Miércoles, 5 de agosto de 2026
CARTA ABIERTA

La respuesta a 'The Economist' del primer catedrático Príncipe de Asturias en EE. UU.: "Vuestros propios informes sitúan a España entre las mejores democracias del mundo"

Jesús M. de Miguel responde al artículo "Pedro Sánchez clings to office at a cost to Spain’s democracy" de 'The Economist'. El primer catedrático Príncipe de Asturias en Estados Unidos argumenta que el semanario asume las ideas de la derecha y la ultraderecha española, faltando a su obligación de proporcionar una información completa y contrastada. Para él, "la realidad es más bien que el PP no logra una mayoría parlamentaria alternativa para ejecutar un voto de censura al Gobierno actual. Pero está cerca, y eso le estimula a una política de oposición que ataca constantemente, vota siempre en contra y crea bulos de forma continua".

Jesús M. De Miguel Jesús M. De Miguel 6 de octubre de 2024
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Pedro Sánchez asiste al 79º período de sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York. | Pool Moncloa/Borja Puig de la Bellacasa/Europa Press/ContactoPhoto
Pedro Sánchez asiste al 79º período de sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York. | Pool Moncloa/Borja Puig de la Bellacasa/Europa Press/ContactoPhoto
Soy un viejo suscriptor de The Economist. El semanario ofrece una información magnífica sobre lo que ocurre en el mundo. Aunque tiende a adoptar una posición relativamente conservadora. Considero que su actitud intelectual respecto de China y Rusia es políticamente acertada. La semana pasada, por ejemplo, leí meticulosamente su amplio artículo sobre Hong Kong, así como uno más breve sobre la adopción de niñas chinas. Es una buena fuente de información internacional. Sin embargo, las noticias que normalmente publica sobre España son mejorables. Creo que no llegan a entender nuestro país, y que además adoptan posiciones poco responsables. 

"Los estudios sobre la democracia sitúan a España en la posición 23ª de todo el mundo"


The Economist publica anualmente un análisis sobre la democracia en el mundo —el Democracy Index— que realiza su propia organización The Economist Intelligence Unit. Es una fuente de información excelente. Esos estudios sitúan, actualmente, a España entre las mejores democracias del mundo. En ello coinciden con lo que es seguramente el mejor estudio mundial sobre democracia/autocracia que es el V-Dem Institute (Varieties of Democracy) sueco. La posición de España en ambos coincide con la posición 23ª de todo el mundo. No hay pues duda de que actualmente España es un país plenamente democrático. Además con una economía que va bien, con la excepción de una tasa de desempleo tradicionalmente alta, que consigue bajar poco a poco. 

Airear sospechas sin fundamento es poco responsable. El pasado 3 de octubre The Economist publicó un artículo en el que sugiere que el Presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, se agarra al poder "a costa de la democracia en España". El problema es que el artículo utiliza los argumentos de la oposición, del Partido Popular y de la ultraderecha Vox [Nota del editor: Vox admite haber recibido 9,2 millones de un banco húngaro próximo a Orbán], sin enjuiciar racionalmente lo que ocurre. Toma los bulos como hechos, la desinformación como la realidad. Adopta la posición de la derecha y ultraderecha. Es cierto que el Gobierno central actual en España se basa en una coalición de partidos, a veces inestable. Pero en Europa eso es cada vez más usual. No hace disminuir la democracia de un país el que se base en un Gobierno de coalición. Gobiernos muy dominantes pueden tender a veces peligrosamente a medidas autocráticas. La democracia se basa pues mucho en equilibrios y críticas. 

"The Economist adopta la posición de la derecha y ultraderecha española cuando acusa a Pedro Sánchez de agarrarse al poder 'a costa de la democracia en España'"


La realidad es más bien que en España el partido de la oposición —el Partido Popular— no logra ser realmente popular. Incluso juntándose con una ultraderecha de tintes franquistas —el partido Vox— no logra una mayoría parlamentaria alternativa para ejecutar un voto de censura al Gobierno actual. Pero está cerca, y eso le estimula a una política de oposición "a cara de perro", que ataca constantemente, vota siempre en contra (incluso cuando le podría favorecer), y crea bulos de forma continua. Es una oposición conservadora (con alianzas con la ultraderecha) pero poco efectiva. 

La realidad del país es que la economía va muy bien. Además los nacionalismos periféricos (catalán y vasco) están mucho más tranquilos. Siguen ahí, y seguirán, pero al menos negocian, asisten al Congreso, y presentan sus reivindicaciones. Cataluña tiene ahora un presidente de la Generalitat, Salvador Illa, socialista. Las medidas tomadas por el Gobierno democrático central han sido arriesgadas. Pero han funcionado. Son la amnistía, y el impulso de una reforma de los recursos económicos de las nacionalidades periféricas. 

"La realidad es más bien que el Partido Popular no logra ser realmente popular. El primer partido de la oposición en España debe tomar una decisión más clara sobre si adopta o no las peticiones extravagantes de la ultraderecha"


Lo que no deja dormir a la oposición de derechas es la insistencia de que el Gobierno democrático actual pretende seguir hasta el término natural de la legislatura. Se presiona para que se convoquen elecciones generales, a ver si la derecha y ultraderecha tienen más suerte. El Centro de Investigaciones Sociológicas (coloquialmente, "Tezanos") un día les da esperanzas y otro día se las quita. En el ínterin el asalto al poder —por todos los medios imaginables— es continuo. El Gobierno actual resiste. 

Mientras tanto la derecha del Partido Popular debe tomar una decisión más clara sobre si adopta o no las peticiones extravagantes de la ultraderecha. Al respecto, el PP ha ido variando de opinión. Durante unos meses el PP adoptó las peticiones de la ultraderecha de Vox, e incluso del novísimo partido de ultraderecha Se Acabó la Fiesta (sic). En las últimas semanas, desorientados por su inefectividad, han decidido pasar a una ofensiva diferente. Ahora el PP trata de presentar algunas políticas en áreas sociales como vivienda, empleo, y educación. Pero el problema es que la derecha tradicionalmente se ha opuesto a casi todas las mejoras en esos ámbitos. No son pues muy creíbles sus alternativas actuales. Tras fracasar de nuevo variarán seguramente de estrategia. 

"¿Cómo se justifica el artículo con los estudios de democracia de la propia Economist Intelligence Unit que sitúan a España en tan buena posición democrática?"


El argumentario del artículo de The Economist es el de la oposición conservadora y de la ultraderecha. Presenta los mismos bulos, desinformaciones, y opiniones de la oposición. Eso no es periodismo responsable. Hay que ofrecer información, no bulos ni mentiras. Es irresponsable que The Economist asuma esas posiciones. El periodismo responsable debe informar, no tomar partido. Por otro lado, no puedo imaginar—personalmente— cómo sería un Gobierno en España de coalición de derechas, con la ultraderecha, y los independentistas catalanes. ¿Piensa seriamente The Economist que esa sería una solución más democrática para España? Por otro lado, ¿cómo se justifica ese artículo con los estudios de democracia de la propia Economist Intelligence Unit que sitúan a España en tan buena posición democrática?

"Pedro Sánchez no se agarra al poder, es el presidente del Gobierno elegido democráticamente"


Cierto, la democracia en España parece frágil, a tenor de las luchas intestinas entre el Gobierno actual progresista y la oposición conservadora (y ultra). Pero no puede achacarse el problema al deseo del presidente Pedro Sánchez de agarrarse al poder. No se agarra: es el presidente de Gobierno elegido democráticamente. Por otro lado, si no resistiera quizás la situación sería mucho peor aún: un Gobierno de derechas en coalición con la ultraderecha de Vox, y quizás con los propios independentistas catalanes. En Europa no necesitamos más incertidumbre ni más ultraderecha. 
Jesús M. De Miguel
Jesús M. De Miguel
Doctor en Sociología y Ciencias Políticas
Doctor en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense y en Sociología por la Yale University. Ha ocupado la Cátedra de Estudios Españoles Príncipe de Asturias en la Georgetown University, Washington D. C.
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