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DPA VÍA EUROPA PRESS

Bruselas afronta por primera vez el riesgo de un bloqueo electoral tras el 9 de junio

Bernardo de Miguel

6 mins - 1 de Marzo de 2024, 07:00

El giro a la derecha de los populares europeos pone en peligro los apoyos progresistas para un segundo mandato de Von der Leyen.
Las elecciones al Parlamento Europeo del próximo 9 de junio colocan a la Unión Europea por primera vez ante el riesgo de un bloqueo institucional similar al que han sufrido varios países del continente tras comicios muy reñidos. Las aspiraciones de Ursula von der Leyen a un segundo mandato al frente de la Comisión Europea, anunciadas el pasado 19 de febrero en Berlín, cuentan con el respaldo de gran parte del Consejo Europeo (donde se sientan los 27 gobiernos de la UE). Pero la candidatura de la conservadora alemana podría estrellarse en el Parlamento Europeo, donde su investidura penderá de un difícil equilibrio entre apoyos progresistas y europeístas, por un lado, y ultraconservadores y nacionalistas, por otro. 

El bloqueo dejaría a Bruselas con una Comisión en funciones en un momento geopolítico especialmente turbulento, marcado por las previsibles reverberaciones nacionales del 9-J (con tres grandes gobiernos europeos -el alemán- el francés y el español- abocados a un severo revés electoral, según los sondeos), la amenaza de una gran ofensiva rusa contra Ucrania y el tremendo riesgo de una victoria de Trump en EE UU.

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La alemana necesitará el apoyo de al menos 361 eurodiputados y las recientes proyecciones de voto del ECFR de cara al 9 de junio otorgan una mayoría de hasta 390 escaños a los tres grupos políticos -populares, socialistas y liberales- en los que se ha apoyado Von der Leyen durante el primer mandato. Pero la alemana es consciente de que el margen es estrecho, sobre todo, tras el mal trago de 2019. Hace cinco años fue “investida” con solo 383 votos a favor de los 444 que sumaban los tres grupos de la presunta mayoría. Las deserciones en la votación secreta estuvieron a punto de costarle el puesto a Von der Leyen, que salió elegida por solo nueve votos por encima de la mayoría necesaria (374).

Desde entonces, el PPE ha prodigado guiños hacia su ala derecha en el hemiciclo, aunando fuerzas incluso con los escaños más extremos. El pasado martes, sin ir más lejos, el voto de la llamada Ley de restauración de la naturaleza visualizó la alianza emergente de los populares  con la ultraderecha y los euroescépticos, que votaron de manera conjunta en contra de una de las piezas fundamentales del Pacto Verde defendido por la Comisión. La norma se aprobó gracias al voto favorable de socialistas, liberales, verdes e izquierda.

El equilibrio será más frágil en la próxima legislatura, a pesar de que la ultraderecha parece de poder imponer su agenda. Los partidos ultras, según el ECFR, se quedarían en torno al 27% de los escaños incluso sumando los de Le Pen, Meloni, Kaczynski, Salvini y Orbán, que ahora están repartidos en distintos grupos parlamentarios. Con unos 200 escaños, sobre un total de 720, no alcanzarían el umbral necesario para gripar el proceso legislativo, situado por los analistas en torno al 33%. 



Pero esos eurodiputados de la bancada de extrema derecha pueden convertirse en el puntal de apoyo de Von der Leyen, dando al traste con el entendimiento entre el PPE y los socialistas europeos. La brecha en la gran coalición parece condenada a crecer si el programa de trabajo de la presidenta para la próxima legislatura se escora hacia el proteccionismo comercial, los titubeos medioambientales o la mano dura en emigración y asilo.
 
Las alarmas ya se han disparado entre los socialistas y su principal representante en la Comisión, el vicepresidente de Exteriores, Josep Borrell, ha recomendado a Von der Leyen “centrarse en eque su formación el PP europeo, no caiga en la tentación de aliarse con los ultras, abandonando así sus tradicionales alianzas”.

La candidata alemana, de momento, ha señalado que no buscará el voto de los amigos de Putin, ni de los enemigos de Ucrania, ni de quienes socaven el estado de derecho. Ese vago perímetro parece dejar fuera claramente al partido de Marine Le Pen (RN, ganador en Francia según las encuestas), a la Lega de Matteo Salvini (conocido simpatizante del Kremlin) o a Fidesz, la formación del primer ministro húngaro Viktor Orbán (el único líder de la UE que mantiene relaciones amistosas con Putin).  

Al margen de ese cordón sanitario, la presidenta de la Comisión se ha dejado ver y querer mucho por líderes tan dispares como los liberales Emmanuel Macron y Mark Rutte, el socialista Pedro Sánchez o la ultraderechista Georgia Meloni. Un regateo a dos y tres bandas que permite a la candidata sumar apoyos, pero a riesgo de que algunos votos sean incompatibles con otros.

Para llegar a la presidencia, Von der Leyen deberá superar dos rondas de votación. Primero, a título individual, como candidata a la presidencia. Y en caso de patinazo, el Consejo Europeo dispondría de un mes para proponer otra candidatura. Pero la segunda votación es más peliaguda si cabe porque los 27 miembros de la Comisión, de manera conjunta, también necesitarán una mayoría absoluta parlamentaria. Y en ese grupo figurarán, inevitablemente, representantes de gobiernos ultraconservadores o antieuropeos, como los de Hungría, Italia, Eslovaquia y, tal vez, Países Bajos, que pueden resultar difíciles de aceptar para los grupos progresistas.

El bloqueo ya se rozó en Bruselas en 2019, con una elección de Von der Leyen por los pelos y un mes de retraso en la toma de posesión por el rechazo de varios comisarios. La recta final de la legislatura ha acentuado, además, las fisuras entre la mayoría europeísta, sobre todo, en política agraria, medioambiental, energética y migratoria. El consenso que domina habitualmente la política comunitaria empieza a mostrar sus limitaciones. Y Bruselas, que se había librado hasta ahora de la interinidad gubernamental padecida en países como España, Bélgica o Países Bajos, se expone por primera vez al riesgo de una Comisión en funciones durante muchos meses. Un peligro que llega en muy mal momento.  
 
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