Martes, 28 de julio de 2026
ANÁLISIS

¿Quién liderará la política digital en España? Las lecciones de Trump en EE. UU. y Georgescu en Rumanía

"La última campaña de Trump ha apostado por pódcast y vídeos, trasladando la batalla al terreno digital". El analista Andrés Ortega reflexiona sobre este cambio de paradigma en las campañas electorales, comparando el caso de Trump con el de Georgescu en Rumanía, un candidato independiente y ultraderechista que ha triunfado en la primera vuelta de las presidenciales gracias a TikTok y otras redes sociales. "Las campañas se ganarán o se perderán en el dominio de la plaza digital, de una forma automatizada y muy personalizada que alienta la polarización", advierte Ortega.

Andrés Ortega Andrés Ortega 5 de diciembre de 2024
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TikTok se ha convertido en uno de los grandes campos de batalla de la política actual. |  Unsplash / Solen Feyissa
TikTok se ha convertido en uno de los grandes campos de batalla de la política actual. | Unsplash / Solen Feyissa
La primera campaña presidencial de Barack Obama, en 2008, marcó un antes y un después por su utilización de las redes sociales por ordenador, los SMS y el correo electrónico. La del referéndum sobre el Brexit y la de Donald Trump en 2016, en otro giro, por la manipulación de la información, la desinformación individualizada, y el hackeo de los electores a través de esos medios sociales ya móviles (gracias, en gran parte, a la empresa Cambridge Analytica).

"Las campañas se han transformado. Quien no se adapte a las nuevas técnicas electorales perderá"
En 2024, la campaña de Trump se ha centrado, con éxito, en pódcast e
influencers dirigidos a un público joven. En Rumanía, Călin Georgescu, estrella de ultraderecha en TikTok, ha surgido de las redes para quedar en cabeza en la primera vuelta de las elecciones presidenciales. Las campañas se han transformado. Quien no se adapte a las nuevas técnicas electorales perderá.

Harris, gracias a grandes donantes y a micropagos de simpatizantes, le ganó a Trump en una recaudación siempre excesiva: unos 1.650 millones de dólares, frente a 1.000 millones. Pero la campaña de Trump fue más efectiva y ganó en el terreno de juego del internet. Se dice que su hijo adolescente, Barron, de dieciocho años, influyó en este giro. Muy próximo a los medios de su generación, le aconsejó los influencers a los que acudir en busca de apoyo.

En el último tramo de su campaña, Trump grabó una serie de pódcast con entrevistadores conocidos en ese ámbito y junto a influencers populares, e, indica un análisis de Wired, rodeado esencialmente de jóvenes varones. Se siguieron celebrando los mítines tradicionales, posiblemente con mucha menos eficacia, salvo para la televisión. Esta aún resulta indispensable, aunque no está claro por cuanto tiempo más. Los pódcast, sin cámaras y solo con micrófonos, y los vídeos han demostrado ser decisivos, al menos en elecciones de ámbito nacional. El contacto con los electores, sobre todo los jóvenes, se hace hoy a través de las pantallas y los auriculares, por medio de YouTube, Spotify, TikTok y otras plataformas.

No ha sido algo repentino. Las campañas llevaban cuatro años o más reclutando a influencers para estos fines. Se habían percatado de que los mensajes no llegaban a los electores a través de los medios tradicionales —esos que siguen los ciudadanos más interesados en política y que Elon Musk quiere atacar—, incluso de las redes sociales más hechas, sino de los nuevos. La campaña de Harris invirtió mucho más que Trump en Facebook e Instagram. Trump prefirió otros canales, mucho más baratos, y ganó (no solo por esta razón, claro). Por algo, los influencers, influyen, en este caso, desde la manosphere —que se podría traducir como machoesfera— esa "variada colección de sitios web, blogs y foros en línea que promueven la masculinidad, la misoginia y la oposición al feminismo", según la definición de Wikipedia.
 
En otro país, Rumanía, desde la ultraderecha, independiente y sin partido, Călin Georgescu, casi un desconocido hace unos meses, ha logrado situarse en cabeza en la primera ronda de las presidenciales en Rumanía. Con cerca del 23% de los votos, ha sorprendido a los analistas que no le vaticinaban más de la mitad, ha sacado de la carrera al actual primer ministro socialdemócrata, Marcel Ciolacu (19,15%), y en la segunda vuelta, el 8 de diciembre, se enfrentará a la centrista Elena Lasconi que obtuvo un 19,7%. En las legislativas, sin embargo, al no tener partido, no ha tenido presencia. Las ha ganado la socialdemocracia, que tendrá que pactar con los de Lasconi y otros para formar Gobierno, aunque la ultraderecha, en varios partidos, ha obtenido un resultado significativo. El Tribunal Constitucional se ha negado a anular la primera vuelta de las presidenciales, pese a diversas presiones.

"Georgescu domina Tiktok y es prorruso, otanescéptico, antivacunas y enaltecedor de líderes fascistas rumanos de los tiempos de la Segunda Guerra Mundial. No participó en ningún debate en televisión"
¿El secreto de Georgescu? Domina TikTok, la red social de videos cortos de propiedad china que tanto éxito ha tenido entre los jóvenes en Estados Unidos y en Europa, y en otros de estos medios sociales como Facebook, Instagram y X (antes Twitter), donde diversos grupos le han apoyado. Georgescu, de 62 años, es prorruso, otanescéptico (posición en la que ahora se ha moderado), antivacunas y enaltecedor de líderes fascistas rumanos de los tiempos de la Segunda Guerra Mundial. No participó en ningún debate en televisión. Detrás podría estar el apoyo financiero de BOGPR (supuestamente Bogdan Peschir, según una publicación rumana), un influencer billonario que nada en bitcoins de origen desconocido. También desde Bucarest y Bruselas, se ha acusado a Rusia de estar detrás.

Aunque veremos qué pasa en la segunda vuelta, la suya es fuerza en las redes. Georgescu ha trastocado la política rumana. Es una fuerza disruptiva. Con métodos que se está trasladando a otras democracias llamadas liberales. La Comisión Europea, sobre la base de la Ley de Servicios Digitales en vigor, está investigando cómo TikTok —considerada según esta norma como una "plataforma en línea muy grande— no impidió, como hubiera debido, la difusión de desinformación y campañas políticas no autorizadas. Pero la red social rechaza haber actuado mal. 

Todas estas nuevas técnicas y tecnologías transforman la política en democracia para mal. La inteligencia artificial empieza a facilitar hacer un pódcast, con preguntas y respuestas habladas, simplemente introduciendo unos datos o un texto. Por ejemplo, el notebookLM de Google lo hace, de momento, solo en inglés, y es muy fácil de utilizar. Vamos hacia campañas automatizadas, como ya ocurre con el márquetin. 

"Quienes no sepan dominar esta plaza digital no tendrán opciones de ganar"
Hay que tener en cuenta, además, que las redes generan polarización y roban la atención de sus usuarios, un bien escaso y muy buscado. La política no solo utiliza estos nuevos medios para difundir sus credos, los ataques a los rivales con manipulaciones y desinformaciones, sino también para recabar información sobre el estado de ánimo de los usuarios. En China, y en todos los países occidentales que se lo pueden permitir, el análisis de redes ha crecido, pues es un complemento muy potente y de actualización permanente a las encuestas tradicionales y a las conclusiones de los cualitativos, los grupos de discusión. 

Las campañas se ganarán o se perderán en la plaza digital, dónde están los electores jóvenes y no tan jóvenes, mientras los más mayores, menos digitalizados, van desapareciendo. Campañas automatizadas y personalizadas, dirigidas con la cada vez más importante ayuda, diseño, de hecho, de la IA, y generando una creciente polarización. Como decimos, quienes no sepan dominar esta plaza digital no tendrán opciones de ganar.
Andrés Ortega
Andrés Ortega
Analista, escritor y periodista
Escritor galardonado con el Premio Jovellanos de Ensayo (2025) por 'Soledad sin solitud', y autor de la novela de anticipación 'Sé agua' (2025). Es experto en diversos campos y cuenta con experiencias como corresponsal internacional, editorialista y columnista, asesor gubernamental e investigador del Real Instituto Elcano.
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