España está desplegando una política exterior con identidad propia que está obteniendo resultados destacados. En los últimos tres años, en nuestro país hemos celebrado la Cumbre de la OTAN en julio de 2022 en Madrid y la exitosa Presidencia del Consejo de la UE en el segundo semestre de 2023; hemos conseguido una histórica Ley de Cooperación; celebramos en Vitoria la Conferencia Internacional de Naciones Unidas sobre Víctimas del Terrorismo y, el 28 de octubre, la cita anual ministerial de la Unión por el Mediterráneo, que convirtió a Barcelona en capital de la diplomacia mundial.
Somos clave en el apoyo a Ucrania y estamos liderando el trabajo para la paz en Oriente Medio y por la solución de dos Estados con dos reuniones celebradas en Madrid en los últimos cuatro meses y a las que han asistido ministros de exteriores de países europeos y árabo-islámicos. Nuestro país, también ha sido elegido miembro del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, así como hemos sido elegidos, por unanimidad, sede la próxima Cumbre Iberoamericana.
Hoy también contamos con la mayor representación de españoles en instituciones europeas e internacionales de nuestra historia: el alto representante de la UE, cuyo mandato termina; la vicepresidenta de la nueva Comisión; la presidenta del BEI; el enviado especial del secretario general de la OTAN para el flanco sur, o el alto representante de la Alianza de Civilizaciones y, además, en los últimos tres años dos españoles han liderado tanto la misión de paz de la ONU en el Líbano como la misión de asesoramiento de la OTAN en Iraq. Son nombramientos merecidos, también un logro de nuestra política exterior que está llevando a España a un nivel de presencia, voz e influencia en el ámbito internacional sin precedentes.
El 28 de noviembre tuve la ocasión de comparecer en el Congreso de los Diputados y exponer las líneas maestras de nuestra política respecto a uno de los conflictos que más impacto tienen en el escenario internacional actual, la situación en Oriente Medio. Estas páginas recogen lo esencial de aquella intervención.
"El actual es uno de los momentos más complejos y convulsos en la escena internacional de la historia reciente y no hay nada más importante en política exterior que defender la paz"
El actual es uno de los momentos más complejos y convulsos en la escena internacional de la historia reciente y no hay nada más importante en política exterior que defender la paz. La proliferación de guerras, como en Ucrania y en Oriente Medio, las desigualdades, el cuestionamiento de la democracia, la emergencia climática, como hemos visto con las terribles consecuencias de la DANA. Y quiero enviar mi solidaridad y apoyo a los familiares de las víctimas y todos los afectados.
Todos esos desafíos, por supuesto, son indivisibles. La paz y la seguridad también. Tampoco nuestras esperanzas de un mundo mejor admiten compartimentos estancos. Y, por tanto, la respuesta a esos retos también debe superar fronteras. Las geográficas, sin duda, pero también las fronteras políticas, que no pueden ser una barrera para el entendimiento en aquello que nos afecta a todos. Y es con ese espíritu con el que se conduce nuestra política exterior, con coherencia y con identidad propia, defendiendo los intereses de España y promoviendo nuestros valores en el mundo.
"La política exterior de España en estos momentos defiende lo mismo en Kiev, en Gaza y en Beirut: los principios de la Carta de las Naciones Unidas, el derecho internacional humanitario, la protección de los civiles, el rechazo a las guerras injustas e ilegales. Ante todo: promueve la paz"
La política exterior de España en estos momentos defiende lo mismo en Kiev, en Gaza y en Beirut: los principios de la Carta de las Naciones Unidas, el derecho internacional humanitario, la protección de los civiles, el rechazo a las guerras injustas e ilegales. Ante todo: promueve la paz. Lo hacemos con la palabra, lo hacemos con el compromiso y lo hacemos con los hechos para alcanzar la paz en Oriente Medio.
La situación humanitaria en la región es insostenible e insoportable: más de 43.000 palestinos muertos y cerca de 1.500 israelíes, 100.000 heridos, dos millones de desplazados en repetidas ocasiones en Gaza y una violencia creciente en Cisjordania. Una catástrofe humanitaria que ahora se extiende también a Líbano, donde ya han muerto más de 3.500 personas, hay decenas de miles de heridos y más de un millón de desplazados. Infraestructuras destruidas. Y una posibilidad real de enfrentamiento entre Israel e Irán que convertiría definitivamente la guerra en regional.
Hoy es importante hablar de la paz, pero también de construirla, cada uno desde su responsabilidad. Ese es el compromiso de nuestra política exterior y ningún país ha hecho tanto como España para la paz en Oriente Medio. Lo hemos hecho en todos los ámbitos: con iniciativas en lo político y diplomático, con iniciativas para parar la guerra y alcanzar la paz; con acciones para luchar contra la impunidad y defender el derecho internacional, con compromiso y acción en ayuda humanitaria. A cada uno de esos ámbitos me referiré a continuación.
En lo político y diplomático, España trabaja por la aplicación de la solución de dos Estados, un Estado de Israel y un Estado de Palestina coexistiendo en paz y seguridad, que es el único camino para una paz duradera en la región. Por eso, el pasado 28 de mayo, España reconoció el Estado de Palestina, junto a Irlanda, Eslovenia y Noruega. Lo hicimos por la paz, por justicia y por pura humanidad.
"España reconoció el Estado de Palestina, junto a Irlanda, Eslovenia y Noruega. Lo hicimos por la paz, por justicia y por pura humanidad"
Desde ese momento, hemos continuado trabajando con nuestros socios y amigos europeos, árabes e islámicos en la aplicación de la solución de dos Estados. España ha sido el motor del diálogo euro-árabe, que comenzó en el Foro Regional de la UPM en Barcelona el 27 de noviembre del año pasado y tuvo su máxima expresión en la Reunión de Madrid del 13 de septiembre, cuando países europeos comprometidos con la solución de dos Estados y los países del grupo ministerial conjunto árabe-islámico de contacto sobre Gaza firmamos la Declaración de Madrid. Este fue el pilar sobre el que el pasado 26 de septiembre se lanzó en Nueva York la Alianza global por la implementación de la solución de los dos Estados, cuya primera reunión ha tenido lugar en Riad el pasado 31 de octubre para identificar un paquete de medidas concretas que puedan ponerse en marcha rápidamente.
Nuestro objetivo final es inamovible desde el año pasado y el Consejo Europeo del pasado 17 de octubre lo reiteró: pasos irreversibles para la aplicación de la solución de dos Estados y la propuesta española de una conferencia internacional de paz con las partes y con la comunidad internacional para ello. Somos casi un centenar de Estados los que queremos unir nuestros esfuerzos en esa conferencia para poner fin a este ciclo recurrente de violencia y garantizar la paz y la estabilidad en Oriente Medio.
La Asamblea General de las Naciones Unidas votó por una abrumadora mayoría el 10 de mayo, y por supuesto con el voto a favor de España, para reconocer a Palestina un estatus cercano al de miembro de la ONU a la espera de que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas permita su ingreso en la organización. La semana pasada, en Madrid, mantuvimos la primera reunión intergubernamental entre España y el Estado de Palestina, durante la que se firmaron acuerdos en distintos ámbitos, dando contenido concreto a nuestro reconocimiento.
En Líbano también apoyamos los esfuerzos para conseguir un acuerdo duradero que, construyendo sobre la resolución 1701 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, permitan restaurar la paz, delimitar la frontera, y terminar con el vacío institucional que vive el país desde 2022.
"Si la comunidad internacional, Europa y nosotros mismos no comprendemos que la situación en Oriente Medio, que la destrucción en Gaza y Líbano, nos afecta a todos nosotros, no podremos ganar la paz"
La paz es posible. Llegará la paz porque ningún futuro estable se puede construir sobre la violencia permanente. La paz llegará, se trata de trabajar para que el camino hacia ella sea lo menos doloroso posible. Si la comunidad internacional, Europa y nosotros mismos no comprendemos que la situación en Oriente Medio, que la destrucción en Gaza y Líbano, nos afecta a todos nosotros, no podremos ganar la paz. Si lo comprendemos y nos comprometemos, habremos empezado a construir la paz. Por eso, la política exterior de España trabaja para la paz y para acabar con la guerra.
Hemos condenado con firmeza los bombardeos de Israel sobre Gaza y Líbano y la violencia en Cisjordania, igual que hemos condenado los ataques terroristas de Hamás y el lanzamiento de misiles de Irán y de Hezbollah contra Israel. Oriente Medio necesita paz y necesita seguridad. No necesita más armas y más guerra. España mantiene, ante este desafío, una posición coherente con los principios del derecho internacional y el derecho internacional humanitario, con los derechos humanos. Y a la vez guiada por la más elemental humanidad.
La tensión generada por el conflicto ha provocado el primer intercambio de ataques directos entre Irán e Israel. España ha llamado a la contención, ha condenado los ataques. Es imprescindible terminar con la espiral de violencia, es imprescindible estabilizar la región. Por eso pedimos reiteradamente y en todos los foros internacionales un alto el fuego permanente en Gaza y Líbano, la entrada masiva de ayuda humanitaria para la población civil, la liberación incondicional de todos los rehenes, y un futuro de paz que pasa por la aplicación de la solución de dos Estados.
"Es imprescindible terminar con la espiral de violencia, es imprescindible estabilizar la región. Por eso pedimos reiteradamente y en todos los foros internacionales un alto el fuego permanente en Gaza y Líbano, la entrada masiva de ayuda humanitaria para la población civil, la liberación incondicional de todos los rehenes, y un futuro de paz que pasa por la aplicación de la solución de dos Estados"
Frente a la desinformación que leo y escucho, quiero dejar claro que España no vende armas a Israel. Oriente Medio no necesita armas, necesita paz. Por eso, y soy muy firme en ello, desde el 7 de octubre de 2023, España no concede nuevas licencias para la exportación de armas a Israel y monitorizamos las anteriores para que no se produzcan ventas. Además, no autorizamos que barcos que portan armas con destino a Israel hagan escala en nuestros puertos. Repito, España ni vende ni autoriza el tránsito de armas que tengan por destino final a Israel.
Nos opondremos a todos aquellos que quieren destruir la solución de dos Estados y que atizan la violencia. ¿Cuántas décadas más de destrucción hacen falta para comprender que ni la libertad que pide el pueblo palestino ni la seguridad que pide el pueblo israelí pueden construirse con más violencia? La libertad y la seguridad duraderas se construyen no contra los demás ni frente a los demás, se construyen con los demás. Por eso, hemos impuesto sanciones a colonos que ejercen la violencia en Cisjordania contra población civil palestina. También las hemos impulsado en el marco de la Unión Europea para poner fin a estas acciones violentas, a los que las financian y a los que las instigan. Además de la violencia de los colonos, en Cisjordania se suceden operaciones militares que están dejando un altísimo número de víctimas desde hace más de un año y deben concluir. También hemos apoyado todos los paquetes de sanciones a la organización terrorista Hamás.
"España presentó el pasado junio su declaración de intervención en el procedimiento iniciado por Sudáfrica contra Israel ante la Corte Internacional de Justicia"
Queremos que prevalezca el derecho internacional y no gane la impunidad. Con ese objetivo y también para que callen las armas, para que lleguen el diálogo y la paz, y dejen de morir civiles inocentes, España presentó el pasado junio su declaración de intervención en el procedimiento iniciado por Sudáfrica contra Israel ante la Corte Internacional de Justicia. La falta de acceso de la ayuda humanitaria a Gaza y la destrucción de infraestructuras no pueden continuar. También intervenimos en la opinión consultiva sobre las consecuencias jurídicas derivadas de las políticas y prácticas de Israel en el Territorio Palestino Ocupado, incluido Jerusalén Este. Asimismo, presentamos observaciones defendiendo la competencia de la Corte Penal Internacional en la emisión de órdenes internacionales de arresto.
Nuestra postura se sustenta en el derecho internacional. La Asamblea General de las Naciones Unidas votó con una enorme mayoría, incluida España, el pasado 17 de septiembre que Israel cumpla con el derecho internacional, retire sus fuerzas militares, cese toda la actividad de asentamientos, desmantele parte del muro en Cisjordania, devuelva la tierra y propiedad ocupada en 1967 y permita el retorno de los refugiados.
España ha solicitado reiteradamente a la Comisión Europea la revisión del Acuerdo de Asociación UE-Israel a la luz de la situación de los derechos humanos en Gaza. El pasado 13 de noviembre, junto a mi homólogo de Irlanda, pedimos al Alto Representante de la Unión Europea que la Comisión emprenda de inmediato la revisión del cumplimiento por parte de Israel de sus obligaciones de respeto de los derechos humanos y principios democráticos.
España mantiene asimismo un apoyo constante al pueblo del Líbano que reforzamos en estos complicados momentos. Este apoyo se materializa también con nuestra presencia en la misión de paz de las Naciones Unidas, FINUL, desplegada por decisión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que contribuye a la seguridad regional con 667 efectivos españoles y el liderazgo del general Aroldo Lázaro. A todos ellos quiero reiterar mi agradecimiento por su labor y compromiso con la paz y la estabilidad del Líbano y de toda la región. El del Líbano es el segundo mayor contingente de países de la Unión Europea y nuestro mayor despliegue en una operación de mantenimiento de la paz de la ONU, que hoy cuenta con más de 10.000 soldados.
Hemos condenado con firmeza los ataques israelíes deliberados contra la FINUL, cuya presencia es hoy más importante que nunca. Los ataques contra las operaciones de mantenimiento de la paz son una violación del derecho internacional que no podemos permitir. Y todos tienen la obligación de garantizar la seguridad del personal civil y militar de la misión. Precisamente, el pasado 30 de octubre en Nueva York volví a reunirme con el secretario general adjunto de las Naciones Unidas para Operaciones de Paz, para abordar la situación sobre el terreno en Líbano, la misión FINUL y la labor de nuestras tropas allí, y reiterarle nuestro compromiso con la permanencia de la misión, con la soberanía de Líbano, y con las Naciones Unidas y su secretario general.
Debemos apoyar a las Fuerzas Armadas del país, pilar fundamental para la estabilidad interna y para la aplicación íntegra de la Resolución 1701. Porque solo reforzando a las Fuerzas Armadas Libanesas podremos conseguir que sustituyan a Hezbollah en el control del sur de Líbano, garantizando así el pleno respeto a la soberanía de ese país y la aplicación de la Resolución 1701, con la retirada de las tropas israelíes al otro lado de la Línea Azul y terminando con el lanzamiento de cohetes de Hezbollah sobre Israel.
El ministro Albares posa junto a una bandera de las Naciones Unidas durante una visita. Foto: Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación de España
A principios de año, en enero, viajé al país y anuncié treinta millones de euros en cooperación para los próximos tres años. Desde que comenzaron los bombardeos en Beirut y en el resto del país a finales del mes de septiembre, hemos destinado ya casi dos millones de euros adicionales en ayuda humanitaria, incluyendo dos envíos con doce toneladas de material médico y ayuda para paliar la situación humanitaria. Me he reunido con mi homólogo libanés en Barcelona —durante el foro regional de la Unión por el Mediterráneo— y también conversamos recientemente por teléfono. En ambas ocasiones, le reiteré el compromiso de España con la estabilidad y la paz en su país. Me agradeció, como lo hacen frecuentemente los ministros de los países de la región a los que he viajado y que recibo en España: Jordania, Palestina, Líbano, Egipto, Qatar, Arabia Saudí, Bahréin, Turquía, la posición y el apoyo constante de España a la paz en Oriente Medio.
"Aliviar la situación humanitaria ha sido una prioridad para España desde el primer momento"
Por ello, aliviar la situación humanitaria ha sido una prioridad para España desde el primer momento. Siempre estaremos del lado de aquellos que necesitan nuestro apoyo y solidaridad. En 2023, contribuimos desde el Ministerio de Asuntos Exteriores y la Agencia Española de Cooperación con más de cincuenta millones de euros en cooperación y acción humanitaria para Palestina, triplicando la cifra del año anterior. Para 2024, nuestra ayuda estará en niveles similares.
Además, durante la reunión intergubernamental España–Palestina, acordamos una nueva estrategia bilateral de cooperación para la que prevemos movilizar al menos setenta y cinco millones de euros en dos años, centrada en la construcción del Estado de Palestina mediante el apoyo a la Autoridad Palestina y en la recuperación del país frente a los efectos del conflicto.
Ello se une a nuestro compromiso con UNRWA, organismo de las Naciones Unidas indispensable e irremplazable para la dignidad y esperanza de las niñas y niños y familias de refugiados palestinos en la región a través de los servicios que presta en educación, sanidad y servicios sociales a más de seis millones de personas en toda la región. UNRWA es además un factor de estabilidad para la región. Sin su presencia, las tensiones y el conflicto se recrudecerían. Además, no hay alternativa en el terreno en estos momentos para prestar ayuda humanitaria a los dos millones de gazatíes que dependen de ella para subsistir.
Desde el siete de octubre de 2023, España ha contribuido a UNRWA con cuarenta y tres millones de euros, y somos la presidencia de su Comité Asesor desde el pasado mes de julio. El pasado mes de septiembre, durante la Semana de Alto Nivel de las Naciones Unidas, España copatrocinó su evento para defender la educación en Gaza. Hace diez días en Ginebra, presidimos la reunión del Comité Asesor y hemos condenado, junto a Irlanda y Noruega, la aprobación por parte de la Knesset israelí de una legislación que impide a UNRWA operar en los territorios palestinos ocupados. Su trabajo es imprescindible y merece todo nuestro apoyo. Por eso, aportará a UNRWA cuatro millones de euros adicionales. Su defensa es la defensa no solo de la dignidad y los derechos de los refugiados palestinos reconocidos en varias resoluciones de la Asamblea General, sino también del derecho internacional y de las Naciones Unidas, un sistema imprescindible para garantizar la paz y la seguridad mundiales. Y hoy quiero reiterar nuestro apoyo total a las Naciones Unidas, a su secretario general, a sus agencias y sus misiones de paz.
He expuesto lo que hacemos y lo que vamos a seguir haciendo: apoyando los esfuerzos para la paz, para el fin de la guerra y de la violencia, en todas sus formas. La guerra nos interpela como sociedad y como seres humanos. Todos somos iguales ante el dolor y no podemos permanecer indiferentes ante tanto sufrimiento. Limitarse a lamentar el triste destino de millones de seres humanos que llevan décadas padeciendo guerras, muerte e injusticia no sería digno del país al que representamos ni de esta cámara ni de nosotros mismos. Debemos actuar y eso es lo que hace nuestra política exterior.
"Limitarse a lamentar el triste destino de millones de seres humanos que llevan décadas padeciendo guerras, muerte e injusticia no sería digno del país al que representamos ni de esta cámara ni de nosotros mismos"
Ningún político, ningún demócrata puede resignarse a que la violencia sea un destino para millones de seres humanos porque es renunciar a nuestras convicciones, a lo que creemos, lo que defendemos y lo que hacemos. Ante la magnitud de esta tragedia, ante el sufrimiento del pueblo palestino y del pueblo libanés, también del pueblo israelí, no podemos quedarnos de brazos cruzados, resignarnos, lamentar el sufrimiento y mirar para otro lado. La indiferencia no va a traer la paz. La indiferencia no construye los hospitales y las escuelas que se necesitan, no hace llegar los alimentos y medicinas que se necesitan, no va a sumar las voluntades de países y Estados que se necesitan para la paz. Por eso, señorías, la inacción, la indiferencia, el mirar para otro lado es tomar partido contra las víctimas.
Frente a la resignación y el fatalismo, tenemos que ofrecer esperanza y trabajar desde la esperanza, porque existe esa esperanza, existe un camino para la paz y todos sabemos que pasa por la solución de dos Estados por la que trabajamos con nuestra política exterior con identidad propia. Un camino del que no debemos desviarnos. Todos sentimos el dolor y la indignación ante imágenes desoladoras que apelan a lo más profundo de la humanidad que compartimos. Pero este dolor tampoco puede cegar y hacernos caer en las tentaciones del odio y el extremismo que perpetúan el conflicto.
Hay que condenar también con firmeza la tentación del antisemitismo. El Gobierno de Israel, el Estado de Israel y el pueblo de Israel no son lo mismo. Hay que rechazar con igual firmeza la tentación de la islamofobia y el racismo. Hamás, la Autoridad Nacional Palestina y el pueblo palestino no son lo mismo. Combatimos todas y cada una de las formas de odio y violencia. Tenemos que unirnos en torno a la humanidad, a la tolerancia, a la paz.
Invito a todas las fuerzas políticas a unirse a los esfuerzos de España para el fin de la guerra, para la paz, para la protección de los civiles, para la solución de dos Estados, para la defensa de las Naciones Unidas. Desde el Gobierno trabajamos cada día con ese horizonte de alcanzar la paz. También les pido la misma honestidad de reconocer que España está haciendo más que ningún otro Estado para parar la guerra en Líbano, en Gaza, en Oriente Medio, y para proteger a los civiles. Así lo hacen todos los países de la región que, reiteradamente, expresan su agradecimiento a la posición y el liderazgo de España.
"La política exterior de España va a continuar trabajando por ello: por la paz, por la democracia, por los derechos humanos, por el derecho internacional, por la defensa de las Naciones Unidas y el multilateralismo"
Tenemos que construir puentes hacia una paz en la que tienen que estar y tenemos que estar todos. Tenemos que unir fuerzas para el diálogo y para acciones encaminadas a la paz que deben alcanzar palestinos e israelíes para que toda la región de Oriente Medio tenga un futuro de estabilidad y prosperidad. Nadie debe tener la tentación de importar las divisiones de Oriente Medio a nuestra sociedad. Por eso pido a todas las fuerzas políticas que unamos fuerzas para seguir dando pasos en favor de la paz, en Oriente Medio y en Ucrania, y por un mundo sin guerras y más seguro y próspero para todos. Les pido una voz unida para tender puentes por la paz, y no voces que importen divisiones de otras regiones a España.
La política exterior de España va a continuar trabajando por ello: por la paz, por la democracia, por los derechos humanos, por el derecho internacional, por la defensa de las Naciones Unidas y el multilateralismo.
*Este artículo está basado en la intervención del ministro Albares del jueves, 28 de noviembre, en el Congreso de los Diputados.