para mejorar la vida de los ciudadanos". Eva Giménez entra al fondo (y a las posibles soluciones) de la cuestión con un estilo directo y luminoso: "La Administración tiene que ser parte de la solución y no del problema. Facilitar; no complicar; proteger al ciudadano (y también al funcionario); agilizar; profesionalidad; proximidad; ventanilla única; presencialidad; talento; gestión de datos". Llevamos décadas diagnosticando, pero la Generalitat ha decidido pasar a la acción. Por un momento pienso que esta vez sí que van en serio, porque el comité de expertos liderado por el catedrático de la UPF y colega Carles Ramió ha recibido un encargo complejo: proponer soluciones que den resultados bastante inmediatos. No valen ya los libros blancos ni los decálogos teóricos de otros tiempos. Glups. Nada fácil.

A Eva y Jordi les he dado seis minutos de reloj para que se expliquen. Y lo cumplen. ¡Qué alivio! Son dos perfiles con trayectorias casi opuestas, pero con un vastísimo conocimiento de la Administración pública. Eva es una abogada especialista en derecho administrativo hasta hace un año en el sector privado. Jordi, funcionario de carrera y exministro, el único que consiguió algunas reformas en las administraciones públicas que aún hoy prevalecen. Tiene mérito. Mientras intervienen veo de reojo a directivos y responsables institucionales que escuchan y toman notas, algunos asienten con la cabeza cuando Jordi exclama fastidiado que cada administración le pide de nuevo todos los datos, todos guardados en sendas carpetas digitales, y que tiene ya "una colección de carpetas que le empieza a desbordar la biblioteca digital". "¿Para cuando una sola identidad digital?".

Alguien en la sala suplica que las administraciones dejen de pensar en sus "propias competencias y como compartimentos estancos" y piensen que el ciudadano lo que quiere son soluciones, vengan del nivel administrativo que sea. De golpe sale el clásico "esto no lo podemos hacer sin la colaboración de los funcionarios" y rápidamente alguien aclara que la reforma de la Administración lo que tiene por objetivo es mejorar la vida (y simplificarla) de los ciudadanos (y no la de los funcionarios). Oigo risas y pienso touché.
 
"Los políticos se tendrán que poner de acuerdo entre ellos (difícil, pero no imposible), es necesario un gran pacto de Estado para reformar a fondo la Administración"
Mientras circula el micrófono no puedo evitar pensar que con el ruido político que existe hoy en día, y justo en aquella hora con todas las tertulias en Madrid y en Barcelona en plena ebullición, aquel espacio de reflexión es una joya. Que suerte la nuestra. Justo después alguien apela a la necesidad de que "las administraciones cooperen entre ellas, y que esta cooperación se extienda a la colaboración público-privada", es decir, entre instituciones y empresas. No puedo estar más de acuerdo. Los políticos se tendrán que poner de acuerdo entre ellos (difícil, pero no imposible), es necesario un gran pacto de Estado para reformar a fondo la Administración y captar talento. La gestión masiva de los datos y las nuevas herramientas de inteligencia artificial nos facilitarán la tarea, pero no hay que olvidarse del factor humano, de la territorialidad y la proximidad. En un sistema democrático, el ciudadano, corresponsable de las instituciones y no pendiente de papá Estado, tiene que estar en el centro del sistema.

El ciudadano, más que un cliente

Alguien dice "la Administración debe asumir la visión comercial del ciudadano como cliente", cosa que entiendo, pero que no me acaba de convencer, pues me parece de un ejercicio de reduccionismo que no nos conviene. Un ciudadano no es un cliente, es mucho más. El ciudadano no tiene que estar en el centro bajo el lema de "el cliente siempre tiene la razón", sino que la democracia le pide mucho más: sin el veredicto electoral que nos dan los ciudadanos cada vez que son llamados a las urnas, las administraciones se atascan y la democracia colapsa. El sistema les pide que se mojen. Sin la corresponsabilidad de los ciudadanos al ejercer el sufragio activo y pasivo el sistema no funciona. Precisamente para poder ejercer esta responsabilidad la información tiene que fluir y la Administración debe de prestar los servicios que le corresponden.
 
Justo le pregunto a Rodrigo Pinedo, consejero delegado de BEKANE Media, cómo vamos de tiempo y me da un margen de siete minutos más. Hay que ir cerrando, aunque intuyo que todos seguiríamos. Es lo desagradable del moderador, reconducir y a veces cortar para ser estricto con las reglas del juego. El orden siempre es buen compañero de viaje. Acabo apelando a esta necesaria transformación de la Administración pública sin miedos ni complejos, sin olvidar el motor propulsor de cambio que genera la vocación de servicio público. Todos la tenemos en tanto que ciudadanos que vivimos en democracia. Qué suerte la nuestra.
Participación