Robert D. Kaplan (Nueva York, 23 de junio de 1952) es periodista, escritor y uno de los analistas más influyentes de la geopolítica actual. Sus obras son indispensables para entender el mundo tal como es hoy. Autor de veintidós libros sobre política internacional. Durante más de 30 años analizó la política exterior para The Atlantic y fue miembro del Consejo de Política de Defensa y del Panel Ejecutivo de la Marina de los Estados Unidos. Su último libro, La Mentalidad Trágica, es un viaje hacia el pensamiento de los clásicos, para poder depurar las preguntas de nuestra era, para recordar los peligros de la anarquía, la importancia del orden y las consecuencias de perderlo en el mundo de hoy.
Nuestro colaborador y experto, Jordi Xuclà, ha aprovechado su visita a Valencia para conversar con Robert D. Kaplan que ha participado en el I Foro Económico y Social del Mediterráneo, organizado por Prensa Ibérica y Fundación "la Caixa".
España debe participar con toda su ambición de los grandes retos globales, e influir y dejarse influir en las corrientes de fondo. En Agenda Pública, precisamente, no distinguimos entre política nacional e internacional porque confluyen la visión nacional y la internacional. Esta conversación es una ejemplo más de nuestro compromiso por entender mejor desde España los movimientos de fondo de la política internacional y como estos nos afectan.

Gracias a usted, profesor Kaplan, he descubierto que Illy no es únicamente una marca de café, sino también el nombre de un exalcalde de Trieste. Usted nos ha hecho descubrir muchos datos y detalles y pensar la geografía y las relaciones internacionales con nuevos enfoques sugerentes.
[Ríe] Ya veo que usted se ha leído en detalle mi penúltimo libro, Adriático, que es un viaje por el arco que empieza en el norte de Italia y que termina en el sur de los Balcanes occidentales. Y sí, también me paré en Trieste y busqué el encuentro con personas que me podían aportar ideas que me abrieran la mente. Uno de ellos fue el señor Riccardo Illy, de la tercera generación de fabricantes de café, pero también exalcalde de Trieste y exdiputado por el Partido Democrático. Su abuelo Francesco Illy nació como ciudadano del Imperio austrohúngaro y su nombre inicial era Illy Ferenc, en húngaro, aunque nació en lo que hoy es Rumanía. Trieste es un gran lugar para pensar en los imperios que implosionaron durante la Primera Guerra Mundial.
Usted plantea que la evolución demográfica de la ribera norte del Mediterráneo —Europa—, la ribera sur —África— y la oriental del Mediterráneo —Próximo Oriente— va a ser dramáticamente divergente en lo que queda del siglo XXI y que ello debe llevar a Europa a pensar cómo recibirá un importante flujo de migrantes y cómo mutará su identidad.
Sí, planteo que la evolución del crecimiento de la población entre el sur y el norte del Mediterráneo será de siete a uno, es decir, que por cada habitante que nazca en el norte, nacerán siete en el sur. Pero mi prospectiva de siete africanos por cada europeo es a 76 años vista, para finales del siglo XXI. Es algo a lo que nos estamos acostumbrando poco a poco. Está ocurriendo ante nuestros ojos, pero muy, muy lenta y gradualmente. En el siglo XXII, la población se estabilizará y disminuirá en todas partes, incluso en África. Pero la divergencia demográfica entre África y Europa no parará de crecer. No estamos hablando de un futuro lejano, sino de las próximas décadas.
"Creo que los europeos tienen que evolucionar, con un concepto diferente de su identidad"
Creo que los europeos tienen que evolucionar, con un concepto diferente de su identidad. De la identidad europea y de sus identidades nacionales. Es más fácil para Estados Unidos porque Estados Unidos se fundó como sociedad de inmigrantes sobre ideales, mientras que los países europeos se fundaron sobre la religión, la lengua e incluso la raza en algunos aspectos. Hay que dar cabida a personas de distintas razas y religiones que, no obstante, acepten los ideales democráticos. Europa debe pensar qué identidad va a definirla con un importante impacto migratorio.
Sostiene que en África nacerá una nueva clase media, pero que deseará emigrar a Europa en vez de consolidarse como grupo dirigente en sus países.
Sí, quiero matizar que esta aspiración afectará a una parte de la nueva clase media africana, solo a una parte.
¿Por qué considera que esta parte de la nueva clase media africana preferirá emigrar a Europa que contribuir a la consolidación de sus países más prósperos y aspirar a ser clase dirigente?
Porque una vez que la gente se convierte en clase media, se educa, tiene exigencias, quiere una vida mejor para sus hijos, tiene posibilidades. Y miran a su propio gobierno en África y dicen: "Tal vez sea mejor para mis hijos estar en Europa".
¿Así que estas familias que van a mejorar sus condiciones de vida en África no quieren contribuir a consolidar el progreso en sus países?
La gente no piensa así. La gente piensa en términos personales. Las élites piensan así como razona usted. La gente, las nuevas clases medias, piensan en sí mismas y en sus hijos.
En su conferencia en el Foro Económico y Social del Mediterráneo, en Valencia, ha desarrollado la hipótesis de que el concepto del Mediterráneo como término geopolítico se ha movido al Pacífico.
Así es. Durante siglos, el concepto geopolítico de Mediterráneo suponía el centro de las relaciones comerciales, de las aspiraciones civilizadoras, de los grandes conflictos y luchas por el dominio de la geografía. La idea de Mediterráneo como término geopolítico de epicentro se ha movido al Pacífico.
Usted conceptualiza la existencia de tres Mediterráneos como conceptos geopolíticos en el mundo actual.
Si, lógicamente continúa existiendo el Mediterráneo como término geopolítico que debe afrontar unos flujos migratorios crecientes que moldearán la identidad europea. Pero existen dos equivalentes al Mediterráneo entendido como epicentro de la geopolítica. Uno es el Mediterráneo del Caribe, con un norte rico y basado en los valores de la democracia liberal, mientras que en algunos países de Centroamérica y la zona sur del Caribe, especialmente en Venezuela, se están consolidando regímenes no democráticos.
"De los tres Mediterráneos geopolíticos simbólicos que existen hoy en el mundo, el del sudeste asiático es el que presenta mayor riesgo de conflicto abierto en un periodo de diez años"
El otro Mediterráneo geopolítico es el del sudeste asiático, en el mar de la China oriental. Allí entran en fricción sistemas democráticos como Japón y Taiwán con la política de China y su ambición de expansión de la zona marítima terrestre. De los tres Mediterráneos geopolíticos simbólicos que existen hoy en el mundo, el del sudeste asiático es el que presenta mayor riesgo de conflicto abierto en un periodo de diez años.
Con el colapso de la Unión Soviética se llegó a razonar que nacía un nuevo mundo unipolar y que los valores de las democracias occidentales se podían extender por todo el planeta, que se podía globalizar la democracia y el sistema económico de libre mercado. Pero no ha sido así. Basta ver los resultados de las votaciones en la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre la guerra de invasión de la Federación Rusa en Ucrania para darse cuenta de que una parte relevante del mundo marca distancias y tiene otras prioridades geoestratégicas y de valores políticos.
"La ONU cada vez importa menos. Tenemos que pensar en términos de un orden democrático occidental de Estados Unidos, Europa, Japón y otros aliados en Asia, con su propio sistema de valores. Por supuesto, tendrá la competencia de otro sistema de valores, China, Rusia y sus aliados"
No creo que las Naciones Unidas importen. Las Naciones Unidas importaron después de la Segunda Guerra Mundial. Ya no. India no es miembro del Consejo de Seguridad. Francia sí lo es. De hecho, en los medios de comunicación estadounidenses se lee cada vez menos sobre la ONU. Cada vez importa menos. Tenemos que pensar en términos de un orden democrático occidental de Estados Unidos, Europa, Japón y otros aliados en Asia, con su propio sistema de valores. Por supuesto, tendrá la competencia de otro sistema de valores, China, Rusia y sus aliados. En cierto sentido, estamos entrando en un nuevo mundo bipolar.
Usted ha definido el perímetro del orden democrático liberal, pero ¿quién dirige e inspira el otro orden, el otro polo?
Lo que yo llamo las grandes potencias terrestres euroasiáticas de Rusia y China, en particular China.
Rusia ha desplegado su doctrina de recuperación de influencia y control en las antiguas repúblicas soviéticas. Es muy evidente con la guerra de Ucrania, pero Rusia ya emitió su primera señal en agosto de 2008 con la guerra con Georgia ¿Rusia puede intentar extender su influencia en el Cáucaso Sur y en algunos países de los Balcanes Occidentales?
Cuanto más dure la guerra de Ucrania, más difícil será para Rusia ejercer influencia en el Cáucaso Sur, en Asia Central, en el Extremo Oriente, en los Balcanes Occidentales… Porque Rusia puede estar ganando la guerra [de Ucrania] en este momento, pero está perdiendo gran parte de su economía y potencial al estar completamente centrada en Ucrania.
¿Podría convertirse la correlación de fuerzas en la guerra en Ucrania en un nuevo conflicto congelado?
"En Ucrania se podría hacer un armisticio, un cese de hostilidades"
¿Ucrania? Creo que Ucrania es demasiado grande para ser un conflicto congelado. En otras palabras, todos los conflictos congelados que hemos tenido hasta ahora, en Abjasia, Osetia del Sur, Transnistria o Karabaj, los hemos tenido en lugares muy pequeños. Ucrania es demasiado grande. Se podría hacer un armisticio, un cese de hostilidades, que es lo que hay en Corea desde 1953.
El Alto Karabaj dejó de ser un conflicto congelado casi de un día para otro, en la guerra de 2020.
El Alto Karabaj ha sido recuperado por los azerbaiyanos porque Rusia ya no tiene el foco para proteger a los armenios.
¿Tal vez porque los armenios iniciaron un giro de alianzas marcando distancias con Moscú y acercándose a Washington?
Los armenios nunca podrán cambiar así. Son demasiado pequeños, demasiado vulnerables con Rusia. Es una situación ambigua. Armenia tendrá que llevarse bien con Rusia pase lo que pase. Pero Rusia no puede hacer tanto por Armenia como antes.
Las instituciones de la Unión Europea están a punto de empezar un nuevo mandato y un punto de su programa político puede ser la posible incorporación de nuevos Estados miembro. Los países de los Balcanes Occidentales llevan años esperando su incorporación y, de hecho, están rodeados por Estados que ya son miembros (Croacia, Hungría, Rumania, Bulgaria y Grecia). Pero los Balcanes Occidentales son un laboratorio de influencias donde operan las democracias occidentales, pero también Rusia. ¿Es posible que se incorporen solo algunos países que han hecho notables progresos como Albania o Macedonia del Norte?
No, no funcionará así. O todos estos países entran en la UE o ninguno lo hará.
España ha vivido los últimos diez años sumergida en una crisis de la distribución territorial de su poder que llevó incluso a una declaración fallida de independencia de Cataluña. ¿Cómo analiza usted esta crisis que ha vivido España?
"España puede prosperar mejor cuando tiene diversidad, diversidad nacional, ciudades vibrantes"
España puede prosperar mejor cuando tiene diversidad, diversidad nacional, ciudades vibrantes. Solo así funcionará. Mira a los Estados Unidos. Los Estados federados tienen identidades reales. Significa algo ser tejano. También se formulan la pregunta: "¿Qué es ser un vermonter?". Así puede funcionar España, reconociendo su diversidad.
Se van a celebrar unas elecciones presidenciales cruciales el próximo noviembre en Estados Unidos. ¿Cuál es su previsión?
Lo primero que debo decir es que es muy difícil hacer previsiones muy asertivas sobre el resultado de las próximas elecciones presidenciales en Estados Unidos. Me parece que alguna dinámica política aún hoy desconocida va a influir en el resultado de las elecciones.
¿Se refiere a una dinámica política o una interferencia internacional o a un hecho relevante en la política interna norteamericana?
Quién sabe, puede ser cualquiera de las dos opciones. Algo nuevo va a influir en la campaña electoral presidencial.