Martes, 28 de julio de 2026
ANÁLISIS

Harris-Trump y la lucha por las identidades

En los días previos al debate, Harris perdía apoyo en las encuestas, aumentando el riesgo de repetir los resultados de 2016, en los que Hillary Clinton ganó el voto popular pero no consiguió asegurar los votos electorales suficientes. Harris sale reforzada del debate porque ha entendido las necesidades de sus votantes y ha sabido ganar al juego identitario. En el discurso de la actual vicepresidenta se atisba un cambio de paradigma: el postrumpismo.

Jordi Xuclà Jordi Xuclà 11 de septiembre de 2024
Añadir AgendaPública en Google
Debate ' presidencial entre Trump y Harris. |  Li Rui / Xinhua News / ContactoPhoto
Debate ' presidencial entre Trump y Harris. | Li Rui / Xinhua News / ContactoPhoto
La situación anterior al debate

Si uno mirara la encuesta previa al debate publicada por el periódico New York Times en colaboración con Siena College realizada entre el 3 y el 6 de septiembre, quizás podría sorprenderse de que un 47% de los votantes consideran que Kamala Harris es demasiado liberal/progresista mientras que solo un 32% de los votantes consideran que Donald Trump es demasiado conservador. 

Esta campaña trata sobre todo de proyectar seguridad hacia las múltiples identidades en las que se encuadran los norteamericanos. Parece claro que Trump gana en claridad de mensaje y en capacidad de aparecer como un político no "demasiado conservador" entre sus votantes, que han asumido gran parte de su marco discursivo. 

Por el contrario, Harris aún debe hacer un esfuerzo para reducir la percepción de "demasiado liberal/progresista". Ello se debe a la tradicional estrategia de los candidatos presidenciales muy consolidados entre el establishment de la política norteamericana de buscar un candidato a vicepresidente que les complemente en sus puntos débiles. Así, ante un Joe Biden que encarna la quintaesencia de la política del establishment, Kamala Harris ha ejercido o ha sido percibida durante el mandato de Biden en el papel de complemento más liberal/progresista. El perfil y la oferta de Harris se tiene que reajustar a marchas forzadas. 

"Esta campaña trata sobre todo de proyectar seguridad hacia las múltiples identidades en las que se encuadran los norteamericanos"


Por, ello inició una operación de "viaje al centro" con su entrevista en la CNN el 29 de agosto. Allí concretó algunas de sus propuestas electorales, pero fue acusada de practicar flip-flopping electoral: de cambiar sus posiciones y su oferta electoral respecto a lo que había prometido y anunciado en el pasado. En el sistema presidencialista norteamericano, las renuncias y los giros de posición de los candidatos son más criticados porque no es habitual en ellos el pacto, la renuncia y la transacción propias de los sistemas parlamentarios. 

En las encuestas previas al debate Harris perdía apoyo y, a pesar, de quedar primera en casi todas ellas por un estrecho margen, no conseguía ganar en la mayoría de los swing States (los Estados que cambian con facilidad cada cuatro años la victoria electoral entre demócratas y republicanos y que acaban siendo los Estados cruciales para llegar a la Casa Blanca). 

Trump ganaba en las encuestas en Arizona, Carolina del Norte, y Wisconsin y estaba empatado con Harris en Pennsylvania. En definitiva: si las elecciones se celebraban en aquel momento, Harris podía ganar en voto popular, pero perder en el colegio electoral de los grandes electores que eligen cada Estado. Los que, al fin, eligen el presidente de los Estados Unidos. Lo que ya le sucedió a Hillary Clinton en 2016. Harris solo tenia una opción para remontar: hacerlo muy bien en el debate electoral presidencial del 10 de septiembre. 

La situación después del debate
 
Harris ha salido reforzada del debate y con más opciones de mantener viva la flama de su victoria electoral que antes de entrar.
En primer lugar, ha entendido que estas elecciones van esencialmente de reforzar las identidades con distintas capas de complejidad que definen al electorado norteamericano del momento. 

"Harris incluso se ha permitido dudar que Trump tuviera la suficiente capacidad para discernir en algunas de sus respuestas. Los papeles se han girado"


En este sentido, su intervención apasionada sobre el tema del aborto ha resultado mucho más convincente e inteligible que la de Trump. A ello cabe sumar que ha sabido atacar al candidato republicano en sus puntos más débiles (sentencias judiciales, mentiras, no reconocimiento de la derrota en 2020). Nada que ver en su capacidad de reacción y claridad con el presidente Biden en el debate del mes de julio. Harris incluso se ha permitido dudar que Trump tuviera la suficiente capacidad para discernir en algunas de sus respuestas. Los papeles se han girado.

A su turno, Trump se ha mantenido como una engrasada máquina de fabricar realidades paralelas y anunciar el apocalipsis: "si Harris es presidenta, Israel dejará de existir en dos años. Soy muy buena haciendo predicciones, no me equivoco nunca", afirmó el expresidente. Trump ha prometido acabar con la guerra de invasión de Rusia sobre Ucrania de forma inmediata, incluso antes de la toma de posesión del nuevo presidente el 20 de enero de 2025. Ha quedado meridianamente claro que su plan es pactar un acuerdo que suponga algunos beneficios para Vladimir Putin. Lo que sucede, hablando de políticas de identidades, es que millones de norteamericanos han encontrado su nueva identidad en lo colectivo comprando las historias de miedo y morro de Trump. 

"Harris ha bajado a la batalla de las identidades y ha intentado encarnar unos electores demócratas sedientes de ideas claras y frases cortantes en la agenda setting de lo que ha comenzado a nacer en el debate: un discurso político del postrumpismo"


En algunos momentos, la vicepresidenta solo se podía reír — sin que se le escapara alguna de sus conocidas carcajadas — ante las acusaciones del candidato republicano: "usted es comunista". Harris ha bajado a la batalla de las identidades y ha intentado encarnar unos electores demócratas sedientes de ideas claras y frases cortantes en la agenda setting de lo que ha comenzado a nacer en el debate: un discurso político del postrumpismo.  Pero Harris aún tiene trabajo para conseguir que sus votantes no la consideren "demasiado liberal/progresista". Trump ha probado el gusto amargo de empezar a pasar por el candidato que delira. 

La tercera parte de este artículo lo escribirán las siete semanas de campaña que quedan hasta las urnas. Y en medio de un Trump inflamado en el plató, ha irrumpido en la opinión pública (a través de las redes, claro) Taylor Swift para resumir seguramente muy bien la que será la máxima de Harris en el camino hacia las urnas: "podemos lograr mucho más en este país si nos guía la calma y no el caos". 

Nota del autor: este artículo está premeditadamente escrito en dos momentos. Uno antes del debate electoral entre los candidatos presidenciales y uno de análisis posterior del debate. 
Jordi Xuclà
Jordi Xuclà
Analista de Agenda Pública
Vicepresidente del Consejo Federal Español del Movimiento Europeo. También es profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Ramon Llull. Asimismo es exparlamentario en las Cortes Generales (2000-2019)
Participación