Tras meses de negociación con el Partido Popular, y con el mandato de la gobernadora interina del Banco de España (BdE) a punto de caducar, el presidente Sánchez nombró a José Luis Escrivá para ocupar el cargo durante los próximos seis años.
La decisión ha levantado un fuerte debate acerca de la capacidad del propio Escrivá para ejercer su labor de forma independiente respecto al Ejecutivo, del que ha formado parte durante más de cuatro años. Ayer, tomó posesión del cargo, sin discursos de ningún ministro, para transmitir una imagen de independencia.
"La decisión ha levantado un fuerte debate acerca de la capacidad del propio Escrivá para ejercer su labor de forma independiente respecto al Ejecutivo"
La controversia en torno a Escrivá se relaciona con la responsabilidad del gobernador del BdE respecto al Gobierno de España. Sus funciones se dividen en dos roles interrelacionados. A nivel europeo, el gobernador representa los intereses de España en la política monetaria, participando en el Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo; importante, por ejemplo, para la definición de tipos de interés en la Zona Euro. A nivel nacional, el gobernador promueve la estabilidad del sistema financiero, supervisa la solvencia de las entidades bancarias y asesora al Gobierno mediante la elaboración de informes y estudios.
Es precisamente en esta última función, donde la independencia del BdE ha sido tradicionalmente considerada esencial para asegurar que las decisiones públicas estén libres de influencias políticas. Sin embargo, como han señalado
Jordana y Rosas Ballina, la independencia de estas instituciones no es una garantía de su efectividad, sino que esta depende del contexto político de cada país.
En la España actual, con un Gobierno de coalición en minoría y un panorama político fragmentado, esta independencia se ve ya condicionada por la propia coyuntura, que actúa como un freno tanto para el Ejecutivo como para el BdE.
"En la España actual, con un Gobierno de coalición en minoría y un panorama político fragmentado, esta independencia se ve ya condicionada por la propia coyuntura, que actúa como un freno tanto para el Ejecutivo como para el BdE"
La
catedrática en economía de la Universidad Complutense de Madrid, Antonia Díaz, resalta que existe cierta confusión respecto a la definición de la independencia del BdE: "El BdE no está para criticar, sino para asesorar al gobierno con evaluaciones rigurosas de política económica. La crítica que el Banco de España pueda hacer sobre las políticas del Gobierno debe ir implícita en los resultados de sus estudios que, como tales, deben ser técnicos". Por ello, y
como recordaba Luis Puch en Agenda Pública, el candidato elegido debería tener una trayectoria con experiencia en el propio BdE, pero también en la academia o en la política, "porque se puede ser independiente sin ser neutral".
Es importante también considerar el panorama internacional. En países como Italia, Austria y Alemania, los gobernadores de los bancos centrales han ascendido al cargo tras largas carreras en estos mismos organismos o en otros entes económicos internacionales, como el Banco Mundial.
Por otro lado, en países como Portugal y Francia, los gobernadores han tenido previamente responsabilidades gubernamentales. En el caso de Mário Centeno en Portugal, fue ministro de Finanzas antes de asumir el cargo de gobernador del Banco de Portugal. Escrivá sigue este segundo modelo, pero su trayectoria incluye una amplia experiencia en el propio BdE. Durante su trabajo como ministro ha elaborado importantes funciones en el desarrollo de los presupuestos, como la reforma de las pensiones públicas y la transición digital.
Las críticas a Escrivá se centran precisamente en su capacidad para mantener la independencia necesaria, especialmente en su papel de fiscalizar al Gobierno. En esta línea, el PP ha acusado al Gobierno de "colonizar" las instituciones y ha afirmado que Escrivá no podrá ejercer sus funciones de forma verdaderamente independiente.
No obstante,
el PP no propuso un candidato alternativo durante los dos meses de negociaciones, perdiendo así la oportunidad de influir en el nombramiento del subgobernador u otros altos cargos del BdE. Según
José Antonio Zarzalejos, periodista y consejero de Agenda Pública, "al eludir la convención de designar a una persona de consenso pierde sentido proponer a un cargo subordinado —el de subgobernador— que legitimaría la inadecuación de la decisión gubernamental".
"El ruido mediático que a menudo acompaña las decisiones del Gobierno de Sánchez no hace más que oscurecer las críticas legítimas que podrían formularse sobre el nombramiento del jefe de una institución tan relevante"
No obstante, esta falta de acción subraya las dificultades del PP para ejercer su papel de oposición de manera efectiva, un año después de las elecciones. Cómo señala Díaz: "La postura revela que no se entiende en qué consiste el papel de la oposición al Gobierno en un sistema democrático. Y creo que no es exclusiva del PP. Lo que sí ayuda a la salud democrática es la lealtad gobierno-oposición".
El ruido mediático que a menudo acompaña las decisiones del Gobierno de Sánchez oscurece muchas veces las críticas legítimas que podrían formularse sobre el nombramiento del jefe de una institución tan relevante. Así, esta perspectiva alimenta una visión cínica de la política, en la que las decisiones institucionales se subordinan a intereses partidistas. Sin duda, España necesita una oposición y unos medios que asuman su responsabilidad con seriedad, evitando caer en exageraciones que devalúan su credibilidad.
En cuanto a la acción del Gobierno, esta decisión sienta un precedente inadecuado, según Zarzalejos. "La independencia de un cargo de estas características no es susceptible de una exacta medición, es un intangible que se percibe o no. Por eso, es un mal precedente, porque en nuestro país se justifica una arbitrariedad propia en otra del adversario", resume Zarzalejos. Mientras que Díaz no cree que el nombramiento concreto de Escrivá afecte al funcionamiento democrático del país y recuerda que ya existen varios precedentes por parte de los dos partidos mayoritarios de nombrar a miembros del Gobierno a puestos técnicos, como los nombramientos de Elvira Rodríguez como presidenta de la Comisión Nacional del Mercado de Valores o la ruptura de protocolos que supuso el nombramiento de Hernández de Cos. Aunque la propia Díaz resalta que ello no implica "prejuzgar su labor, que considero que ha sido más que correcta y mucho mejor que la de otros gobernadores en el pasado".
Además, la transición de un ministro en activo a una posición de responsabilidad supervisora supone un problema de forma pero no de fondo, aunque no por ello menos importante. Como argumenta Zarzalejos: "el nombramiento no es ilegal. La valoración se formula desde la perspectiva de la vigencia de las convenciones y usos democráticos". Sin embargo, la apariencia de imparcialidad e independencia se ve quebrada con este nombramiento. Si bien es cierto que el perfil concreto de Escrivá y su trayectoria profesional indican que será capaz de realizar sus nuevas funciones de manera adecuada.