En los días previos al debate, Harris perdía apoyo en las encuestas, aumentando el riesgo de repetir los resultados de 2016, en los que Hillary Clinton ganó el voto popular pero no consiguió asegurar los votos electorales suficientes. Harris sale reforzada del debate porque ha entendido las necesidades de sus votantes y ha sabido ganar al juego identitario. En el discurso de la actual vicepresidenta se atisba un cambio de paradigma: el postrumpismo.