Los congresos de los partidos son como los adelantos electorales, los carga el diablo y su resultado es incierto. En la argumentación de los motivos para la convocatoria del congreso nacional realizada por Núñez Feijóo, ha habido un reconocimiento implícito de la necesidad de dar un impulso al PP de cara a un ciclo electoral que cada vez está más cercano y que tendrá, en sus preliminares, dos plazas que el PP —sin excusas— debe defender y volver a ganar: Castilla y León y Andalucía. Cualquier retroceso en estas comunidades sería un mazazo para Feijóo y, por lo contrario, una victoria en Andalucía dejaría a Sánchez tocado dado que ha mandado a su mano derecha, María Jesús Montero, a recuperar una comunidad que es la más poblada de España y que hasta hace seis años siempre había sido un feudo socialista.
Feijóo ha comparado el congreso del PP con el cónclave vaticano buscando el símil de la renovación, pero los cónclaves, además de momentos de cambio, también dan lugar a resultados imprevisibles.
El PP afronta dos retos mayúsculos en este congreso: mensaje y equipo
¿Qué retos afronta el PP en este congreso? Dos. Ambos mayúsculos: mensaje y equipo. Lo más importante es recuperar la iniciativa en el mensaje. El PP lleva demasiado tiempo atrapado en la red de "la derecha y la ultraderecha" que ha tejido, y muy tupida, el PSOE.
Sánchez y los suyos han conseguido que el PP y VOX sean percibidos por la sociedad española como un pack. Feijóo debe romper la idea de que su presidencia lleva implícita la vicepresidencia de Abascal, si fracasa la Moncloa se le pone muy cuesta arriba. En Europa valoran que países como Alemania, Portugal o España son de los pocos donde la derecha adscrita al PPE no ha sucumbido ante los partidos alineados en los conservadores (ECR) como en Italia o en Patriots como en Francia, pero
en España esa superioridad se ha revelado insuficiente y Sánchez ha encadenado al PP y VOX con éxito. La ruptura de esa cadena es la principal misión que debe abordar este congreso.
El objetivo del PP es claro: sumar más diputados que el PSOE y sus aliados juntos para así no tener que incluir a ministros de VOX en su gabinete. El PP quiere que los gobiernos de coalición que han encabezado Sánchez, primero junto a Pablo Iglesias y luego con Yolanda Díaz, pasen a ser una excepción, pero parece no saber cómo lograrlo.
"El congreso debe transmitir la sensación de partido a las puertas del Gobierno, lanzar un mensaje que serene a la sociedad tras estos años de polarización extrema, pero a la vez captar voto de VOX"
El congreso es un reto para el PP dado que Feijóo ha tenido dificultades para encontrar el tono. Unos, a su derecha, le han acusado de "derechita cobarde", y otros a su izquierda de sucumbir a los cantos de sirena de su flanco derecho.
¿Cuál es el punto de equilibrio? El congreso debe transmitir la sensación de partido a las puertas del Gobierno, lanzar un mensaje que serene a la sociedad tras estos años de polarización extrema, pero a la vez captar voto de VOX.
Casi la cuadratura del círculo, en los pequeños detalles, está el éxito o fracaso de un congreso. ¿Cuándo interviene Díaz Ayuso para apuntalar a Feijóo, pero sin que le eclipse? ¿Cómo capitalizar el carisma de la presidenta madrileña sin que la lectura sea que su liderazgo es más potente que el del presidente nacional del partido? ¿Qué papel darle a Aznar y Rajoy para que ni el pasado ni la corrupción tengan un peso excesivo? ¿Asistirá Von der Leyen? Si no lo hace, el Gobierno dirá que Europa abomina del PP, pero si asiste, VOX acusará a los de Feijóo de globalistas.
El PP no puede contar con la cortesía del PSOE, todas sus terminales —y son muy potentes— escudriñarán el congreso y buscarán cualquier pequeño desliz para desacreditar la alternativa popular.
El segundo reto es de equipo. El PP necesita reforzar su dirección nacional. Algunos de sus barones son hoy incontestables en sus comunidades: Azcón en Aragón, Prohens en Baleares, Moreno en Andalucía, López Miras en Extremadura, pero en otros lugares hay dudas y crisis. ¿Qué futuro tiene preparado Feijóo para el PP valenciano? Francisco Camps ha presentado su candidatura y Génova por ahora calla y parece desorientado.
Catalunya y el País Vasco son asignaturas pendientes eternas del PP, lugares donde sin un mínimo porcentaje no hay opciones de alcanzar la Moncloa. Alejandro Fernández, líder del PP catalán, en su libro ha descrito a la perfección cómo actúa Génova en Catalunya. Quizás abandonar esas prácticas es un camino hacia el poder, pero no está claro que ni la dirección del PP saliente ni la entrante esté dispuesta a hacerlo.
"En España el PP teniendo todas las piezas en la mano no acaba de encontrar el encaje de las mismas para llegar a la Moncloa"
En materia de equipos, el congreso debe reforzar la dirección nacional. Algunas figuras no han cuajado y otros piden paso: Esther Muñoz se ha ganado a pulso en el Congreso de los Diputados un mayor protagonismo, Cayetana Álvarez de Toledo también.
Cuando Aznar era jefe de la oposición, gustase o no, todo el mundo sabía quién era su equipo y quién estaría en el gobierno: Gallardón, Rato, Rajoy, Mayor Oreja… hoy al PP le faltan figuras de esa notoriedad que sean identificadas por la sociedad.
La derecha está a las puertas del poder. En cualquier otro país de Europa, la degradación de los servicios públicos, los indicios de corrupción en el entorno presidencial y la inestabilidad parlamentaria derivada de la ausencia de presupuestos habrían hecho caer al Gobierno.
Pero en España, el PP, aun teniendo todas las piezas en la mano, no acaba de encontrar cómo encajarlas para llegar a la Moncloa. El congreso es su oportunidad… y, si las cosas no le salen bien al PP, también lo será para Sánchez.