Un año después de la tragedia de Novi Sad, los estudiantes serbios lideran un movimiento para "desafiar un sistema corroído por el clientelismo y el autoritarismo". Para Alejandro Esteso Pérez y Ruth Ferrero-Turrión, esta movilización demustra que "para gran parte de la juventud serbia, la UE no es una aliada, sino parte del problema".