Lunes, 10 de agosto de 2026
ÍNDICE DE LA DEMOCRACIA

La democracia se fortalece en España, mientras se deteriora en el mundo

'The Economist' da la razón a la crítica que hizo el primer catedrático Príncipe de Asturias Jesús de Miguel al artículo de un colaborador suyo sobre la democracia en España. Acaba de salir el último 'Índice global de democracia' de The Economist Intelligence Unit y España gana posiciones.

Jesús M. De Miguel Jesús M. De Miguel 1 de marzo de 2025
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El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, escucha durante el pleno anual de Apoyo a Ucrania en el tercer aniversario de la invasión rusa. | Pool /Ukrainian Presidentia / Zuma Press / ContactoPhoto
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, escucha durante el pleno anual de Apoyo a Ucrania en el tercer aniversario de la invasión rusa. | Pool /Ukrainian Presidentia / Zuma Press / ContactoPhoto
Benito Mussolini tiene una frase lapidaria: "La democracia es estupenda. Proporciona una gran libertad. Incluso la libertad de destruir la democracia". Al parecer, está sucediendo en el mundo en la actualidad. Algo no funciona en la democracia representativa. Lo que se observa en el mundo es una recesión democrática. La confianza de la población en las instituciones democráticas desciende en los últimos años.
 
"Este año se demuestra que la recesión de la democracia continúa, llegando a un nivel muy bajo"
El 27 de febrero de 2025 se publicó el Índice Global de Democracia para todo el mundo, elaborado por el Economist Intelligence Unit (EIU), que se subtitula este año What Is Wrong With Representative Democracy?. Según el informe, la democracia se deteriora globalmente en el año 2024. Se obtiene el peor resultado mundial en dos décadas. El análisis es el más desfavorable hasta ahora, sugiriéndose que la democracia no está funcionando.

EUI —creada en el año 1946— es parte de lo que se denomina The Economist Group, con sede original en Londres. La publicación de estos informes anuales es un acontecimiento mundial. Este año se demuestra que la recesión de la democracia continúa, llegando a un nivel muy bajo. Las democracias no se expanden. Por el contrario, los regímenes autocráticos (autoritarios y totalitarios) son cada vez más antidemocráticos.
 
En el siglo XXI las democracias fueron relativamente estable hasta 2016, para luego descender sistemáticamente. El informe de la EIU calcula el índice de democracia para 167 países del mundo. Se excluyen países muy pequeños denominado micro-Estados. En realidad, abarca la gran mayoría de la población mundial. Por eso sus resultados son tan importantes. El EUI clasifica a los países en cuatro grupos: democracias completas, democracias imperfectas, regímenes híbridos, y regímenes autoritarios (incluyendo también los países totalitarios). Se tienen en cuenta unos sesenta indicadores para cada país, distribuidos en cinco factores: procesos electorales y pluralismo, funcionamiento del Gobierno, participación política, cultura política, y libertades civiles.

​La confianza en los partidos políticos ha bajado también (sobre todo los tradicionales) y en los/as políticos. Además, 2024 ha sido un año de elecciones en numerosos países del mundo. Fueron a las urnas setenta y cinco países. Pero no todas las elecciones fueron libres y justas. En muchas elecciones se observa un deterioro de los partidos tradicionales. A menudo los/as votantes favorecen a partidos radicales y antisistema, con ideologías populistas. En parte supone el fracaso de los partidos tradicionales (de derecha o izquierda) para resolver problemas esenciales de la población, como vivienda, educación, sanidad, salarios, infraestructura, desempleo, pobreza, situación de la mujer, etc. El Gobierno democrático se vuelve menos efectivo.  
 
"La confianza de la población en el Gobierno y en las instituciones públicas ha experimentado un declive evidente en mucho países"
El informe de este año confirma una recesión democrática global. La confianza en el Gobierno y en las instituciones públicas ha disminuido significativamente en numerosos países. Solo un 22% de los Estados experimenta una leve mejora en su nivel democrático. Si sumamos democracias plenas e imperfectas, estas representan el 41% de las naciones, una cifra inferior al 46% de hace dos décadas. A nivel regional, solo Europa occidental muestra una ligera mejora en el índice de democracia, mientras que el resto del mundo retrocede. La región más afectada es MENA (Medio Oriente y el norte de África), donde el deterioro es particularmente pronunciado. En términos generales, los países más democráticos avanzan, pero el resto sufre un retroceso.

Actualmente, solo veinticinco países pueden considerarse plenamente democráticos. Son en su mayoría pequeños, representando apenas el 15% del total de naciones y menos del 7% de la población mundial (6,6%). Hace una década, esta cifra era el doble (12,5%). En el extremo opuesto, los regímenes autoritarios y totalitarios ya abarcan al 39% de la población global.

Los países con mayor calidad democrática siguen siendo los nórdicos —Noruega, Islandia, Suecia, Finlandia y Dinamarca—, junto con Nueva Zelanda y Suiza. Noruega lidera el ranking por decimosexto año consecutivo.

"Francia ha dejado de ser una democracia plena y ahora se considera imperfecta, ubicándose en el puesto 26.º, por detrás de España"
Europa concentra más de dos tercios de las democracias plenas (diecisiete de veinticinco, el 68%). Aunque los cambios son limitados, Portugal y Estonia han escalado posiciones (+8 y +6, respectivamente), mientras que Grecia ha retrocedido cinco lugares. Francia ha dejado de ser una democracia plena y ahora se considera imperfecta, ubicándose en el puesto 26.º, por detrás de España. Su descenso se debe, sobre todo, a la caída en los indicadores de funcionamiento del Gobierno y en la confianza ciudadana, este último el factor que más se ha deteriorado globalmente. Un fenómeno similar se observa en Corea del Sur. Italia, por su parte, ocupa el puesto 37.º, dentro de las democracias imperfectas.
  
Una cierta sorpresa es la baja puntuación de Estados Unidos, que pasa al grupo de democracias imperfectas, ocupando el puesto 28.º en el mundo. Esto es antes del segundo mandato presidencial de Donald Trump, que mantiene últimamente una deriva autoritaria y populista, con tintes de ultraderecha. La confianza de la población norteamericana en las instituciones políticas y en los medios de comunicación disminuye drásticamente en ese país. Se observa una influencia excesiva de los grupos de presión, y sobre todo de los mega-ricos o billionarios. Las desigualdades económicas y sociales aumentan. Falta un consenso de la población en valores esenciales. La democracia en Estados Unidos se deteriora.
 
​Los países autoritarios del mundo obtienen puntuaciones más bajas aún. China está en el puesto 145.º (Hong Kong en el 87.º), y Rusia en el puesto 150.º. Dado que el nuevo orden mundial se basa en la tríada de Estados Unidos, Rusia y China, la situación es lamentable. Los tres países peores del mundo son Cora del Norte, Myanmar, y Afganistán.
 
La democracia en España progresa
 
A pesar de los cantos de sirena de que la democracia en España está en peligro, y que la tendencia es a bajar; la realidad es que la situación democrática de España es muy buena, e incluso mejora. España sube dos puestos en el índice de democracia de 2024.
 
​En España, los cinco factores que se manejan se distribuyen de forma algo diferentes:
 

​A escala global, estos procesos tienen un impacto mayor del que a menudo se percibe. No solo cuestionan la idea del progreso lineal, sino también la viabilidad del desarrollo económico sostenible. Hace tiempo que se puso en entredicho la llamada "teoría de la modernización", y ahora también queda invalidada la "teoría del dominó", según la cual las democracias tenderían a democratizar a sus países vecinos mediante un efecto contagio.

"España se destaca como una democracia sólida con un Gobierno progresista"
El informe de la EIU es contundente: la insatisfacción con la democracia responde a una combinación de factores. Entre ellos está la pérdida de confianza en los Gobiernos para gestionar la economía y otras áreas clave, el fracaso de los partidos políticos a la hora de ofrecer alternativas claras y la creciente desconexión cívica. La desigualdad y la corrupción han minado la fe en la capacidad de las instituciones para responder a las expectativas ciudadanas. Como resultado, los partidos tradicionales han perdido el vínculo con la sociedad, presentando opciones cada vez menos significativas y sin capacidad para abordar los desafíos actuales. En paralelo, la población se siente excluida de los procesos de decisión. No es casualidad que el auge del populismo sea una reacción a estas tendencias (p. 37). El gran reto es restaurar la confianza en la democracia.

El pesimismo se extiende. Crece la sensación de que los Gobiernos no responden a las demandas sociales. Los populismos avanzan. La política se ve limitada por la influencia de los lobbies y el poder creciente de los megaricos. Mientras tanto, los partidos tradicionales —tanto de derecha como de izquierda— pierden apoyo, y en su lugar emergen con fuerza las formaciones de ultraderecha. Todo forma parte de un mismo proceso. En este contexto, España se destaca como una democracia sólida con un Gobierno progresista, una combinación poco habitual en el panorama actual. Así lo señala The Guardian en su editorial del 26 de febrero de 2025: The Guardian view on Spain: A progressive beacon in dark times.
Jesús M. De Miguel
Jesús M. De Miguel
Doctor en Sociología y Ciencias Políticas
Doctor en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense y en Sociología por la Yale University. Ha ocupado la Cátedra de Estudios Españoles Príncipe de Asturias en la Georgetown University, Washington D. C.
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