El pasado 10 de junio terminó el mandato de Pablo Hernández de Cos como gobernador del Banco de España. Han sido seis años intensos (2018-2024), tal y como reconocía el propio gobernador saliente en el Blog del Banco. La pandemia, la guerra de Putin y en Gaza, y especialmente la Gran Inflación, han marcado el conjunto de estos años. Con ello, las condiciones para la estabilidad de precios y financiera, que son la principal tarea que los bancos centrales tienen encomendada.
A la vez, los múltiples retos a los que se enfrenta la economía global han tenido un gran protagonismo en la agenda del gobernador saliente. Entre dichos retos podemos destacar la nueva globalización con fragmentación regional, el envejecimiento en España y en Europa, el cambio técnico que trae la inteligencia artificial, la emergencia climática, y las dificultades que acarrean para la acción pública la desinformación y la polarización. El análisis económico de todas estas cuestiones es y seguirá siendo otra pieza clave en las tareas que tiene encomendadas el Banco de España.
"Pablo Hernández de Cos ha sido ante todo un técnico. No podía ser de otra manera para un funcionario de reconocido prestigio y larga trayectoria en el Banco de España."
Creo que el acuerdo unánime entre estudiosos y profesionales es que frente a todas estas tareas Pablo Hernández de Cos ha sido ante todo un técnico. No podía ser de otra manera para un funcionario de reconocido prestigio y larga trayectoria en el Banco de España. El mandato de Hernández de Cos habrá servido para restaurar buena parte del prestigio de la institución, quizá dañado de mandatos anteriores. Los testimonios sostienen que su desempeño ha sido excepcional tanto en el consejo de gobierno del BCE en Fráncfort, como en el Comité de Supervisión del BIS (el banco central de los bancos centrales) en Basilea. Se dice que en estos organismos en los que se toman decisiones tan importantes para el bienestar de todos, los argumentos de Hernández de Cos han sido siempre tenidos en alta consideración.Un desempeño tan destacable debería deparar un futuro brillante. De momento hemos sabido que Hernández de Cos se incorpora al profesorado de la Escuela de Negocios IESE como profesor de Economía. Esto garantiza la transmisión de su conocimiento sobre política monetaria y bancaria a las élites empresariales que se forman en esa prestigiosa institución. Conviene recordar que su nombramiento como Gobernador fue uno de los últimos actos políticos del gobierno saliente de Mariano Rajoy, a propuesta del ministro Escolano, y bajo la tutela mayor del ministro Montoro.
El componente técnico contrastado no quita reconocer también que despolitizar las tareas del banco central es siempre un reto. El reto, no obstante, resulta en sí mismo altamente político tanto en sus motivaciones como en sus consecuencias distributivas. Un ejemplo notorio de esta circunstancia ha tenido que ver en los últimos tiempos con los
importantes efectos distributivos de la inflación, y más aún con los efectos distributivos de la respuesta a la inflación por parte de la política monetaria. Una consecuencia inevitable de cualquier política económica que no discrimina entre agentes es redistribuir renta y riqueza de manera no deseada. Puesto que los hogares difieren en sus activos y su endeudamiento, como difieren en su renta y en su vulnerabilidad al desempleo,
la política monetaria afecta todos estos elementos de distinta manera, con importantes consecuencias distributivas. Aunque dichas consecuencias no se tengan en cuenta en las decisiones de subidas de tipos de interés, sí importa el modo en el que se puede aliviar (o no) la carga financiera de los deudores en tiempos difíciles. También importa para la eficacia de la transmisión de la política económica. En este asunto podemos decir que
el Sr. Hernández de Cos se ha mostrado en múltiples ocasiones más sensible que por ejemplo su contraparte en el BCE, Mme. Lagarde.
No se puede perder de vista tampoco, que la subida de tipos en la lucha contra la inflación ha supuesto ya en el año 2023 una transferencia de fondos enorme desde los contribuyentes europeos a las instituciones financieras de la zona euro: unos 140.000 millones de euros en el conjunto de la zona euro, con cerca de 10.000 millones desde la cuenta del Banco de España. Una transferencia cuya magnitud en contra del contribuyente es previsible que se mantenga a lo largo del año 2024 y quizá más allá, y que veremos reflejada penalizando las cuentas públicas en los próximos años. Algunos dirán que esto es lo normal: las subidas de tipos benefician los resultados bancarios, como las bajadas los perjudican. Lo que no es tan normal son las circunstancias de las inmensas expansiones cuantitativas (quantitative easing) de las que veníamos, y que fueron necesarias para corregir las externalidades negativas asociadas a la Gran Crisis Financiera y a la Pandemia de la Covid-19. Decisiones de los bancos centrales, en el ejercicio de su independencia y su mandato, anteriores a poner en marcha el
quantitative tightening.
A este respecto, diríamos que la mayor tensión se alcanzó no hace tanto cuando alguna fuerza política se aventuró a anunciar que pondría al Gobernador frente a los tribunales de justicia. ¿Un disparate? Los que saben dirán que sí. El motivo de la denuncia: la
opacidad respecto a los detalles de cómo la banca española estaba engordando su cuenta de resultados por la necesidad de remunerar los depósitos bancarios como vía para retirar liquidez de la economía. Para dar respuesta a la queja, el Gobernador respondió poniendo por delante los estatutos del BCE y el “secreto profesional,” lo que no gustó demasiado. Lástima que en esta ocasión el Gobernador no apelara a la teoría económica como sí hizo a menudo en otras ocasiones. Es la teoría económica la que justifica los límites a la transparencia de la autoridad monetaria en su relación con el sistema bancario, y por lo que esos límites quedan recogidos en los estatutos del BCE. Y es que en múltiples ocasiones la información imperfecta acerca de quién recibe qué garantías o sobre quién es remunerado por qué depósitos contribuye a sostener la actividad de los bancos, y con ello la economía agregada.
"Sólo pasado algún tiempo se podrá valorar si en determinadas ocasiones el Banco de España se expuso demasiado en ámbitos que no son de su directa competencia, o si quizá lo hizo sin una adecuada evaluación de los efectos en el sistema financiero y en la efectividad de la política monetaria que justificara su activismo en contra"
A la vez, muchas de las cuestiones que tienen que ver con el buen funcionamiento del mercado de trabajo o con la sostenibilidad de las pensiones, que son prioritarias para la estabilidad de precios y financiera, también son muy políticas. Aquí el conflicto ha sido casi permanente, tanto en cuanto a los efectos de las subidas del salario mínimo como a los cambios en la negociación colectiva o en la respuesta salarial a la Gran Inflación. La confrontación con el Gobierno de coalición fue especialmente intensa respecto a las consecuencias de la subida del salario mínimo. La evolución del mercado de trabajo, paradójicamente favorable en los últimos tiempos quizá como consecuencia de la coyuntura internacional (por el reshoring), ha venido a desmentir los análisis más pesimistas del Banco de España y ha podido contribuir a incrementar las acusaciones de sesgo ideológico. Lo cierto es que sólo pasado algún tiempo se podrá valorar si en determinadas ocasiones el Banco de España se expuso demasiado en ámbitos que no son de su directa competencia, o si quizá lo hizo sin una adecuada evaluación de los efectos en el sistema financiero y en la efectividad de la política monetaria que justificara su activismo en contra.
En definitiva, un mandato caracterizado por el rigor técnico no exento de polémica, la sobriedad en la comunicación, y una mayor transparencia en el acceso a la información y los datos del Banco. Características que sin duda han contribuido a acercar al siglo XXI a una institución que en muchos de sus parámetros parecía anclada en el siglo XIX antes de la llegada del Gobernador Hernández de Cos.
Queda pendiente (ya más de un mes después) el relevo. Sería bueno que el candidato tuviera experiencia reconocida en banca, y en bancos centrales desde luego, y no estaría de más cierta experiencia académica, y política, por qué no, porque se puede ser independiente sin ser neutral.