Martes, 28 de julio de 2026
GUERRA EN IRÁN

¿Pueden las alianzas militares traer estabilidad a una región como Oriente Medio?

¿Resultaba imaginable hace apenas dos años que el espacio aéreo sirio sirviera para golpear a Teherán? La ofensiva militar sobre Irán ha consolidado una insólita coalición 'de facto' entre Washington, Jerusalén y diversos países árabes. El analista geopolítico Jorge Opalinski disecciona cómo el "grave error de cálculo" iraní ha reconfigurado la región y apuesta por esta nueva alianza que busca articular la estabilidad mediante la disuasión frente a un régimen debilitado.

Jorge Opalinski Rimer Jorge Opalinski Rimer 13 de marzo de 2026
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Un caza F/A-18 despega desde el portaaviones Gerald R. Ford en el marco de la Operación Furia Épica. | Marina de EE. UU. / Zuma Press / ContactoPhoto
Un caza F/A-18 despega desde el portaaviones Gerald R. Ford en el marco de la Operación Furia Épica. | Marina de EE. UU. / Zuma Press / ContactoPhoto
Coincidiendo con el triunfo de la Revolución Islámica en Irán en 1979 y el estallido de la guerra entre la Unión Soviética y los muyahidines en Afganistán, Estados Unidos tomó conciencia de la necesidad estratégica de consolidar una proyección sostenida de poder militar en Oriente Medio y Asia Central. Esta percepción de vulnerabilidad se vio acentuada por la crisis de los más de cincuenta diplomáticos y ciudadanos estadounidenses retenidos en Teherán, así como por el impacto estructural que la crisis petrolera de 1973 había tenido sobre la economía y la seguridad energética occidentales.

El primer paso institucional en esta dirección lo dio la Administración Carter con la creación, en marzo de 1980, de la Rapid Deployment Joint Task Force (RDJTF), concebida como una fuerza expedicionaria flexible capaz de responder con rapidez a contingencias en la región del Golfo. Posteriormente, en septiembre de 1983, la Administración Reagan transformó la RDJTF en un mando unificado permanente: el United States Central Command (USCENTCOM o CENTCOM), dotándolo de una estructura operativa estable y de mayor alcance estratégico.

Paradójicamente, sus primeras operaciones de combate estuvieron vinculadas a la respuesta estadounidense frente a las acciones de minado iraníes en el golfo Pérsico durante la denominada "guerra de los petroleros" en la década de 1980. Entre sus intervenciones más emblemáticas destaca la Operación Tormenta del Desierto (1991), lanzada tras la invasión iraquí de Kuwait por parte de Saddam Husseín y culminada con una ofensiva terrestre que se prolongó durante aproximadamente cien horas, consolidando la primacía militar estadounidense en el teatro regional.

Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 y en el marco estratégico de la llamada guerra contra el terror, CENTCOM asumió el liderazgo de las operaciones Enduring Freedom en Afganistán (2001-2021) e Iraqi Freedom (2003-2011), que constituyen los ejemplos más significativos de despliegue prolongado de fuerzas terrestres estadounidenses —boots on the ground— en la región en el periodo contemporáneo.

"Esta área comprende veintiún Estados, incluidos los miembros del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), así como Israel, Siria, Líbano, Irak y, por supuesto, Irán"
En la actualidad, el área de responsabilidad de CENTCOM abarca aproximadamente cuatro millones de millas cuadradas y una población de alrededor de 560 millones de personas, pertenecientes a más de veinticinco grupos étnicos que se comunican en unas veinte lenguas distintas. Esta área comprende veintiún Estados, incluidos los miembros del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), así como Israel, Siria, Líbano, Irak y, por supuesto, Irán, configurando uno de los entornos geoestratégicos más complejos y volátiles del sistema internacional.

Cooperación a través de CENTCOM

En el momento de redactar esta pieza, el inventario de misiles balísticos iraníes se estima entre 2.000 y 2.500 unidades. Sin embargo, Teherán ha recurrido con mayor intensidad a su vasto arsenal de drones, con un despliegue de 1.522 aparatos dirigidos contra objetivos en nueve países de la región, según los registros del seguimiento en directo del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional (INSS) de la Universidad de Tel Aviv. Los Estados que han sufrido un mayor número de impactos derivados de estos ataques indiscriminados han sido los Emiratos Árabes Unidos, con 941 incidentes atribuidos a drones, seguidos de Kuwait, Bahréin y Catar.

Por su parte, la acción conjunta de Israel y Estados Unidos habría neutralizado a trece altos cargos de la República Islámica, incluido el ayatolá Alí Jameneí. Las infraestructuras alcanzadas en el marco de la respuesta a las operaciones preventivas Rugido del León (para Israel) y Furia Épica (para Estados Unidos) han sido principalmente bases estadounidenses en la región, así como infraestructuras civiles —aeropuertos, hoteles y centros de datos— afectadas por la reacción iraní.

"El gobierno interino de Ahmed al-Charaa no solo ha facilitado el uso logístico del espacio aéreo sirio, sino que también ha adoptado medidas para desmantelar el puente terrestre entre Irán y el sur del Líbano"
La coalición
de facto formada por Estados Unidos, Israel y varios países árabes —tanto miembros como no miembros de los Acuerdos de Abraham— refleja el nuevo contexto estratégico regional. Que el espacio aéreo sirio haya sido utilizado por Israel y Estados Unidos para golpear objetivos en Irán habría resultado inimaginable hace menos de dos años, cuando Damasco aún formaba parte activa del denominado Eje de la Resistencia. En la actualidad, el gobierno interino de Ahmed al-Charaa no solo ha facilitado el uso logístico del espacio aéreo sirio, sino que también ha adoptado medidas para desmantelar el puente terrestre entre Irán y el sur del Líbano, donde permanecen remanentes de Hezbolá.

En esta coalición, bajo el liderazgo operativo del CENTCOM, coinciden hoy actores como el Estado de Israel y Catar, cuya relación histórica ha estado marcada por la desconfianza y una cooperación estrictamente pragmática. No obstante, tras lo que puede interpretarse como un grave error de cálculo por parte de Teherán, no es descartable que varios países árabes se vean impulsados por una lógica de seguridad existencial a estrechar la cooperación en materia de defensa colectiva para disuadir a un régimen iraní debilitado. En definitiva, la concatenación de errores estratégicos de Teherán frente a la operación preventiva de Washington y Jerusalén podría contribuir a moldear un entorno regional en el que la estabilidad se articule a través de la disuasión y de nuevos esquemas de seguridad colectiva.

Lecciones sobre el presente en Oriente Medio

Frente a las posturas alarmistas que anuncian de forma casi profética la inminencia de una Tercera Guerra Mundial, conviene apostar por la sobriedad analítica, así como por el pragmatismo y la responsabilidad en la toma de decisiones. El cambio del escenario estratégico en la región no es repentino: se viene gestando desde hace al menos cinco años y ha atravesado episodios de elevada inestabilidad, especialmente tras el ataque terrorista de Hamás del 7 de octubre de 2023, inscrito en la estrategia de proyección de poder de Teherán, cuyo error de cálculo resulta hoy cada vez más evidente.

"Desde Teherán hasta Caracas, amplios sectores de la población siguen esperando la materialización efectiva de los principios universalistas proclamados en la Carta de las Naciones Unidas"
Irán
, al igual que otros regímenes revisionistas, lleva décadas cuestionando el orden internacional basado en normas, poniendo de relieve tanto su fragilidad como, en ocasiones, la limitada capacidad coercitiva de los mecanismos de gobernanza global. El sistema normativo internacional es, sin duda, necesario; sin embargo, su eficacia descansa en la existencia de valores compartidos y en la voluntad real de cumplimiento por parte de los Estados.

Existen regiones que, aun estando formalmente integradas en la comunidad internacional a través del sistema de Naciones Unidas, continúan padeciendo profundas disfunciones internas. Desde Teherán hasta Caracas, amplios sectores de la población —víctimas de abusos estructurales— siguen esperando la materialización efectiva de los principios universalistas proclamados en la Carta de las Naciones Unidas. Esta brecha entre norma y realidad constituye uno de los principales desafíos del orden internacional contemporáneo. Las posturas e instrumentalizaciones demagógicas para ganancias domésticas deben ser aisladas, al igual que el normativismo militante no acorde a la realidad en el terreno, ya que la legalidad, más de una vez, no ha venido acompañada de dignidad ni justicia.
Jorge Opalinski Rimer
Jorge Opalinski Rimer
Doctorando en Universidad Pontificia de Comillas y analista geopolítico
Analista geopolítico especializado en conflictos armados, tensiones étnicas, contraterrorismo y cooperación en seguridad internacional. Cuenta con experiencia de análisis en medios de comunicación y actualmente está doctorándose en la Universidad Pontificia de Comillas.
Participación