Es comprensible que los padres quieran ofrecer a sus hijos las mejores oportunidades posibles en la vida dándoles recursos socioeconómicos. Pero
si los padres de mayor estatus, más ricos o mejor educados, pueden transmitir más a sus hijos, esto también puede hacer que las sociedades sean menos móviles intergeneracionalmente o menos meritocráticas. El proceso de transmisión de padres a hijos es, por tanto, un tema clave en los debates sobre la igualdad de oportunidades y sobre sí sociedades como la española recompensan realmente
el mérito, o sólo la suerte.
¿Qué ayuda prestan realmente los padres a sus hijos en el mercado laboral? Una ventaja clave es el capital humano, en el sentido más amplio. Los padres influyen en la acumulación de habilidades duras y blandas de sus hijos, plasmadas en sus diplomas y su "capital de conocimiento". Pero también aportan a sus hijos valiosas capacidades no cognitivas: su determinación, su orientación grupal, etc. Todas estas formas de capital humano ayudan a los niños a ganar más en el futuro.
Pero los padres aún hacen más. Cuando pueden, los padres también emplean una amplia gama de otras estrategias para transmitir ventajas. Por ejemplo, los padres de mayor estatus pueden simplemente dejar el negocio familiar a sus hijos o, especialmente en mercados menos competitivos, utilizar sus vínculos interpersonales a través del favoritismo o el nepotismo para permitir que sus hijos accedan a mejores puestos de trabajo. En otras palabras, más allá del efecto "indirecto" del capital humano, los padres también tienen un efecto "directo" a la hora de ayudar a sus hijos en la vida.
Más luz sobre el capital humano…
La mala noticia es que estos mecanismos directos son a menudo invisibles. La buena noticia es que el capital humano puede medirse cada vez mejor. Esto es lo que hemos explotado en una investigación recientemente publicada.
Hemos investigado a casi 7.000 hijos de entre 30 y 54 años en España y otras siete sociedades utilizando la base de datos PIACC de la OCDE, que incluye información excepcionalmente rica sobre
cuatro tipos de capital humano de las personas: no sólo su
nivel educativo formal, sino también
su campo de estudio concreto, sus
habilidades cognitivas "duras" (puntuaciones en lectura, escritura y cálculo) y sus
habilidades no cognitivas "blandas" (perseverancia y curiosidad).
La idea es sencilla. Queríamos comprobar si sigue existiendo alguna correlación "residual" entre el nivel educativo de los padres y los ingresos de los hijos en el mercado laboral incluso después de controlar esta gama más amplia de cuatro dimensiones del capital humano de los hijos.
… para reducir los rincones oscuros que quedan
En otras palabras, iluminando con más luz para hacer visibles más canales de transmisión del capital humano, podemos reducir los rincones oscuros que persisten. Esto nos da una indicación algo más centrada de sí -y dónde- aún quedan canales de transmisión de capital no humano menos visibles. Lo que encontramos fue inesperado.
En tres de nuestras ocho sociedades -Alemania, Noruega y EE.UU.- el proceso de transmisión de padres a hijos está totalmente mediado por la primera de estas cuatro dimensiones del capital humano: el nivel educativo formal. Aquí, los padres contribuyen a aumentar los ingresos de sus hijos principalmente aumentando su nivel de estudios.
Pero en las otras cinco sociedades -Francia, Polonia y, más aún, Italia, España y el Reino Unido- sigue habiendo un "algo más" significativo incluso después de controlar todas las cuatro dimensiones del capital humano. Estas sociedades están probablemente más lejos de parecerse a las meritocracias basadas en la educación. Esto apunta a otro tipo de ventajas, más ocultas y menos medibles, que reciben los hijos, también en España.
En otras palabras, aquí se transmite algo más que queda en gran medida oculto, importante en el mercado laboral, pero no relacionado con el capital humano, especialmente por parte de los padres en España, Italia y el Reino Unido. También puede ser que otro (quinto o sexto) tipo de capital humano valioso que simplemente no hemos podido observar sea especialmente importante aquí. Otra posibilidad es que España sea una de las culturas en las que los padres movilizan con más fuerza otros recursos a través de prácticas no transparentes de selección y promoción en el mercado laboral, recomendaciones informales, redes de amistad, nepotismo, etcétera.
Orientaciones políticas
Por supuesto, no tenemos pruebas concluyentes de que los padres con más estudios utilicen sus contactos sociales o incluso el nepotismo para ayudar a sus hijos a ganar más. Pero en España, Italia y el Reino Unido se percibe un fuerte rol de otros medios además de las meras capacidades, como las conexiones sociales y otras formas de capital familiar.
¿Cómo pueden las políticas marcar la diferencia? Está claro que unas políticas de educación preescolar de calidad y ampliamente accesibles pueden contribuir a igualar las oportunidades en todas partes.
Europa es un continente de Estados del bienestar orientados a las personas mayores e integrados en sociedades de padres muy orientados hacia los niños. Así pues,
las políticas podrían corregir los desequilibrios de edad y clase existentes ayudando más a todos los niños y adultos jóvenes.
En sociedades como Noruega y EE.UU., donde el nivel educativo formal es lo más importante, las reformas podrían centrarse principalmente en mejorar el acceso a una educación (superior) de mayor calidad. Pero en sociedades como España e Italia, donde sigue existiendo una importante asociación residual con el origen de los padres, la mejora de la igualdad de oportunidades educativas probablemente no sería tan eficaz para fomentar la movilidad social.
Para que la sociedad española tenga una mayor movilidad intergeneracional y para nivelar más el terreno de juego para los hijos de todas las familias, necesitamos comprender con mayor precisión el papel del capital familiar no educativo. Algo que es claramente útil en la vida se transmite entre bastidores. Y puede reducir el grado de meritocracia intergeneracional de nuestra sociedad.
Pieter Vanhuysse
Miembro de la Academia Europea, Catedrático de Política y Políticas Públicas en el Departamento de Ciencias Políticas y Senior Fellow en el Instituto Danés de Estudios Avanzados de la Universidad del Sur de Dinamarca
Se doctoró en la London School of Economics. Trabaja en economía política, envejecimiento de los Estados del bienestar, demografía política y transferencias intergeneracionales.