Martes, 28 de julio de 2026
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Un pie dentro, un pie fuera: la ambivalencia de Italia en la Coalición de Voluntarios europea

La Coalición de Voluntarios europea cobra impulso ante la creciente distancia entre Estados Unidos y la UE. Nathalie Tocci, directora del Istituto Affari Internazionali (Italia), aprovecha una reciente entrevista de Giorgia Meloni en 'Financial Times' para afirmar que ha llegado el momento en que Italia tiene que decidir si estar o quedarse atrás en la coalición.

Nathalie Tocci Nathalie Tocci 2 de abril de 2025
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Stefano Ronchini / Zuma Press / ContactoPhoto
Stefano Ronchini / Zuma Press / ContactoPhoto

Las cumbres de la Coalición de voluntarios se suceden. La última, celebrada la semana pasada en París, reunió a delegaciones de una treintena de Estados, el triple que en la primera reunión de febrero. En la cena de ayer también estuvo presente el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski. A medida que se suceden las reuniones, va quedando más clara su importancia política y práctica.

"Europa no puede sino tomar nota tanto de la creciente convergencia entre la Casa Blanca y el Kremlin como del odio de ambos hacia nosotros"
Políticamente, el sentido de la voluntad se vuelve más claro. Europa no puede sino tomar nota tanto de la creciente convergencia entre la Casa Blanca y el Kremlin como del odio de ambos hacia nosotros. Que el presidente ruso Vladímir Putin ve las democracias liberales europeas y sus instituciones comunes, empezando por la UE, como humo en los ojos, es un hecho bien conocido. Al fin y al cabo, Rusia se anexionó Crimea e invadió el este de Ucrania en 2014, justo cuando Kiev se disponía a firmar un acuerdo de asociación con Bruselas.

El odio desde Washington, en cambio, es más reciente. Pero por incómodo y doloroso que sea, el tiempo de comportarse como avestruces ha terminado. El veneno hacia los países europeos surgido del Signal-gate —el chat privado del equipo de seguridad nacional del gabinete Trump— no ha hecho más que corroborar lo que se desprende de las declaraciones públicas de funcionarios de la Administración estadounidense, como las de la reciente entrevista de Tucker Carlson a Steve Witkoff, enviado especial en Oriente Medio del presidente Donald Trump.

No es mera indiferencia lo que motiva a la administración estadounidense contra nosotros. Es irritación, cuando no odio declarado. Para la Administración Trump es un trago amargo actuar, por ejemplo, atacando a los hutíes en el mar Rojo, si esto —en su opinión— ayuda a los europeos, aunque la acción se considere en interés de Washington. Nos ven como viejos, débiles, parásitos y arrogantes; quizás incluso ya muertos. De hecho, no solo se nos ve así; el deseo de que acabemos así es evidente. La Europa de la Coalición de voluntarios es una Europa que, aunque espera lo mejor, no está ciega y, por tanto, se prepara para lo peor.

"En la Administración Trump, nos ven a Europa como viejos, débiles, parásitos y arrogantes; quizás incluso ya muertos. De hecho, no solo se nos ve así; el deseo de que acabemos así es evidente"
La Coalición de voluntarios es una Europa que se da cuenta de que Estados Unidos ya no es un aliado fiable. Washington no está dispuesto a echar una mano a Europa, que a su vez está decidida a apoyar a Ucrania. El presidente francés Emmanuel Macron lo ha reconocido. No habrá el backstop estadounidense que esperan los europeos. Si los europeos, firmes en su apoyo a Ucrania, exigieran el apoyo de Washington para capacidades que no tienen —desde logística hasta inteligencia— o si fueran provocados o incluso atacados por los rusos, lo más probable es que Washington se lavara las manos. O quizás algo incluso peor.

Ayer, la UE dejó claro que nunca ha sancionado al sector agroalimentario ruso, pero se niega rotundamente a levantar las sanciones financieras a Rusia (que limitan sus exportaciones) en ausencia de una paz justa con Ucrania. Rechaza, en definitiva, la exigencia de Moscú de levantar las sanciones a algunos bancos rusos como condición del Kremlin para un alto el fuego temporal y parcial en el mar Negro.

Es posible, de hecho plausible, que Washington, en nombre de Moscú, empiece a presionar a los europeos para que suspendan las sanciones y detengan la ayuda a UcraniaLa Europa de la Coalición de voluntarios es la Europa que dice no.

La Europa de la Coalición de voluntarios también está perfilando lo que hará en la práctica. En primer lugar, está el apoyo económico y militar continuado a Ucrania. La Comisión Europea anunció ayer que adelantará parte de los 50.000 millones de euros de ayuda a Kiev. Por último, está la fuerza europea de garantías.

Es importante aclarar en qué consiste.  La fuerza de la garantías no es una fuerza de intervención. Tampoco es una fuerza de vigilancia, de lo que podría ser una línea de contacto en caso de que se alcanzara un alto el fuego real.

"En cambio, una fuerza de garantías debe entenderse como una forma de apoyo y respaldo de seguridad para Ucrania"
En resumen, la fuerza de garantías no es una fuerza de mantenimiento de la paz, no requiere el consentimiento de Moscú, ni una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU (donde Rusia tiene poder de veto, al igual que Estados Unidos). No tendría sentido hablar de esta hipótesis, ya que no se producirá una resolución de la ONU. En cambio, una fuerza de garantías debe entenderse como una forma de apoyo y respaldo de seguridad para Ucrania. El único consentimiento necesario, de hecho, la única invitación necesaria, es la del Estado soberano, Ucrania. Sería Kiev quien invitaría a una fuerza de garantías, y acordaría con los países implicados las funciones que desempeñaría, desde la protección de ciudades alejadas de la línea del frente, la de puertos y otras infraestructuras civiles, hasta la de ciertas capacidades militares, pasando por el adiestramiento de las tropas ucranianas. Esta fuerza de seguridad está empezando a tomar forma. Próximamente, representantes militares de Francia y el Reino Unido, que lideran la iniciativa, visitarán Kiev para concretar más los planes.

En Italia hay escepticismo, críticas y un intento reiterado de tachar este empeño de castillo en el aire, inútil cuando no contraproducente. Pero lo abstracto se va concretando poco a poco y llegará el momento en que el tren salga de la estación. Ese será el momento de ver si, aunque en tercera fila, resoplando, Italia estará allí o si optará por quedarse atrás.

Nathalie Tocci
Nathalie Tocci
Directora del Istituto Affari Internazionali (Italia)
Es profesora honoraria de la Universidad de Tubinga (Alemania) y profesora visitante Pierre Keller de la Harvard Kennedy School. Ha sido asesora especial del Alto Representante de la UE y vicepresidente de la Comisión, Josep Borrell. Como asesora especial de la vicepresidenta Federica Mogherini, redactó la Estrategia Global Europea y trabajó en su aplicación.
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