La irrupción en la agenda pública de un discurso cada vez más antimigratorio y antimusulmán, se lo debemos, sin lugar a dudas, a la creciente presencia pública de VOX, un partido estrechamente alineado con la familia política de la derecha radical europea. Este partido emplea un discurso antagónico contra todo aquello que se representa como antiespañol, siendo el islam y, en esencia, lo musulmán protagonistas imprescindibles de un tipo de relato caracterizado por cierto terror social, demográfico, político y económico. Ahora bien,
esta islamofobia presente en Vox y que se constituye, por encima de todo, como discurso ideológico, requiere de ciertas especificidades y matizaciones a fin de comprender el tipo de presencia ideológica que presenta. Por ello, siguiendo esto último, se presentan los resultados de una
investigación realizada sobre los componentes ideológicos presentes en Vox sobre el islam y los musulmanes residentes en España.
En efecto, en términos ideológicos, podemos diferenciar entre diferentes modalidades de islamofobia: por una parte, la islamofobia liberal y, por otra parte, la islamofobia iliberal. La primera se identifica como una visión crítica del islam como religión y como sistema social en la medida en que promueve una forma de vida alejada de los ideales de la ilustración y de los derechos humanos. Al respecto, el islam se percibe como enemigo de la sociedad occidental dado su carácter teocrático y su visión conservadora de la vida (género, derechos LGTBI, etc.). Ahora bien, esta islamofobia es crítica con un determinado islam histórico, presente actualmente en Europa, por lo que esta cosmovisión confía en una suerte de reforma del islam con el objetivo de integrarlo en el sistema de valores liberales de occidente. Muy diferente a esta visión del islam y de los musulmanes, emerge también un discurso de islamofobia iliberal, cuyos postulados políticos, lejos de articularse en base a ideales como la ilustración y la modernidad, se construyen en base a un rechazo absoluto del islam como obra histórica antagónica de la nación y de la cultura occidental. Lejos de confiar en una posible reforma del islam, esta ideología percibe al islam como el eterno enemigo histórico a batir, puesto que la construcción nacional se erige en una construcción frente al enemigo religioso, étnico y cultural musulmán.
Habida cuenta de estas diferentes visiones del islam, la investigación se plantea estudiar y analizar el tipo de islamofobia presente en el discurso político de Vox. Para ello, se emplea una amplia y robusta muestra de diferentes fuentes documentales como programas electorales del partido, intervenciones parlamentarias en el Congreso de los Diputados, entrevistas políticas a elites del partido y jornadas políticas donde la cuestión migratoria e islámica resultan protagonistas del debate de esta formación política.
En este sentido, los resultados de la investigación concluyen que los postulados ideológicos de Vox sobre el islam se construyen desde un paradigma ideológico de islamofobia iliberal, en cuyo seno el islam y, por ende, los musulmanes se perciben como el auténtico enemigo a batir en términos demográficos, sociales culturales, políticos e incluso socioeconómicos. De este modo, el islam, lejos de admitir una posible reforma, se construye como un enemigo nacional de la identidad española. Una identidad, en suma, caracterizada orgánica y esencialmente, ya que España es resultado de una nación singular y con rasgos propios. Dicha singularidad se ve otorgada, precisamente, por una forma de ser, en definitiva, por una cultura que fue capaz de, no solo oponerse al islam y a los musulmanes, sino de expulsarles del territorio nacional. Veamos algún fragmento del discurso de este partido a fin de aclarar todo esto:
Por cierto, una nación que fue forjadora de Europa, sin la cual Europa no existiría. Podríamos remontarnos a Lepanto o a las Navas de Tolosa o a Carlos V para entender por qué Europa no existiría. Y estaría probablemente bajo el régimen del islam (Vox España, 2021a).
En todo este discurso político, el objetivo es proyectar un islam en guerra con la construcción histórica de la nación. Evidentemente, si la idea de Vox de España procede simbólicamente de la reconquista nacional, entonces la visión de la nación y de la identidad nacional se vertebran como resultado de un éxito colectivo procedente de la expulsión de los moros. Por ello, la confrontación del islam se impone como una obligación moral, tal como dice en este fragmento uno de los más importantes cargos de Vox, el eurodiputado Jorge Buxadé:
Ser conscientes de que hay que frenarlo... Tener esa conciencia de que el islam, de que esa organización política (...) es algo que tiene por finalidad socavar nuestra forma de vivir. El islam en la medida que entendemos que no es una religión (...), sino que es una doctrina política pues tenemos que combatirla políticamente. (...) Tenemos que defender lo nuestro. (...) Repito en las escuelas, en las universidades, en los puestos de trabajo, en la actividad política (Vox España, 2021b).
Tanto este discurso como otros, cabe interpretarlos desde el marco de una islamofobia iliberal, en tanto en cuanto que el argumento base de rechazo de este partido político se funda en la imagen de la indisoluble unidad nacional cristiana y civilizada enfrentada históricamente a un islam, esencialmente bárbaro y enemigo de la identidad nacional. En definitiva, el trasfondo de este discurso está vinculado con la noción de choque de civilizaciones entre dos mundos irreductiblemente opuestos, cuya posibilidad de coexistencia y convivencia resulta inexistente. En este marco, aunque Vox recurra, vagamente eso sí, a argumentos orientados a conceptos como la igualdad entre hombres y mujeres o los derechos de las personas homosexuales a la hora de atacar al islam, dicho discurso está influenciado por una determinada construcción de un marco discursivo en el que los progresos y los avances parecen formar parte indisolublemente de una identidad nacional forjada en contra del hostil musulmán. En este relato, a diferencia de la islamofobia liberal, no cabe un islam reformado o adaptado en este modelo de sociedad tan avanzado, pues este modelo es la encarnación de la obra histórica de la civilización nacional.