
Eso vendría por la parte económica. Por la geopolítica, las preocupaciones surgieron en cuanto a los movimientos de política exterior y, en concreto, de las relaciones que EE.UU. pueda entablar con Rusia y los países de Oriente Medio. Manuel finalmente comentaba que generar nuevos conflictos en un entorno frágil como el actual podría terminar afectando los precios del petróleo, del gas y, en general, de las materias primas, algo que no sentaría bien a la recuperación europea. En dos palabras: inestabilidad y volatilidad. Sin duda, la falta de predicción y anticipación a los movimientos de Donald Trump no son buenas noticias para la economía mundial.
2. ¿Legislatura corta o larga?
Difícil de predecir.
Manuel de la Rocha señalaba que la duración de la legislatura variará en función del tipo de oposición que decida hacer el PSOE. La situación actual de los socialistas puede desembocar en dos oposiciones muy distintas. La primera opción es tratar de hacer una oposición firme pero constructiva, buscando pactos de Estado, presentando alternativas realistas e incluso derogando junto a Ciudadanos y Podemos leyes regresivas del PP. Esta opción permitiría al PSOE capitalizar los pactos alcanzados y medidas aprobadas y alargar la legislatura, huyendo del daño que podrían hacer unas elecciones anticipadas convocadas a la carta por el PP: un escenario sin poder de influencia. La segunda, menos deseable, si la debilidad da paso a la cerrazón y la podemización del PSOE, podría llevarnos a una legislatura corta marcada por el bloqueo y, finalmente, elecciones. Esta posición sería distinta de la adoptada por Ciudadanos, que según sus palabras ha optado por una "colaboración crítica". Quizá sea más larga de lo que pensamos.
Ciudadanos, en cambio, tiene por delante un pacto que exigir, algo que el PSOE no. Y eso será lo determinante. Según Luis Garicano, el grado de cumplimiento por parte del gobierno de Mariano Rajoy de esas medidas acordadas marcará el paso. Eso sí, con unas líneas claras: un gobierno centrado en la innovación y la educación, en las medidas anti-corrupción y de regeneración, y que sea capaz de cumplir y negociar con Bruselas.
3. La situación fiscal de España y el cumplimiento con Bruselas.
Varios temas a tratar. Primero, preguntó Rosa Sánchez si era conveniente aplazar el cumplimiento del déficit de acuerdo con el Protocolo de Déficit Excesivo marcado por la Comisión Europea. En este punto coincidían en algo los dos: más recortes en las partidas fundamentales (esto es: educación, sanidad, pensiones o dependencia) no son aceptables. La disputa viene sobre cómo lograr eso, por medio de ingresos o de recorte de otros gastos, o una combinación de ambos.
Para Luis Garicano hay margen de cumplir lo acordado, con flexibilidad, por tres vías: una revisión de gasto que elimine duplicidades (diputaciones, competencias), una reforma del impuesto de sociedades que permita recaudar lo presupuestado (apuntó que los beneficios empresariales han vuelto a los niveles pre-crisis pero la recaudación sigue muy por debajo), y la lucha contra el fraude, para lo que exige sanciones penales mucho más estrictas, que en su opinión corregirían dramáticamente estos comportamientos, y un refuerzo de los inspectores de Hacienda.
"Este tema sabe Luis que fue un punto claro de discusión y diferencia en la negociación con Ciudadanos", dijo Manuel de la Rocha.
Para empezar, indicó que una buena jugada estratégica del PSOE ante los nuevos presupuestos y el cumplimiento del déficit sería adelantarse al gobierno y presentar una alternativa presupuestaria que marque el camino por el que deberían ir si quieren contar con ellos. En cuanto al cumplimiento, su posición es clara: aumentar los ingresos del Estado, ya sea con medidas a medio-largo plazo (más inspectores, reforma fiscal integral) como a corto (esto podría ir en línea del programa del PSOE donde proponían un impuesto de sociedades mínimo del 15% para las grandes empresas o una imposición medioambiental).
El segundo punto de este bloque tiene que ver con el tamaño del Estado. Y aquí volvían a coincidir en algo: "es absurdo decir un número, hay que tener en cuenta nuestras necesidades", dijeron. Para Luis Garicano, por una parte, es impensable subir impuestos sin "tocar" el gasto en diputaciones o eliminar duplicidades, y defiende que el gasto público aumentará con las propias inercias de nuestra demografía. Manuel de la Rocha, sin embargo, cree que el alcance de esas medidas es muy limitado (la mayor parte de la plantilla de Diputaciones son funcionarios que habría que recolocar, apuntó). Según su visión, España debería converger, respetando los ritmos para que no ahoguen la economía, con los países de la Zona Euro tanto en ingresos como en gastos (ver gráfico 2), y señaló que el principal problema de nuestro país es una muy baja recaudación en relación al PIB comparada con nuestros vecinos.
Como se aprecia en el gráfico inferior, la diferencia media de gastos e ingresos públicos entre España y la Zona Euro es de casi 5 y 8 puntos porcentuales, respectivamente. Si nos acercáramos a la media de nuestro entorno, ello supondría unos gastos de 60.000 millones de euros más al año y unos ingresos de 90.000 millones más, en números redondos.
4. Y, por último, pensiones.
El último punto a tratar fue el estado de las pensiones y las cuentas de la Seguridad Social. Según estimaciones de la AIReF y el plan que el gobierno envió a Bruselas, los Fondos de la Seguridad Social cerrarán este año con un déficit en el entorno del 1,7% del PIB, unos 18.000 millones. Según comentó Manuel de la Rocha, dada la evolución demográfica en las próximas tres décadas, el control del déficit de la SS con la actual regulación solo se logrará reduciendo la pensión media de forma sustancial, lo cual es inaceptable desde un punto de vista de la cohesión social y pone de relieve la evidente falta de ingresos en el sistema actual.
Sobre este tema, ambos señalaron el problema demográfico al que nos enfrentamos, con una tasa de natalidad de las más bajas de los países desarrollados y una esperanza de vida de las más altas. Esto genera una dinámica que de manera evidente acelera el proceso de envejecimiento de nuestra población.
¿Cómo solucionarlo? Luis Garicano apostaba por reformar el sistema y hacerlo más transparente, más flexible, donde sea más fácil compatibilizar pensión y trabajo (como parece que va a suceder), y donde los potenciales pensionistas dispongan de antemano de la suficiente información sobre la cuantía a percibir como para tomar decisiones lo más completas posibles.
Manuel de la Rocha, estando de acuerdo en la necesidad de introducir más transparencia y flexibilidad, considera que es esencial aumentar los ingresos estructurales del sistema, para ello la mejora en la calidad del empleo es esencial y también introduciendo un impuesto específico para las pensiones. Al tiempo, indica que será necesario que se revisen el resto de parámetros del sistema, tales como el nivel de las cotizaciones, sobre todo la parte aportada por los trabajadores, la tasa de substitución, la mejora de la productividad, las supresión de las bonificaciones, y otros como pueden ser las pensiones de viudedad, "¿por qué tenemos que tener una pensión en función de la condición civil, y no económica, de una persona?", terminó.
Como ven, proposiciones con sentido desde la discrepancia en algunos puntos. Medidas que modernicen y actualicen nuestra administración, que la hagan más eficiente y más flexible, y que nos permitan recaudar más para gastar en los pilares básicos de nuestra sociedad. En definitiva, medidas que mejorarían el estado actual del país. Ojalá veamos alguna esta legislatura.
Recibe nuestro análisis diario en tu correo
Recibe una alerta diaria en tu teléfono