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"La reacción de Pedro Sánchez ha sido débil. Todavía está a tiempo y sus socios han enviado las primeras señales"Todo pasa por la Corte de los Leones, todo pasa por saber si Podemos, Sumar, Bildu, PNV, ERC y Junts consideran que el supuesto cohecho de Santos Cerdán y su hipotética participación en una organización criminal no permiten a Pedro Sánchez continuar ejerciendo como presidente del Gobierno o sí. Todo pasa por saber si Alberto Núñez Feijóo, presidente del PP, tiene la capacidad de presentar una moción de censura y un programa de gobierno respaldado por las fuerzas políticas representadas en el arco parlamentario, principalmente Vox.
"Alberto Núñez Feijóo está lejos de tener una mayoría absoluta pero tiene que presentarse también ante el Parlamento para explicar cómo cree que tienen que evolucionar las cosas a partir de ahora y esto se llama moción de censura"Alberto Núñez Feijóo ha pedido elecciones generales, pero a nadie le viene bien unas elecciones generales. Pedro Sánchez las descartó en su rueda de prensa desde Ferraz. Habrá legislatura hasta el 2027, pero, sin una renovación de la confianza política, los próximos meses podrían ser un calvario insufrible. A nadie le viene bien unas elecciones anticipadas. Ni a la UE, cuando España es un factor de equilibrio en el Consejo Europeo y se ha convertido en el motor económico con un crecimiento del PIB muy superior al resto de países. Ni a los sindicatos y las empresas tampoco que han visto cómo crece el empleo y mejoran su productividad. Ni a José María Aznar, al que se le complicaría también su proceso de refundación de la derecha con un anticipo electoral. Efectivamente, solo daría oxígeno a un PP que, con Alberto Núñez Feijóo de presidente, está lejos de tener una mayoría absoluta, pero que tiene que presentarse también ante el Parlamento para explicar cómo cree que tienen que evolucionar las cosas a partir de ahora y esto se llama moción de censura.
"Sánchez ha incurrido en el mismo pecado, quizá más, que todos los secretarios generales que le precedieron en el cargo: confiar la vida orgánica del partido en otros"Las lágrimas de María Chivite, presidenta de Navarra, quizá sean el estado de ánimo de la militancia. Algunos compañeros que formaron parte de la ejecutiva de Pedro Sánchez han definido a la dirección como una cáscara de nuez vacía. Sánchez ha incurrido en el mismo pecado, quizá más, que todos los secretarios generales que le precedieron en el cargo: confiar la vida orgánica del partido en otros y concentrar todo el poder en él y en algunos ministros de su Gobierno. En todo líder político participa, en uno u otro de su vida, el factor shakesperiano, cuando el gobernante toma conciencia real de su poder y ya no quiere mancharse de barro las manos.

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