Martes, 28 de julio de 2026
AGENDA PÚBLICA UE

América Latina: una oportunidad estratégica para España y la UE en un mundo fragmentado

Javi López, vicepresidente del Parlamento Europeo y eurodiputado socialdemócrata, defiende que la UE y América Latina tienen una oportunidad histórica para reforzar su alianza en un mundo marcado por la competición estratégica. La próxima cumbre UE-CELAC será clave para consolidar un vínculo basado en valores comunes y proyectar un multilateralismo renovado entre Occidente y el sur global.

Javi López Javi López 16 de mayo de 2025
Añadir AgendaPública en Google
Pedro Sánchez a su llegada a una cumbre UE-CELAC en 2023. | Nicolas Maeterlinck / Zuma Press / ContactoPhoto
Pedro Sánchez a su llegada a una cumbre UE-CELAC en 2023. | Nicolas Maeterlinck / Zuma Press / ContactoPhoto
El orden internacional atraviesa una mutación profunda. La lógica cooperativa que durante décadas articuló las relaciones globales está siendo sustituida por una competición estratégica feroz, donde la ley del más fuerte amenaza con reemplazar el derecho internacional.

"La lógica cooperativa que durante décadas articuló las relaciones globales está siendo sustituida por una competición estratégica feroz"
En apenas unos años, el sistema internacional que había garantizado cierta estabilidad tras la Segunda Guerra Mundial ha sido sacudido por tensiones crecientes, pulsiones nacionalistas y dinámicas de confrontación que amenazan con fracturar los equilibrios globales.

La Unión Europea, que ha sido una de las arquitectas y defensoras más firmes de un sistema multilateral basado en normas, se enfrenta hoy a un contexto hostil y desafiante. Las tensiones estructurales entre EE. UU. y China, el cuestionamiento de los valores democráticos en diversas latitudes, y la tentación de una bipolaridad que reduzca la complejidad del mundo a un pulso entre potencias, exigen una respuesta firme y estratégica desde Europa. Y pocas regiones ofrecen tanto potencial, tanta sintonía y tantas oportunidades como las relaciones con América Latina y el Caribe.
 
  • Población conjunta: Más de mil millones de personas.
  • PIB mundial combinado: Representan el 21%.
  • Votos en Naciones Unidas: Comparten un tercio.
  • Comercio bilateral de bienes y servicios (2023): 395.000 millones de euros.
  • Inversión directa acumulada de la UE en América Latina (hasta 2022): Más de 741.000 millones de euros.
 

La UE y América Latina: socios estratégicos naturales

En este marco, América Latina y el Caribe emergen como socios clave. Como regiones con una profunda vocación multilateral, economías con una alta complementariedad y una historia compartida, el vínculo birregional no solo debe fortalecerse, sino proyectarse como un pilar fundamental de un orden internacional renovado, más justo y representativo.

Ambas regiones comparten algo más que valores: comparten intereses y una visión del mundo. Europa y América Latina y el Caribe creen en la democracia, en el multilateralismo, en el desarrollo sostenible y en un orden internacional basado en normas. América Latina y Europa son dos pulmones de un mismo cuerpo político: el del mundo democrático que apuesta por el derecho y no por la fuerza.

Un puente natural entre Occidente y el sur global

La relación entre la UE y América Latina no es circunstancial ni coyuntural: es estratégica. Ambas regiones suman más de mil millones de personas, representan el 21% del PIB mundial y comparten un tercio de los votos en Naciones Unidas, un peso diplomático de primera magnitud. Juntas, pueden ejercer un liderazgo responsable en favor de un orden global más justo, sostenible e institucionalizado.

"La alianza euro-latinoamericana representa un puente entre Occidente y el sur global"
En un momento en que la tentación de la fragmentación se impone, la alianza euro-latinoamericana representa un puente entre Occidente y el sur global. No solo para evitar una peligrosa deriva hacia bloques cerrados e ideologizados, sino para abrir un espacio de concertación internacional que rebaje tensiones y propicie soluciones compartidas.

Defender la Carta de Naciones Unidas, los derechos humanos, la democracia representativa y una gobernanza multilateral sólida no es un ejercicio retórico: es una necesidad estratégica para quienes creemos en un mundo basado en reglas y no en la ley del más fuerte. Y hacerlo sin dobles estándares: desde Ucrania a Gaza.
 

Potencial económico de la relación birregional

Desde el punto de vista económico, el vínculo entre ambas regiones es profundo, diversificado y mutuamente beneficioso.

La UE es el principal inversor extranjero en América Latina, con más de 741.000 millones de euros en inversión directa acumulada hasta 2022. En términos comerciales, en 2023 el comercio bilateral de bienes y servicios alcanzó los 395.000 millones de euros, con un crecimiento del 54% desde 2013.

La Unión Europea es el tercer socio comercial de América Latina, mientras que América Latina representa el quinto socio comercial para la UE. A diferencia de otras potencias globales, Europa no busca una relación extractiva o desequilibrada, sino asociaciones basadas en la reciprocidad, la sostenibilidad y la generación de valor añadido. Es precisamente este modelo de cooperación —que antepone el respeto a la soberanía, la transparencia y el Estado de derecho— lo que convierte a la UE en un socio preferente para la región.

"La firma y ratificación del Acuerdo UE-Mercosur sería un verdadero 'game changer' para el vínculo entre ambas regiones"
Pero el potencial está lejos de haberse agotado. La firma y ratificación del Acuerdo UE-Mercosur sería un verdadero game changer para el vínculo entre ambas regiones (ver comunicado de la Comisión Europea y posición de España). Representaría el mayor acuerdo comercial jamás firmado por la UE en términos de población: más de 700 millones de ciudadanos. Su impacto económico sería inmenso, pero su valor geopolítico es aún mayor: demostraría que es posible construir un orden global abierto y justo, incluso en tiempos de incertidumbre. La historia nos juzgará si dejamos pasar esta oportunidad por miopía política o cálculos a corto plazo.

Del mismo modo, la modernización del Acuerdo Global con México y la entrada en vigor del nuevo acuerdo con Chile refuerzan el andamiaje institucional de nuestra relación económica. Son ejemplos de cómo Europa puede ser una fuerza estabilizadora, reformista y ambiciosa en el hemisferio occidental.
 

Vínculos humanos, culturales y políticos

Más allá de lo económico, las relaciones entre Europa y América Latina están tejidas con hilos humanos.

Millones de ciudadanos latinoamericanos viven, trabajan o estudian en Europa, y miles de europeos han hecho de América Latina su hogar. Esta red de vínculos personales, lingüísticos, académicos y culturales constituye un capital relacional único, que refuerza la empatía mutua y permite pensar políticas desde una base de confianza.

En un mundo cada vez más desconectado —emocional y culturalmente—, esta cercanía humana es un activo estratégico. Somos, literalmente, las regiones más cercanas del mundo atlántico en términos de idioma, herencia y cosmovisión.

También en el ámbito político compartimos aspiraciones y desafíos. El respeto a la democracia, los derechos humanos y el Estado de derecho son principios cardinales para ambas regiones. Y si bien existen retrocesos preocupantes en algunos países, también hay una determinación creciente por consolidar instituciones democráticas, combatir la corrupción y promover la justicia social.
 

México y Brasil: actores clave en la alianza

En este contexto, México y Brasil ocupan un lugar especial. Son las dos mayores economías de América Latina, tienen un peso geopolítico significativo y son socios oficialmente estratégicos de la UE. Con ambos compartimos intereses globales en materias como la transición energética, la lucha contra el cambio climático, la reforma del sistema financiero internacional o la defensa de la democracia frente a injerencias externas.

"Para España, esta alianza entre la Unión Europea y América Latina no es solo una prioridad diplomática, sino una cuestión estratégica de primer orden"
La modernización del Acuerdo Global con México, actualmente pendiente de ratificación, permitirá fortalecer la cooperación política, abrir nuevos espacios comerciales y estrechar los lazos en sectores estratégicos como la digitalización, la innovación o la seguridad.

Brasil, por su parte, es un actor clave en los debates internacionales sobre gobernanza climática y seguridad alimentaria. La reciente presidencia brasileña del G20 ha puesto de relieve su liderazgo, su compromiso con el multilateralismo y su voluntad de tender puentes en un mundo cada vez más polarizado. La UE debe estar a la altura de esa ambición.
 

El papel de España y los líderes europeos en la relación

Para España, esta alianza entre la Unión Europea y América Latina no es solo una prioridad diplomática, sino una cuestión estratégica de primer orden. Por historia, por lengua, por vínculos humanos y económicos, España ya actúa como puente natural entre ambos continentes, con una capacidad única para tender lazos, generar confianza y construir consensos. Una presencia e interlocución que se ha visto fuertemente reforzada durante el último lustro. En un momento de redefinición geopolítica, el fortalecimiento de las relaciones entre las regiones no solo potencia la voz global de la Unión, sino que amplifica el peso de España dentro del proyecto europeo, posicionándola como un actor clave en la arquitectura del nuevo orden multipolar.

Este impulso se ve reforzado por los liderazgos de António Costa y Teresa Ribera en el entramado comunitario, nuevo presidente del Consejo Europeo y nueva vicepresidenta primera de la Comisión, quienes desde sus experiencias han defendido siempre una visión atlántica, plural e inclusiva de Europa. Su compromiso con la Cumbre UE-CELAC y su apuesta por revitalizar la relación con América Latina son señales claras de que el sur de Europa puede y debe jugar un papel protagonista en el diseño de una política exterior europea más abierta, conectada y ambiciosa.
 

La Cumbre UE-CELAC 2025: una cita decisiva

En este contexto, la Cumbre UE-CELAC que se celebrará los días 9 y 10 de noviembre de 2025 en Santa Marta, Colombia, adquiere un valor extraordinario. Será una oportunidad para renovar el compromiso político al más alto nivel (ver Conclusiones del Consejo sobre las relaciones UE-ALC) y fijar una agenda birregional ambiciosa y operativa:
 
  1. Un comercio justo y sostenible: avanzar en acuerdos comerciales equilibrados, reglas claras, inversión verde y cadenas de valor resilientes. Reivindicar el comercio con normas exigentes como un instrumento para el desarrollo conjunto frente a los que lo usan como herramienta de presión bajo la lógica de suma cero.

  2. Defensa del multilateralismo: fortalecer el sistema de Naciones Unidas frente a los graves ataques que padece y liderar juntos una reforma de la gobernanza global que refuerce un multilateralismo más inclusivo y representativo.

  3. Protección de la democracia: cooperación frente a amenazas híbridas, autoritarismos emergentes e injerencias externas en procesos electorales.

Esta cumbre debe servir también para profundizar la cooperación en áreas clave como la transición energética, la lucha contra el cambio climático, la transformación digital y la seguridad alimentaria. Debe ser también un espacio de diálogo franco sobre los desafíos que atraviesan nuestras sociedades: desde las desigualdades sociales, la criminalidad organizada o la gestión de las migraciones.

Será una gran ocasión para proyectar una voz euro-latinoamericana en el mundo. De recordar que hay otro Atlántico —el de los valores humanistas, la cooperación y el diálogo— que puede contribuir a modelar un orden internacional más equilibrado.

"Esta relación puede ser más que geoestrategia: una comunidad de destino"

Construyendo una comunidad de destino global

En un escenario internacional con tensiones crecientes, donde las lógicas de bloque amenazan con dividir al mundo entre Washington y Pekín, la alianza euro-latinoamericana representa un gran amortiguador a esas tensiones y una visión plural del orden global. Lejos de la lógica de los alineamientos, Europa y América Latina pueden construir juntos una política exterior basada en la autonomía estratégica, la cooperación y el respeto mutuo.

En definitiva, esta relación puede ser más que geoestrategia: una comunidad de destino. Juntas, nuestras regiones pueden defender un mundo más justo, donde la democracia no sea una excepción frágil; donde la economía esté al servicio del desarrollo humano, y donde el multilateralismo sea el instrumento necesario para resolver los grandes desafíos globales. Estamos ante una oportunidad histórica.

Javi López
Javi López
Vicepresidente del Parlamento Europeo
Eurodiputado del PSC - PSOE desde el 2014, hoy, ejerce como vicepresidente del Parlamento Europeo. Es Licenciado en Derecho y ha sido Profesor Visitante de Historia de la UE en Blanquerna - Universitat Ramon Llull.
Participación