

Fue muy grave. Sin duda más que una trifulca parlamentaria entre personalidades ofendidas. Pero nosotros no tenemos más capacidad que la que tenga el lector para proponer si se debió a la hybris, a causas de fondo, o a ambas.
Hybris: exceso, soberbia u orgullo que atraen un castigo. Un concepto central en la tragedia griega. Por tanto, en nuestra sabiduría ancestral. Habla de una relación íntima con la soberbia y la incapacidad de reconocer límites, con esa convicción tan partidista: uno tiene la razón, forma parte del mejor equipo. Una razón que no se ejerce: se tiene.
"En la política española e internacional actual el 'consensus' ("con la aprobación de todos") se dificulta con 'hybris' y mediante la antiliberal promoción de la crispación, estratégica para la ultraderecha"Posibles causas de fondo, sistémicas, de la caída de la ley: Vox, PP y Junts son realmente partidos de derechas, a menudo incómodos con ciertas políticas de salud pública, en el sentido más actual. Mantienen compromisos fuertes con poderes disconformes con buena parte de lo que la salud pública promueve y regula para mejorar las causas sociales y ambientales de la salud.
Hay ingentes intereses en juego. Con ellos tendrá que lidiar la Agencia Estatal de Salud Pública (AESAP) cuando funcione. Esas causas de fondo existen. Mas, ¿cuánto explican de lo que ocurrió el jueves 20? ¿Habrían PP y Junts votado sí en una sesión más serena?
En la política española e internacional actual el consensus ("con la aprobación de todos") se dificulta con hybris y mediante la antiliberal promoción de la crispación, estratégica para la ultraderecha. No importa que lo que esté en juego sea trascendental para la economía: poner al día funcionamientos obsoletos de ciertos aparatos de Estado, cuya ineficiencia fue especialmente evidente durante la última pandemia. Y en numerosas otras crisis epidemiológicas. Los fracasos no se deben a cuestiones coyunturales o menores, sino a la infradotación crónica y el consecuente subdesarrollo de las instituciones y las dinámicas de trabajo de la salud pública. Descoordinación, politización sectaria, dejación de funciones; datos erróneos y tardíos, a veces instrumentalizados; análisis deficientes; deliberaciones, decisiones y evaluación con limitaciones graves.
Era valioso y frágil: el consenso logrado hasta el 20 de marzo por el proyecto de ley de la AESAP. Había requerido de inteligencia y voluntad en el contenido legislativo (policy) y en limar tensiones del quehacer político (politics). La crispación imperante —¿y las causas de fondo esbozadas al comienzo?— alargaron inusitadamente el proceso de enmiendas en la Comisión de Sanidad; principalmente, por dos motivos esgrimidos por el Partido Popular, Junts y PNV. Unos razonaban que el proyecto de ley reflejaba "falta de independencia de la futura Agencia". Y otros, una "invasión de competencias en servicios de salud pública trasferidos a las comunidades". ¿Motivos reales y también parte de las causas de fondo? Pero el consenso existía y la aprobación de la ley estuvo al alcance de la mano.
"El comportamiento parlamentario es un instrumento político para frenar la 'hybris'"Causas de fondo. ¿Y las de PSOE, Sumar, Podemos… los otros partidos? Consideremos en qué medida han interiorizado las razones técnicas, sociales y políticas de una agencia con recursos y autonomía. Y sus previsibles beneficios sociales.
El texto legislativo se había mejorado en la Comisión de Sanidad. Por el trabajo de muchos actores, principalmente el equipo de la ministra de Sanidad y los diputados de Sumar. Y en menor pero relevante medida, la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS). También —vital— mediante el consenso fraguado en las Conclusiones para la reconstrucción social y económica (desde julio de 2020 hasta la actualidad).
Paréntesis. Sí, la agencia estaba contemplada en la ley general de salud pública aprobada a finales de 2011. En plena recesión, diluida, en el último suspiro del Gobierno monocolor del PSOE. Sabedores casi todos de que el nuevo Gobierno del PP no la aplicaría. Estaba en su derecho democrático. ¿Causas de fondo en el PSOE, PP, CDC…? ¿Solidez y eficiencia de las instituciones de salud pública en las comunidades autónomas y municipios?
Tampoco olvidemos que los políticos son seres humanos. Lo vivimos durante aquel mismo plenario. El tono del Partido Popular y Vox en los discursos iniciales fue duro, alejado del consenso de la Comisión de Sanidad. El PSOE no reaccionó de forma acorde con la relevancia del momento; dedicando sus siete minutos a Mazón, echaron gasolina sobre el PP. Junts parecía calmado, aunque quisiera poner en juego la enmienda a la Ley de Desperdicio Alimentario sobre la gestión de purines. En ello actuó como Esquerra, la cual, sin embargo, mantuvo su apoyo a la ley de la AESAP. La impresión era que nos embarrábamos en más acritud. Hasta que llegó el discurso del diputado Rafael Cofiño, con templanza y sensibilidad hacia el histórico momentum de la votación que se avecinaba. Cofiño agradeció su trabajo a la oposición. Acotó los sentimientos viles. Política generosa, contenida.
Los oradores mantenían las posiciones favorables a la ley, coherentes con los meses de trabajo en la Comisión. Sin embargo, la confrontación siguió escalando por una petición del PP (en principio, inconstitucional y ajena a la AESAP) y por la gestión de la Mesa del Congreso. En medio de un griterío enervante, el discurso de la ministra, hostil hacia el PP, atizó el fuego. ¿Quiénes podían haber favorecido la prudencia (phronesis) para no provocar a los partidos cuyos votos eran imprescindibles?
"La mayoría de los profesionales de la salud y de la ciudadanía apoyaremos a quienes sigan construyendo"El comportamiento parlamentario es un instrumento político para frenar la hybris. La virtud política vive en las instituciones y personas y puede dar una victoria. No importa cuánto odies al rival o cuan zafio sea él: si estás haciendo Política, has de ganar a la hybris. ¿Podrían haberlo hecho mejor unos y otros?


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