Martes, 28 de julio de 2026
ANÁLISIS

La salud tras la pandemia: por una nueva narrativa económica de la sanidad

Helena Legido-Quigley, Catedrática del Imperial College London, fue la única española que participó en el panel de expertos de gestión de la pandemia de la Covid-19 en la Organización Mundial de la Salud (OMS). En este análisis para Agenda Pública resume las prioridades de la OMS en las políticas sanitarias mundiales apostando por una reorientación de nuestra visión económica e invirtiendo en el largo plazo.

Helena Legido-Quigley Helena Legido-Quigley 2 de julio de 2024
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Día de reflexión 2024 en Reino Unido. | Tayfun Salci / Zuma Press / ContactoPhoto
Día de reflexión 2024 en Reino Unido. | Tayfun Salci / Zuma Press / ContactoPhoto
El Consejo de la OMS sobre la Economía de la Salud para Todos, presidido por la profesora Mariana Mazzucato, ha elaborado su informe final, que redefine el papel de la salud en la planificación y la política económicas. La visión del informe se ve reforzada por la experiencia de un grupo de expertas, todas ellas distinguidas economistas y expertas en la materia. Además de la profesora Mariana Mazzucato, el Consejo incluye a figuras de renombre como la Dra. Ngozi Okonjo-Iweala, la Dra. Vera Songwe, la Dra. Jayati Ghosh y la profesora Ilona Kickbusch, entre otras.

"La premisa innovadora del informe es que la salud no debe ser un medio para otros fines económicos, sino un objetivo primordial en sí mismo".


Este informe, encargado por el Director General de la OMS, Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, ofrece una visión que sitúa el bienestar físico y mental en el centro de las prioridades económicas y gubernamentales. La premisa innovadora del informe es que la salud no debe ser un medio para otros fines económicos, sino un objetivo primordial en sí mismo. Este cambio de enfoque exige que la "salud para todos" se convierta en una prioridad clave en todos los departamentos gubernamentales, más allá de los confines tradicionales de los Ministerios de Sanidad. El informe reclama una nueva narrativa económica que valore la salud como una inversión a largo plazo y no como un coste a corto plazo.

El informe destaca cuatro cuestiones cruciales: valorar el bienestar humano y planetario más allá del PIB, revisar la financiación sanitaria como inversión a largo plazo, fomentar un ecosistema colaborativo de innovación sanitaria para un acceso equitativo y reforzar la capacidad del sector público con recursos suficientes para dirigir eficazmente las políticas sanitarias.

El informe hace énfasis en replantear las medidas económicas tradicionales como el PIB, que a menudo no reflejan el verdadero estado de bienestar de la sociedad. En su lugar, aboga por parámetros que reflejen la salud humana y planetaria. El informe también destaca la importancia de la innovación sanitaria y aboga por un ecosistema de innovación sanitaria integral que dé prioridad al bien común. Este ecosistema aprovecharía las asociaciones público-privadas para maximizar el valor público. El desarrollo y la distribución equitativa de innovaciones sanitarias, como vacunas y tratamientos, se sugieren como componentes clave de este ecosistema.

"Los resultados sanitarios están profundamente influidos por factores como la renta, el sexo, la edad, la región, la raza y la etnia".


Otro punto fuerte del informe es el que se centra en los determinantes sociales de la salud. Reconoce que los resultados sanitarios están profundamente influidos por factores como la renta, el sexo, la edad, la región, la raza y la etnia. Abordar estos determinantes exige políticas integrales y centradas en la equidad que abarquen diversos sectores, como la educación, la vivienda y el empleo. El informe aboga por un enfoque integral de la sanidad en el que todos los departamentos colaboren para mejorar los resultados sanitarios.

El informe también destaca algunos retos. Uno de los principales obstáculos es la arraigada resistencia de los gobiernos a invertir de forma proactiva en los sistemas sanitarios. La lucha por conseguir financiación para un Fondo Mundial contra las Pandemias es un ejemplo de esta reticencia. Esta aversión a la inversión inicial en medidas preventivas es un obstáculo importante que hay que superar para hacer realidad la visión de Salud para Todos. Yo añadiría que la mayoría de los países no están dando prioridad a la planificación de la preparación y respuesta ante una pandemia, lo que agrava aún más el problema.

También reconoce el papel de los determinantes comerciales de la salud, en particular la influencia de industrias como el tabaco, los alimentos ultraprocesados, los combustibles fósiles y el alcohol. Abordar estos determinantes implica regular las actividades comerciales para limitar los daños y promover resultados positivos para la salud. Este es otro ámbito en el que la resistencia de intereses arraigados puede plantear retos importantes. Se aboga por políticas que incentiven opciones más saludables y reduzcan la carga de las prácticas comerciales nocivas sobre los sistemas de salud.

El Consejo de la OMS sobre la Economía de la Salud para Todos formula 13 recomendaciones de alto nivel en torno a cuatro pilares para replantear las políticas económicas que dan prioridad a la salud. Entre ellas figuran: tratar la salud como una inversión a largo plazo, hacer valer la salud como un derecho humano y restablecer la salud planetaria mediante una economía regenerativa. Abogan por el uso de métricas integrales más allá del PIB para seguir el progreso de la sociedad, adoptar una financiación sanitaria estable y equitativa, y garantizar que la OMS esté bien financiada para la coordinación mundial. Además, las recomendaciones instan a crear alianzas público-privadas para la innovación sanitaria, gobernar el conocimiento para el bien común, alinear las estrategias industriales con los objetivos sanitarios y mejorar las capacidades gubernamentales para una gobernanza holística y transparente que genere confianza y responsabilidad.

"Los puntos fuertes del informe radican en su enfoque holístico, su énfasis en la innovación y su compromiso con la equidad. Sin embargo, para hacer realidad esta visión habrá que superar importantes retos, como la resistencia a las inversiones proactivas en salud y la necesidad de una amplia colaboración internacional".


El Consejo de la OMS sobre la Economía de la Salud para Todos presenta un marco visionario y exhaustivo para integrar la salud en las decisiones económicas y políticas. Los puntos fuertes del informe radican en su enfoque holístico, su énfasis en la innovación y su compromiso con la equidad. Sin embargo, para hacer realidad esta visión habrá que superar importantes retos, como la resistencia a las inversiones proactivas en salud y la necesidad de una amplia colaboración internacional. Y lo que es más importante, el informe debe abordar los mecanismos de aplicación y seguimiento para garantizar que sus recomendaciones se lleven a la práctica de forma eficaz. El informe constituye un punto de partida fundamental para desarrollar nuevas políticas y estructuras económicas que, en última instancia, puedan hacer realidad la Salud para Todos. Reforzar la promoción, priorizar las acciones, fomentar la coproducción de medidas y desarrollar mecanismos sólidos de rendición de cuentas son pasos cruciales para alcanzar los ambiciosos objetivos del informe. Además, será esencial fijar objetivos de gasto claros para garantizar que se asignan los recursos necesarios para alcanzar estas metas.

El informe es innegablemente audaz y tiene el potencial de cambiar la narrativa de forma significativa. Al situar la salud en el centro de las consideraciones económicas y políticas, desafía los puntos de vista tradicionales y podría allanar el camino hacia unos resultados sanitarios más sostenibles y equitativos a escala mundial. Si se ponen en práctica, estas recomendaciones podrían ayudar a remodelar la forma en que la salud y el bienestar se valoran y priorizan en los sistemas económicos, fomentando un futuro más saludable para todos.
 
Helena Legido-Quigley
Helena Legido-Quigley
Catedrática de Sistemas de Salud en Imperial College London y en The George Institute for Global Health UK.
Profesora visitante en The National University of Singapore. Es miembro asociado de Chatham House y del Consejo del Foro Económico Mundial.
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