Martes, 28 de julio de 2026
ELECCIONES EN EE. UU.

Cómo Estados Unidos ha tratado de blindar sus elecciones

Tatiana Benavides analiza los avances y desafíos clave en las elecciones en EE. UU. A pesar de los esfuerzos por proteger la integridad de los resultados y reducir las opciones de interferencia, persisten retos que podrían cambiar el curso de esta elección. Entre ellos destacan el riesgo del 'espejismo rojo', la ola de desinformación —potenciada por Elon Musk en X— y la influencia del 'lawfare' como herramienta política.

Tatiana Benavides Santos Tatiana Benavides Santos 5 de noviembre de 2024
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Uno de los grandes riesgos de las elecciones de 2024 es el 'espejismo rojo', que indicaría que Trump gana al comienzo del escrutinio para después mostrar como gana finalmente Harris. | Unsplash / Clay Banks
Uno de los grandes riesgos de las elecciones de 2024 es el 'espejismo rojo', que indicaría que Trump gana al comienzo del escrutinio para después mostrar como gana finalmente Harris. | Unsplash / Clay Banks
Cualquier intento por elucidar lo que sucederá en la reñida elección presidencial entre la candidata demócrata Kamala Harris y el republicano Donald Trump, el próximo 5 de noviembre en Estados Unidos, sería especulación. Si algo nos enseñó la elección presidencial de 2020 en ese país es que los pronósticos electorales pueden ser superados ampliamente por la realidad. Las características de dicha elección trascendieron cualquier pronóstico que pudiéramos haber elaborado, especialmente respecto de las implicaciones de la polarización política extrema y las amenazas a la institucionalidad democrática. 

Cuatro años han pasado, pero el traumatismo político de las experiencias del 2020, aunado a desafíos propios de la actual coyuntura, han generado un ambiente de pesimismo alrededor del actual proceso. Sin embargo, existen también motivos para el optimismo al observar las lecciones aprendidas y los importantes pasos orientados a fortalecer el sistema político-electoral de cara a la nueva elección. El presente artículo ofrece un análisis de los avances en materia legal y de administración electoral que brindan mayor seguridad a la elección, pero también de riesgos persistentes como la desinformación, el uso de la litigación como instrumento político y la capitalización de la incertidumbre en la etapa del conteo de votos. 

Los avances

Fortalecimiento del marco electoral

Uno de los avances más relevantes para la elección presidencial de 2024, ha sido la aprobación por parte del Congreso de la Ley de Reforma del Conteo Electoral. Se trata de una enmienda a la Ley de Conteo Electoral de 1887, la cual regula la votación y el conteo de los votos electorales en las elecciones presidenciales. La enmienda reduce significativamente la incertidumbre en futuras elecciones y protege al sistema de conteo de votos electorales de intentos de manipulación partidaria, como las manifestadas en las elecciones de 2020. 

"La enmienda reduce significativamente la incertidumbre en futuras elecciones y protege al sistema de conteo de votos electorales de intentos de manipulación partidaria, como las manifestadas en las elecciones de 2020"
Específicamente, la enmienda introduce seis cambios fundamentales, entre ellos: Exige, en primer lugar, que los estados elijan a sus electores al Colegio Electoral de acuerdo a la legislación existente y elimina el concepto de elección fallida, término utilizado en caso de que un estado no lograse elegir a sus electores, abriendo con ello la posibilidad de que la legislatura estatal (y no los votantes) eligiera ella misma a dichos electores. Sin embargo, la vaguedad del término sirvió para que miembros del partido Republicano en la elección de 2020 intentaran interpretar cualquier dilación o disputa para justificar la intervención de la legislatura en el nombramiento de electores, especialmente en aquellas legislaturas con mayoría republicana. 

En segundo lugar, la enmienda define claramente el proceso a través del cual los funcionarios estatales certifican los resultados electorales que son enviados al Congreso, reduciendo el riesgo de suplantación de electores (electores falsos) ocurridos en Georgia y Arizona en las pasadas elecciones. 

En tercer lugar, especifica el rol ceremonial del vicepresidente en el proceso de conteo de votos electorales frente al Senado y la Cámara de Representantes. Evitando así que se presenten nuevamente presiones como las ejercidas por el expresidente Donald Trump al entonces ocupante del cargo Mike Pence, argumentando la supuesta facultad de este último para no certificar la elección el 6 de enero de 2021. 

En cuarto lugar, dificulta la presentación de objeciones antojadizas de los resultados electorales estatales en el Congreso tendentes a interrumpir el proceso de conteo y generar desconfianza en la integridad de la elección. 

Y en quinto lugar, elimina la ambigüedad respecto del cálculo de la elección (ajuste de denominador) cuando un estado no nombra a algunos o todos sus electores, o en caso de que el Congreso rechace los votos electorales de un estado por alguna razón. 

Freno al cambio arbitrario de las reglas del juego
 
Otro avance es el rol de los tribunales y altos funcionarios a cargo de la administración electoral en varios estados, que han puesto un alto a los esfuerzos de determinadas Juntas Estatales de Elecciones por cambiar las reglas del juego a pocas semanas de la elección. Un intento de atentar contra la precisión en el conteo de votos y la certificación a tiempo de los resultados. 

"Los tribunales y altos funcionarios a cargo de la administración electoral han puesto un alto a los esfuerzos de determinadas Juntas Estatales de Elecciones por cambiar las reglas del juego a pocas semanas de la elección"
En el caso de Georgia —uno de los siete estados péndulo—, la mayoría de los miembros de la Junta Estatal de Elecciones (conformada en su mayoría por republicanos cercanos a Trump) aprobó siete cambios a las reglas del juego excediendo sus facultades. Entre ellas, aprobó la obligación de las juntas electorales cantonales de realizar un conteo manual de todos los votos, así como la posibilidad de oponerse a certificar el resultado de las elecciones locales, lo cual obstaculizaría la certificación de los resultados en el ámbito del estado. 

Sin embargo, la Corte Superior del Condado de Fulton anuló los cambios. El gobernador Brian Kemp y el secretario de Estado, Brad Raffensperger (ambos republicanos) también se habían opuesto a las reformas así como se habían opuesto para las elecciones del 2020 a las presiones de Trump para que se le otorgaran injustamente el número de votos que le faltaban para alcanzar el triunfo. La buena noticia es que también en otros estados péndulo, la administración electoral está a cargo en su gran mayoría de funcionarios responsables independientemente de sus preferencias políticas y no de unos cuantos operadores partidistas inclinados a alterar las reglas del juego electoral para su beneficio.

Preparación de los funcionarios electorales

Otro indicador para el optimismo es el alto nivel de preparación de los funcionarios electorales (a pesar del tenso ambiente de múltiples amenazas contra su vida y la de sus familiares). Los desafíos enfrentados en las elecciones del 2020 han conducido a una mayor preparación para todo tipo de eventualidades, incluyendo situaciones de alto riesgo. Dichos esfuerzos se han orientado a mejorar procesos y fortalecer los canales de comunicación con el electorado. 

"Los votantes no están al tanto de los procedimientos electorales, sino de lo que experimentan de primera mano"
Múltiples iniciativas de comunicación con los votantes han sido implementadas con el objetivo de brindar información sobre el proceso electoral en los propios estados y generar mayor confianza, incluyendo explicaciones de cómo funciona el sistema y de los mecanismos de seguridad que operan para proteger la elección. Según el Laboratorio de Datos y Ciencias Electorales de MIT, los votantes no están al tanto de los procedimientos electorales, sino de lo que experimentan de primera mano. El 90% de los votantes muestra satisfacción con su experiencia personal votando y posee altos niveles de confianza en los oficiales de elecciones locales. En este caso, los ciudadanos tienen mayor confianza en los niveles del Gobierno más visibles para ellos. Interesantemente, la actual crisis de legitimidad sobre las elecciones en Estados Unidos es más reflejo de lo que aprenden por los candidatos, los medios y las redes sociales que por lo que ellos mismos experimentan.

Pero a pesar de los avances en el fortalecimiento de los marcos legales para la elección y el blindaje electoral que ofrecen gran parte de los funcionarios electorales y el sistema de justicia en los diferentes estados, existen múltiples riesgos que podrían poner en juego la seguridad e integridad de la elección.

Los retos

La capitalización del espejismo rojo

Existe la posibilidad de que se produzca nuevamente un espejismo rojo como el ocurrido en las elecciones de 2020, es decir, ese fenómeno que tiende a mostrar el liderazgo del candidato republicano, que tiende a revertirse al ingresar el conteo de voto como el voto postal. La causa de dicho fenómeno al empezar el conteo se tabulan por lo general los votos emitidos en persona —mecanismo de voto utilizado en su mayoría por los electores de dicho partido— para dar luego paso al liderazgo demócrata (giro azul) una vez se procede al conteo de los votos por correo que es una modalidad de voto utilizada preferida por dichos votantes. 

"Existe la posibilidad de que se produzca nuevamente un espejismo rojo como el ocurrido en las elecciones de 2020, es decir, ese fenómeno que tiende a mostrar el liderazgo del candidato republicano, que tiende a revertirse al ingresar el conteo de voto como el voto postal"
Es precisamente ese giro uno de los factores que genera mayor riesgo en esta elección, pues podría ser utilizado nuevamente por Trump para argumentar un supuesto fraude electoral. Este fenómeno podría incluso incrementarse en estados decisivos como Pensilvania o Wisconsin, donde —a diferencia de otros estados— el conteo de votos por correo no puede iniciarse hasta el día de la elección. El reto, además, es que actualmente los medios y funcionarios electorales no están preparando al votante para comprender este fenómeno, tal y como lo hicieron en 2020, cuando el voto por correo se extendió significativamente debido a la pandemia. 

El factor Musk y la desinformación 

Otro de los riesgos es la circulación masiva de desinformación y teorías conspirativas respecto de la elección. El multimillonario Elon Musk ha asumido un rol fundamental en su diseminación. Musk se ha convertido en un operador político estratégico del partido republicano en esta elección mediante la creación del Super PAC América, en el cual ha invertido más de 118 millones de dólares, según la Comisión Federal Electoral para apoyar actividades de campaña y operaciones en el terreno. 

"Musk se ha convertido en un operador político estratégico del partido republicano en esta elección mediante la creación del Super PAC América, en el cual ha invertido más de 118 millones de dólares"
Asimismo, mediante su plataforma
X, donde tiene 200 millones de seguidores, Musk se ha convertido en el propulsor de falsedades electorales a favor del trumpismo. Como mencionamos, es posible que los resultados de esta elección tarden varios días en definirse debido al tiempo que toma el escrutinio de los votos por correo (verificación de firmas, fecha, etc.).  Ese tiempo de espera podría ser capitalizado por aquellos con intenciones de cuestionar la legitimidad e integridad del conteo de votos y es ahí donde el rol de Musk podría ser determinante en la reproducción masiva de narrativas que socaven la confianza en los resultados. 

Las demandas zombis 

De acuerdo al New York Times, aproximadamente 90 demandas antivoto han sido presentadas por abogados representando a la campaña republicana, especialmente en estados péndulo y condados estratégicos. Desde el punto de vista legal, dichas demandas no son viables debido a la escasa evidencia presentada y al plazo tardío en que han sido propuestas. Las demandas en cuestión son parte de una estrategia de mensaje más que una estrategia legal, que apunta a generar desconfianza y crear una percepción generalizada de falta de integridad en la próxima elección. 

"Las demandas en cuestión son parte de una estrategia de mensaje más que una estrategia legal, que apunta a generar desconfianza y crear una percepción generalizada de falta de integridad en la próxima elección"
La idea de poner teorías conspirativas y falsedades en la forma de demandas legales es una forma de desinfectar y añadir legitimidad a las mismas. Pero además, como lo señala Ben Raderstorf, dichas demandas funcionan como zombis, "Están muertas antes de la elección, pero si Donald Trump pierde, podrán reaparecer para justificar cualquier intento de negar los resultados". 

Existe la posibilidad de que Trump nuevamente intente declarar victoria y rechace un resultado que no le favorezca —tal y como ya lo ha afirmado en algunos de sus rallies. El terreno ya ha sido preparado con demandas que señalan, entre otras cosas, la intención de fraude del partido opositor con el supuesto apoyo de oficiales electorales en múltiples estados, que han permitido —según él— el registro electoral de no-ciudadanos. La semana anterior, el mensaje del candidato fue claro, amenazando a los activistas demócratas y funcionarios electorales, de que por esa causa serán procesados una vez que él asuma el poder. Si en la campaña del 2020 una de las tácticas más utilizadas fue crear sospechas a través de demandas que cuestionaban la integridad del voto por correo, en esta ocasión ha sido difundir mentiras sobre el supuesto voto masivo de no ciudadanos, hechos que han sido negados por expertos electorales. 
Tatiana Benavides Santos
Tatiana Benavides Santos
Politóloga especializada en gobernanza democrática, elecciones y paz en las Américas
Consultora internacional. Investigadora afiliada a la Universidad de Columbia (EE.UU.). Graduada de la Universidad Sorbonne Nouvelle (Francia) y por la Universidad de Costa Rica. Ha trabajado para varios organismos no gubernamentales y universidades en Estados Unidos y América Latina. Autora de múltiples artículos y libros. Es analista política para Univisión y CNN.
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