Martes, 28 de julio de 2026
EE. UU.

Reconfigurando el poder: la CIA y el FBI bajo Trump

La administración Trump ha priorizado la lealtad sobre la competencia en nombramientos en la CIA y el FBI, designando figuras polémicas vinculadas a teorías conspirativas. El experto en política estadounidense Pedro Soriano advierte que esta estrategia erosiona significativamente la funcionalidad estatal.

Pedro Soriano Mendiara Pedro Soriano Mendiara 17 de marzo de 2025
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Donald Trump posa junto a Kash Patel, su director del FBI, en el despacho Oval. | Daniel Torok/White House / Zuma Press / ContactoPhoto
Donald Trump posa junto a Kash Patel, su director del FBI, en el despacho Oval. | Daniel Torok/White House / Zuma Press / ContactoPhoto
La política de nombramientos de Donald Trump revela una clara voluntad de llenar la Administración estadounidense de personas cuya característica más relevante es la lealtad personal al presidente y no a la Constitución. Con la ayuda de una muy obediente mayoría republicana en el Senado, Trump ha tenido un éxito prácticamente completo hasta el momento.

Así, nombró como director de la CIA a John Ratcliffe, que ya había sido un polémico director de Seguridad Nacional durante su primer mandato. A los pocos días de su nombramiento, la CIA envió a la Casa Blanca un correo electrónico sin clasificar con las iniciales de los nombres y apellidos de todos los agentes de la organización contratados durante los años anteriores, un fallo de seguridad gravísimo que en cualquier otra Administración hubiera tenido serias consecuencias para el infractor. Para la Administración Trump, como se suele decir, era "otro jueves en la oficina".

"Trump ha nombrado a Kash Patel y Dan Bongino al FBI, sendos promotores de teorías conspirativas, destacando las relativas al intento de golpe de Estado del 6 de enero de 2021, que ambos apoyaron"
Pero sus nombramientos en el FBI son todavía más peligrosos: como director y vicedirector de la entidad encargada de las investigaciones criminales federales, de la lucha antiterrorista y de la seguridad nacional Trump ha nombrado a Kash Patel y Dan Bongino, sendos promotores de teorías conspirativas, destacando las relativas al intento de golpe de Estado del 6 de enero de 2021, que ambos apoyaron —en el caso de Bongino, muy explícitamente—. En cualquier caso, junto con la fiscal general Pam Bondi, que ha dicho recientemente que hay que purgar del FBI a todos aquellos agentes que "desprecien" al presidente Trump. La función de estos nombramientos es purgar al FBI de sus mejores agentes (el jefe de la oficina de Nueva York ha sido obligado a dimitir hace pocos días) y promocionar a aquellos leales al presidente con el fin de poder llevar a cabo investigaciones políticamente dirigidas contra los adversarios políticos de este (y abandonarlas contra los aliados de este, como ha ocurrido recientemente con la investigación por corrupción contra el alcalde de Nueva York, Eric Adams).

La primera medida ha sido amenazar con el despido a todos los agentes involucrados con la investigación de los hechos del 6 de enero (recordemos que uno de los primeros actos de Trump fue perdonar a todas las personas condenadas por los mismos, incluyendo decenas de agresores de policías).

La política de despidos masivos en la Administración tiene como ariete principal al DOGE, un organismo asesor que está actuando como una agencia con autoridad sobre el resto del Gobierno, dirigida por el magnate sudafricano Elon Musk con el apoyo de unos cuantos jóvenes techies. El DOGE está supuestamente dirigido a detectar "fraude y despilfarro" en la Administración Pública estadounidense, pero por el momento lo único que está logrando es una disrupción con consecuencias potencialmente desastrosas: despidos de controladores aéreos, guardias forestales, violación de la privacidad de los datos de los usuarios de la Seguridad Social (con el riesgo potencial de que por primera vez desde la creación de la misma se produzcan impagos en las prestaciones), desmantelamiento de agencias enteras (como la Agencia para el Desarrollo Internacional, que era una de las fuentes principales de "poder blando" del país, y la mayoría de cuyos empleados han sido ya despedidos a instancias de Musk, pese a las órdenes judiciales ordenando suspender dichos despidos.

"El DOGE está supuestamente dirigido a detectar 'fraude y despilfarro' en la Administración Pública estadounidense, pero por el momento lo único que está logrando es una disrupción con consecuencias potencialmente desastrosas"
Aun así, quizá todavía más preocupante fue la sustitución de buena parte de la cúpula militar, incluyendo al presidente del Estado Mayor Conjunto, la Comandante de la Flota y el vicecomandante de la Aviación un viernes por la noche, sin justificación alguna. El presidente del Estado Mayor Conjunto tiene un mandato de cuatro años (anteriormente eran dos mandatos de dos años consecutivos), y desde la creación del cargo nadie había sido despedido del mismo (como mucho, no habían sido renovados en 1962 y 2006). Para mayor escarnio, el comandante en jefe era el segundo de raza negra (después de Colin Powell) y la primera jefa de la Armada mujer, siendo ambos sustituidos ambos por hombres blancos (en el caso del nuevo candidato a comandante en jefe, el general Dan Caine, no cumple los requisitos legales para ocupar el cargo y ha mantenido relaciones empresariales con la familia Trump).

Parece evidente que toda esta política de nombramientos en las agencias de seguridad nacional e internacional y en las Fuerzas Armadas forman parte del plan de Trump dirigido a la conversión de EE. UU. de una democracia liberal a un régimen autocrático, a medio camino entre Hungría y Rusia (no en vano, como estamos viendo en su "mediación" entre Rusia y Ucrania, las simpatías del presidente siempre están del lado de los dictadores y hombres fuertes como Vladímir Putin).
Pedro Soriano Mendiara
Pedro Soriano Mendiara
Abogado procesalista civil y penal. Socio en la oficina de Barcelona del despacho Ramón y Cajal.
Licenciado en Derecho y Máster por Esade (España). Autor (intermitente) del blog 'La batalla por la Casa Blanca', dedicado mayoritariamente a la política norteamericana desde 2008.
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