
[Recibe diariamente los análisis de más actualidad en tu correo electrónico o en tu teléfono a través de nuestro canal de Telegram]
Ha sido la elección más competida y concurrida de la historia de la CDU. En la primera ronda, AKK obtuvo un 45% de los votos de los delegados, Merz un 39,2% y Spahn el 15,7%. En la segunda vuelta, 'AKK' ganó a Merz por 30 votos, un 52% del total. Fue la victoria más ajustada y la primera vez que necesitó de una segunda vuelta. En el siguiente gráfico podemos ver los resultados de todos los congresos de la CDU desde la retirada de su fundador, Konrad Adenauer. Merkel, desde que fuera fue elegida en 2000 con más del 90% de los votos, ha ido renovando su mandato con al menos el apoyo del 80% de los delegados. De las 28 elecciones de líderes de la CDU celebradas desde 1965, en solo dos no se ha presentado un único candidato. Y fue en ambas, en las que el ganador no obtuvo al menos el 80% de los votos. Aparte de la del viernes pasado, la otra fue en 1971. Entonces, Rainer Barzel ganó a Helmut Kohl la sucesión de Kurt Georg Kiesinger, quien acababa de perder las elecciones generales frente a Willy Brandt. Dos años después, Barzel perdería las elecciones frente a Brandt, y Kohl obtendría el liderazgo del partido sin oposición.
La elección tan ajustada de AKK rompe con la tradición de liderazgos fuertes y cocinados de ante mano por las elites dominantes del partido, y puede hacerla especialmente vulnerable ante perdidas electorales, e incluso demoscópicas. Es por ello que la posición de AKK será especialmente delicada al principio y hasta que demuestre que puede detener la hemorragia electoral del partido. Las elecciones europeas del próximo mes de mayo serán un primer test, pero su mayor desafío serán las elecciones regionales en tres estados del este el año que viene, donde AfD es especialmente fuerte. Además, deberá trabajar por cerrar las heridas que se han abierto durante este proceso interno.
Sus primeros movimientos ya apuntan a esto último. Una de sus primeras decisiones ha sido proponer a Paul Ziemiak, hasta ahora presidente de las juventudes del partido, como nuevo secretario general. El nombramiento de Ziemiak, mucho más a la derecha que 'AKK', se interpreta de varias formas. Primero, como un gesto de reconciliación con la derecha de la CDU. Segundo, como una forma de promover la renovación generacional. Y tercero, como un posible pago a quienes apoyaron a Spahn en la primera vuelta, pero a AKK en la segunda, ya que aquél tiene especial predicamento entre las juventudes.
Ahora bien, el resto de su Ejecutiva apunta hacia una gran continuidad respecto a la última etapa de Merkel. De las 15 personas que forman parte de aquélla, 11 permanecen. Igualmente, si miramos la dirección "extendida", algo así como la Junta Directiva del PP, repite más del 70% de sus integrantes.
En relación al Gobierno y a la coalición con el SPD, la elección de AKK promete estabilidad. Éste parece haber sido uno de sus principales argumentos tanto en la primera como en la segunda vuelta. Si nos guiáramos por un modelo electoral espacial, donde ordenáramos las posiciones de cada candidato de izquierda a derecha, la suma de Merz y Spahn, más a la derecha que AKK, debería haber ganado en la segunda vuelta. Pero los electores parecen haber valorado una segunda dimensión, a diferencia de Spahn y sobre todo de Merz, AKK no aspira a suceder a Merkel como canciller inmediatamente y ofrece una transición tranquila.
Un giro brusco a la derecha por parte de Merz o Spahn hubiera incomodado gravemente al SPD y aumentado el riesgo de elecciones anticipadas. Además, habría supuesto también una re-polarización de la competición política alemana. De hecho, parte del SPD veía en Merz a su gran esperanza para recuperar perfil propio dentro de la gran coalición. Una derechización de la CDU podría haber reactivado a la izquierda e incluso dar lugar a una política de bloques. Un bloque de derechas formado por la CDU, la CSU, el FDP, pero también por AfD, frente a otro de izquierdas compuesto por el SPD, los Verdes y Die Linke. Una derivada de este escenario hubiera sido la legitimación de AfD como posible socio de coalición, pero también el fin de la estrategia pivotal de la CDU y la re-politización de muchos asuntos.
Con AKK, todo parece indicar que la CDU mantendrá su estrategia, consistente en mantener al partido lo más cercano al centro político, incluso a costa de perder parte del electorado a su derecha, con tal de ser un partido imprescindible a la hora de formar Gobierno. Y como además se mantiene como el más votado, tiene la ventaja de poder elegir sus socios de coalición preferidos.
Esta manera de plantear las cosas sería la preferida salvo que algún partido empezara a competir con la CDU por la primera plaza. Algo que, según las últimas encuestas, está más a mano de los verdes que del SPD. Entonces, la CDU volvería a tener incentivos para crecer por su derecha. Por ahora, todo indica que Kramp-Karrenbauer marcará su propio perfil sin poner en peligro esta estrategia, y con ello el legado de Angela Merkel.
Recibe nuestro análisis diario en tu correo
Recibe una alerta diaria en tu teléfono