Martes, 28 de julio de 2026
EE. UU.

Cambiando las reglas a mitad de partido: Trump y el gerrymandering

Estados Unidos muestra sus singularidades democráticas con el 'gerrymandering', explica el experto en política estadounidense Pedro Soriano. Esta práctica, "aprovechada por congresistas prácticamente desde la creación de la República", es hoy impulsada por Trump, que presiona para redibujar distritos a favor del Partido Republicano. Pero, advierte Soriano, el presidente "tendría que tener cuidado con lo que desea" ante el desgaste de la coalición que le llevó al poder.

Pedro Soriano Mendiara Pedro Soriano Mendiara 29 de agosto de 2025
Añadir AgendaPública en Google
Protestas contra la manipulación del mapa electoral ante la Corte Suprema (Washington D.C) en 2017 | League of Women Voters
Protestas contra la manipulación del mapa electoral ante la Corte Suprema (Washington D.C) en 2017 | League of Women Voters
Tras siete meses de presidencia de Donald Trump, sus instintos autoritarios resultan cada vez más evidentes. En las últimas semanas, sin ir más lejos, ha intentado cesar sin amparo legal alguno a una de las gobernadoras de la Reserva Federal de Estados Unidos, enviado tropas de la Guardia Nacional a la capital del país para combatir una inexistente oleada de crímenes, amenazado con hacer lo mismo en otras ciudades —todas ellas casualmente gobernadas por demócratas, como Chicago— y continuado la purga de funcionarios imparciales en instituciones tan poco partidistas como la Oficina Federal de Estadísticas o el FBI e impulsado su sustitución por sicofantes. También ha coaccionado a diversos países y a la Unión Europea para que acepten la imposición de aranceles unilaterales, y un largo etcétera.

Pero pocas cosas muestran más a las claras las tendencias autócratas de Trump que su presión a los legisladores estatales republicanos a lo largo y ancho del país. Les insta a modificar las fronteras de sus distritos electorales de cara a las elecciones de medio mandato de 2026, con el fin de obtener una ventaja ilegítima y mantener de manera artificial las mayorías de que goza el Partido Republicano en la Cámara de Representantes.

A principios de cada década (2000, 2010 y 2020 en lo que llevamos de este siglo), los estados aumentan o reducen su representación en la Cámara de Representantes federal en función del aumento o disminución de su población (el número de congresistas lleva fijado en 435 desde hace más de cien años). Incluso si su representación se mantiene, los estados están obligados a modificar las fronteras de sus distritos electorales para tener en cuenta los cambios internos en su población.

"Esto, por desgracia, lleva siendo aprovechado por los congresistas estatales y federales prácticamente desde la creación de la República para diseñar distritos electorales que aseguren su reelección o la elección de miembros del mismo partido"
Esto, por desgracia, lleva siendo aprovechado por los congresistas estatales y federales prácticamente desde la creación de la República para diseñar distritos electorales que aseguren su reelección o la elección de miembros del mismo partido (el nombre de esta práctica, gerrymandering, nace de uno de los padres fundadores, Elbridge Gerry, que la inició en su condición de gobernador de Massachusetts). El Tribunal Supremo y el Poder Legislativo pusieron freno durante el siglo XX a algunas de las prácticas más evidentemente fraudulentas (distritos manifiestamente desiguales en población y distritos diseñados para que las minorías —particularmente, los votantes negros en el sur— carecieran de representación efectiva) pero eso no ha impedido que numerosos estados envíen a la Cámara de Representantes delegaciones monocolor pese a que en su seno haya minorías demócratas o republicanas muy importantes.

En ese sentido, hay que decir que aunque ambos partidos han incurrido en esta práctica, los republicanos son más culpables que los demócratas, como se puede ver en el mapa adjunto: en estados que eligen a 184 de los 435 congresistas los republicanos (en rojo en el mapa) tienen el control absoluto del proceso, mientras que los demócratas (en azul en el mapa) solo disponen de él en estados que representan a 67 de los 435 congresistas.



Esto se debe, en buena medida, al hecho de que en los últimos años los demócratas han impulsado legislativamente o a través de referéndums que el diseño de los distritos electorales sea llevado a cabo por comisiones electorales independientes (en verde en el mapa), algo a lo que los republicanos se han opuesto, como regla general, de manera furibunda en los estados que controlan.

"Esa forma de desarme unilateral por parte de los demócratas les sitúa ahora en una posición muy peligrosa ante las presiones de Trump a los estados republicanos para que lleven a cabo rediseños de sus distritos electorales"
Esa forma de desarme unilateral por parte de los demócratas les sitúa ahora en una posición muy peligrosa ante las presiones de Trump a los estados republicanos para que lleven a cabo rediseños de sus distritos electorales dirigidos a maximizar el número de congresistas republicanos en estados donde ejercen el control absoluto. Muy destacadamente, en Texas, Trump ha conseguido que la legislatura estatal apruebe nuevos mapas que, en circunstancias como las de 2024, supondrían que una delegación ya muy sesgada a favor del GOP (25 republicanos y 13 demócratas) pasara a ser de 30 republicanos y 8 demócratas. Y Trump quiere que otros estados, como Florida o Missouri, lleven a cabo maniobras similares.

Ante esto, las bases demócratas están exigiendo una respuesta del mismo tenor, pero, como hemos dicho con anterioridad, hay pocos estados en los que los demócratas controlen el proceso de rediseño de los distritos, debido a su quijotesco impulso de defender las comisiones electorales independientes. Pero el gobernador de California, Gavin Newsom, en el marco de su campaña —extraoficial— para presentarse a la Presidencia en 2028, ha encontrado una solución "creativa": someter a referéndum la supresión (en teoría, temporal) de la Comisión Independiente californiana y la reversión del poder de rediseñar las fronteras de los distritos en ese estado a la legislatura demócrata. Dado que California todavía tiene nueve congresistas republicanos, Newsom confía en poder crear un mapa partidista que permita compensar, al menos, la maniobra llevada a cabo por los republicanos de Texas.

La gran perdedora de todas estas maniobras, por supuesto, es la democracia, que ve como se distorsionan masivamente los resultados electorales, dejando sin representación (o apenas) a los votantes de los partidos en estados en los que la mayoría pertenece al partido contrario.

Dicho lo cual, Trump tendría que tener cuidado con lo que desea: dado que las encuestas muestran que la coalición que le llevó al poder en 2024 está erosionándose —y especialmente entre los votantes hispanos— apoyar una reforma de los distritos en Texas (o en Florida) que se base precisamente en la continuidad del apoyo del voto hispano a Trump en 2026 es, como mínimo, una premisa muy peligrosa para los republicanos. De esta forma, pueden encontrarse en noviembre del año que viene con una sorpresa muy desagradable si los hispanos trumpistas se quedan en casa o votan a los demócratas, incluso en distritos que, sobre el papel, parecerían ser hoy seguros para el GOP.
 
Pedro Soriano Mendiara
Pedro Soriano Mendiara
Abogado procesalista civil y penal. Socio en la oficina de Barcelona del despacho Ramón y Cajal.
Licenciado en Derecho y Máster por Esade (España). Autor (intermitente) del blog 'La batalla por la Casa Blanca', dedicado mayoritariamente a la política norteamericana desde 2008.
Participación